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02/06/2018

El puente carretero sobre el Limay se inauguró hace 80 años

El puente carretero sobre el Limay se inauguró hace 80 años
El puente carretero sobre el Limay se inauguró hace 80 años

Antes de su puesta en marcha, florecieron servicios de fletes y transportes que tuvieron como protagonista a Jarred Jones. Las nuevas infraestructuras desplazaron población desde el paraje Nahuel Huapi hacia San Carlos de Bariloche.

En la actualidad, los y las barilochenses cuentan con la posibilidad de viajar hacia Buenos Aires a través de cuatro líneas áereas. La política de desregulación que impulsa el gobierno nacional además sumó que se pueda volar hacia Córdoba, Rosario y Mendoza. También hay nuevos servicios hacia Bahía Blanca y desde septiembre, se reanudarán los vuelos a Calafate. En el terreno de los anuncios, habría que considerar la próxima inauguración de la ruta Bariloche – Tucumán, entre otras innovaciones. Periodicidad y multiplicidad de destinos que hacen olvidar qué tan azaroso era llegar hasta esta ciudad hace menos de 100 años…

Para encontrarse con una historia del transporte como servicio organizado en estas latitudes, hay que remontarse a las andanzas de Jarred Jones a comienzos del siglo XX. A partir de las demandas de otras de sus actividades, el estadounidense tuvo el tino de organizar “un continuo servicio de fletes que iba y venía desde punta de rieles hasta las diferentes localidades del sur rionegrino y el norte del Chubut”, según ventiló la historiadora Laura Méndez en su imprescindible “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche”.

La historiadora trajo a colación que “según el testimonio de Ítalo Paoli, uno de los pioneros de la región, los primeros transportes eran carros de seis ruedas tirados por mulas con capacidad para cuatro personas, propiedad de Francisco Sánchez. Estos carros hacían la ruta Neuquén-Bahía Blanca, desde donde traían comestibles y ropa, tardando entre tres y cuatro meses para ir y volver”. Algo más de 500 kilómetros que hoy se hacen en menos de 7 horas por tramo…

En cuanto al vecino del Nahuel Huapi, costeaba viajes “entre Ñorquinco, Comallo, Maquinchao, Bariloche” y su almacén con intensidad y “modalidad dual: a veces Jones cobraba el flete a las firmas de esas localidades por mercaderías traídas desde otros puntos de la provincia y de Chubut, mientras que en otras oportunidades pagaba por servicios de transportes realizados por las firmas de Gariglio, Brussino y Compañía (Maquinchao) y Carro San Martín y Compañía (Ñorquinco)”.

Como pasa con los grandes camiones del presente, “prevalecía la idea de aprovechar los viajes y evitar la carga vacía”. Entonces, “cuando había mercadería, ésta se trasladaba en la tropa que hubiese disponible en ese lugar”. Además, “la empresa de Jones también poseía la balsa del Nahuel Huapi, encargada de transportar mercaderías, automóviles y personas a ambos lados del Nahuel Huapi”.

Justificar el viaje

Al igual que en países limítrofes en la actualidad, “las partidas podían verse retardadas en muchas ocasiones, debido a que las cargas se almacenaban a la espera que hubiera un volumen suficiente para justificar el viaje”. Desde ya, también era decisivas “las inclemencias climáticas”. Según la reconstrucción de Méndez, “el negocio de los fletes que en un primer momento era ejercido casi monopólicamente por Jones, al iniciarse la década del 20 fue también desarrollado por otras firmas poseedoras de carros y autos, entre ellas, las de Fant y Goye, quienes además se dedicaban a la venta de postes de varilla y leña”.

Hubo una innovación trascendente en 1913, cuando “se inauguró el camino para automóviles a San Carlos de Bariloche y se inició un servicio oficial de transportes promovido por el gobernador del Territorio de Neuquén, Eduardo Elordi. Los vehículos transportaban hasta cinco pasajeros y 30 kilos de carga cada uno”. Asimismo, “llevaban latas de nafta y aceite para el recorrido y el correo. El servicio se cumplía cuatro veces por mes durante el verano y tres en invierno”.

Los recorridos no eran los actuales. “A partir de 1915 pasaba por Pilcaniyeu el auto de La Veloz, primera línea de transporte automotor particular entre Bariloche y Neuquén. El tránsito intenso –de hasta 10 vehículos por vez- hizo que se gestionara ante la Dirección de Territorios el establecimiento de un depósito de latas de nafta en 1917”. Por su parte, “Jones compró en 1918 dos camiones marca Fiat, que destinó al negocio de fletes y transportes”.

La tecnología, las nuevas infraestructuras viales y otros factores influyeron para que creciera en población “la ciudad de Bariloche” en desmedro de “la zona del Limay”, que “se fue despoblando”. En consecuencia, “muchos de sus pobladores e instituciones se trasladaron a la nueva ciudad, entre ellos, el juzgado de paz y la comisaría. Enrique de Neil, iniciador del comercio junto a Jones, se trasladó a Rincón Grande en 1917 para dedicarse a tareas agrícolas, en tanto que Pablo Mange se trasladó a Bariloche, donde abrió un almacén en sociedad con Jones, ubicado en el centro de la ciudad”.

La década del 30 marcó el fin de un estilo. “Las actividades comerciales entre Nahuel Huapi-San Carlos de Bariloche y otros puntos del país y de Chile, tuvieron su quiebre final”. En coincidencia, “en octubre de 1934 la gobernación de Neuquén licitó la construcción del camino que se trazó sobre la huella de Nahuel Huapi al Correntoso”. Al año siguiente, Parques Nacionales “inició la apertura del camino que va desde Traful al Hotel Correntoso y enseguida el camino que llega a San Martín de los Andes por Paso Córdoba”. Cuatro años después, “se inauguró el puente para automóviles en la naciente del Limay”. Hace escasos 80 años…

Transformaciones

Jarred Jones dejó de existir en 1936 aunque sus actividades empresarias continuaron a cargo de sus hijos Juan y Matilde. Sin embargo, la zona del Nahuel Huapi era otra. En 1934 arribó a Bariloche el ferrocarril, que desde entonces “evitó el paso obligatorio de los productos vía el Limay desde Pilcaniyeu a punta de rieles”, señala el libro de Laura Méndez, “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche”.

La configuración nacional incidió de manera decisiva en la regional: “(…) a mediados de la década del 30 el arreo de ganado y venta de hacienda a Chile”, comenzó a entrar “en su ciclo final de disolución, producto de los cada vez más estrictos controles aduaneros a ambos lados de la cordillera y de las nuevas posibilidades de comunicación dentro del país”. ¿Qué modificaciones traerá la profundización de la conectividad aérea?