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BARILOCHE Y SU ANIVERSARIO

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06/05/2018

Hubo vida antes de 1902

El poblado tenía, como mínimo, siete años más de antigüedad.
Hubo vida antes de 1902
Hubo vida antes de 1902

En sus comienzos, el Estado chileno subsidió a una de las firmas comerciales que operó en la zona, hecho que disparó la alerta de voces argentinas nacionalistas.

Si bien el reconocimiento que le dio existencia formal data de 1902, la población que originó a Bariloche tenía al menos siete años más. Como se sabe, la primera vivienda en levantarse fue la de Carlos Wiederhold en 1895. El crecimiento se justificó a través “del desenvolvimiento del tránsito regular hacia Chile” que databa de 1890, precisamente merced a la tarea de “comerciantes chileno-germanos de Puerto Montt que impulsaron el comercio entre  ambas laderas de los Andes”, según escribió, en 1967, Juan Martín Biedma.

En su “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”, el investigador consignó que, en marzo de 1896, volvió a la zona Francisco Moreno y que el reencuentro le produjo entre otras, las siguientes impresiones: “Así volví a ver el venerable del lago, el centenario ciprés que había observado en 1880, próximo al arroyo Niericó (sic), en la falda de la morena y dominando a la población de San Carlos construida últimamente por los hermanos Wiederholtz (sic) de Puerto Montt”.

El perito calificó a aquellos “hijos de alemanes” como “miembros de esa raza enérgica y trabajadora que se está formando al Sud de Chile y que los argentinos deberíamos tratar de formar en Patagonia”. Así las cosas, “la casa de negocios de los señores Wiederholtz provee ya a las necesidades de una vasta zona y exporta los productos de la misma a Puerto Montt, para lo cual dispone de embarcaciones”.

El porteño compartió en sus escritos: “Vi allí una de dos toneladas que construían carpinteros chilotes. Será la primera embarcación de alguna importancia que surque los lagos patagónicos. El comercio de lanas, cueros, cerdas, papas, queso, manteca y otros productos menos importantes permite despachar una embarcación quincenal a Puerto Blest, en el extremo oeste del lago, productos que son transportados en tres días a Puerto Montt, mientras que para llevarlos a Viedma se requería un mes y más”.

Apenas una bodega

Al año siguiente, estuvo aquí Juan Steffen, explorador chileno que también se interesó por develar los secretos de la cordillera. Por su parte, anotó que “en el año 1897, el número total de habitaciones alrededor del lago llegaba sólo a 14 y, en el sitio que actualmente ocupa San Carlos, no existía otra cosa que una bodega para depositar lana que llevaban los indígenas desde las pampas patagónicas desde muy lejos con el fin de comerciarlas por víveres, vestuarios y objetos de utilidad doméstica”.

De 1898, data otra descripción, a la que Biedma tomó del informe de la 7ma Subcomisión de Límites. En parte, discrepa con la mirada de Steffen: “Aquí hay unas cinco casas y ranchos sobre la ribera este de un pequeño arroyo unos 30 metros sobre el nivel del lago, escondidas entre maitenes y cipreses. Sobre el borde del arroyo, hay una buena huerta que produce todas las legumbres necesarias para la casa. A unos 500 metros al este, está situada en una pequeña llanura baja sobre la costa del mismo lago, la chacra de Narciso que, a juzgar por su tierra negra, parece ser un punto muy fértil y a propósito para la agricultura”. Evidentemente, cada testigo de la época vería lo que quería ver.

Después de los Wiederhold, se hizo fuerte la razón social Hube y Achelis, cuyos socios eran “alemanes, también venidos de Puerto Montt, muy progresistas y emprendedores”, según Biedma. En 1902, el mismo año del reconocimiento formal del “pueblo de San Carlos de Bariloche”, la empresa gestionaba “un próspero establecimiento que contaba con saladero, aserradero y un servicio semanal de comunicación con Puerto Montt por el boquete Pérez Rosales”.

Claro que detrás del impulso de aquellos “progresistas y emprendedores” estuvo el sector público de Chile. En efecto, “el gobierno chileno le subvencionaba la línea de navegación del lago Nahuel Huapi y le acordaba una suma importante en pago del camino abierto en la cordillera”, aporta el texto de Biedma.

La situación no pasó desapercibida para Federico Cibils, autor también en 1902 de un libro al que tituló “El lago Nahuel Huapi”. Sin disimulos y desde una perspectiva nacionalista, acusó que “Hube con su línea de navegación, sus tres o cuatro casas de comercio ubicadas sin permiso ni concesión en terrenos fiscales, corta madera y puede decirse que es como un señor feudal del lago”. Movimientos societarios mediante, aquella firma se transformó en la Compañía Comercial y Ganadera Chile y Argentina, sobre la cual, cada 3 de mayo, se invierte demasiada tinta.

“Un fundo chileno”

Rescató Juan José Biedma que Federico Cibils escribió su libro sobre el lago “preocupado por la infiltración chilena en la zona del Nahuel Huapi que, según él, era un fundo chileno. Por caminos del Mirador, Pérez Rosales y Cochamó, se infiltraban pobladores, mercaderías y ganado y salía para Chile la producción agropecuaria de la zona, sin dejar beneficio alguno para el Estado argentino. Para argentinizar la región pedía cuarteles, escuelas, autoridades y aduanas en los pasos”.

Como, en términos estrictos, no hubo un acto de fundación de Bariloche, por algún tiempo no quedaba claro a quién atribuirle su origen. José Marimón, en “El Neuquén y su colonización”, escribió que en 1904 el pueblo presentaba el siguiente aspecto: “Más tarde entré por la calle principal al reducido caserío que, aunque pequeño, es una joya por su situación en un lugar tan pintoresco. La calle principal lleva el nombre del fundador del pueblo, el distinguido y respetado capitán don Mariano Fosbery, segundo jefe hoy del regimiento tercero de caballería destacado en San Martín de los Andes”.

Por entonces, el pueblo presentaba “unas 50 casas, todas construidas de madera de coihue o ciprés, altas, bien ventiladas y con su frente en su mayoría hacia el lago… Entre los edificios importantes se coloca, en su primera línea, el Cuartel del Destacamento del Regimiento 3 de Caballería, obra adecuada para el fin que se le ha impuesto, construido y concluido gracias a la laudable iniciativa del capitán Fosbery”, insistía Marimón. En su escrito, de los alemanes, ni noticias.

La Alemana, en 1900.