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03/05/2018

Empresario y su socia aseguran que viven amenazados

Empresario y su socia aseguran que viven amenazados
Empresario y su socia aseguran que viven amenazados

Néstor Gabriel Viola y Valeria Fuentes González son socios en un emprendimiento que comenzó con la idea de un proyecto ambicioso relacionado al turismo estudiantil, pero que con el tiempo se les convirtió en un verdadero problema. A tal punto que, al decir de Viola -quien estuvo en nuestra redacción, aunque prefirió que las fotos no muestren su rostro-, “vivimos con miedo. La sucesión de amenazas no termina. Tanto es así que Valeria no se animó a venir a esta nota. Desde el año 2014 que estamos bajo una presión tremenda”.

Cuando comenzó la charla, Néstor Viola mostró documentos de la más diversa índole, incluidas denuncias ante las autoridades policiales de distintas seccionales y, por supuesto, judiciales. El empresario indicó que “nuestro calvario comenzó en 2014, cuando ya llevábamos dos años del proyecto en el campo que arrendamos en Arroyo del Medio, La Paloma. El acuerdo lo hicimos con Pablo Cavallieri quien tenía el poder para representar al dueño de la propiedad, James Everette Wright, un norteamericano que vivió varios años en nuestro país, pero que se fue a radicar a México. Alambramos, limpiamos el terreno e invertimos mucho dinero en obras de infraestructura. La idea era hacer un complejo para recibir a los estudiantes con todas las comodidades y una larga serie de actividades que podían realizar. Estábamos muy entusiasmados, porque para semejante emprendimiento habíamos conseguido capitales desde el exterior, más precisamente de Panamá, pues yo tengo una empresa en ese país y logré interesar a algunos inversores”.

Sin embargo, Viola dejó su entusiasmo en el relato para decir, apesadumbrado, “Un día apareció en el campo un señor, quien, sin mostrar ningún papel, con una actitud prepotente y casi 30 hombres vestidos con uniforme azul, dijo ser el apoderado de Wright y procedió a sacar nuestras cosas. Tengo todo filmado y fotografiado. Juan Enrique Salaverry se llama y se jacta de ser el dueño de una empresa de seguridad en Buenos Aires. En su Facebook se presenta como alguien ‘especialista en desalojar okupas’. Nosotros filmamos todo y fuimos a la justicia, quien en primer momento nos dio la razón y entre otras medidas le puso una orden de restricción de acercamiento al campo de 200 metros. Sin embargo, mi socia y yo recibíamos en nuestros teléfonos fotos de nosotros en actividades particulares con mensajes que nos decían ‘ojo, que yo conozco sus movimientos’. Por supuesto que todo esto fue presentado a la justicia”.

Más adelante indicó, después de aquel incidente en el campo, Salaverry nos denunció a mi socia, a Pablo Cavallieri y a mí por estafa. Se basó en un poder que decía tener firmado por Wright en México. Las causas fueron siguiendo su curso, y aunque la nuestra se había iniciado antes, las audiencias donde estábamos como acusados eran primero que las nuestras. Así y todo, en marzo fuimos sobreseídos, aunque Cavallieri, que hasta dos horas antes de la última audiencia estaba en la misma posición que nosotros, cambió en forma increíble de postura y se declaró culpable. A pesar de ello el juez no encontró ningún delito en nuestro accionar”.

Ante la consulta de cómo está la causa, nuestro interlocutor señaló: “la semana pasada la jueza Romina Martini logró que Salaverry se digne a comparecer, porque hacía caso omiso a las citaciones, incluso yéndose a Chile cuando sabía que tenía que presentarse. En la audiencia se le formularon cargos por usurpación y amenazas, a los que tendrá que responder en próximas citaciones”.

Néstor Viola se mostró esperanzado al preguntársele si había abandonado el proyecto encarado cuatro años atrás y declaró: “No, con Valeria retomamos los trabajos en el campo. Volvimos a llamar gente para trabajar y cumplir con el objetivo. Incluso volví a hablar con la gente de Panamá y me dijeron que superada esta situación podríamos volver a contar con ellos. Ya llevamos electricidad al lugar y una serie de cosas que hicieron que los vecinos nos agradecieran y apoyaran. Va a ser muy bueno para Bariloche y el turismo estudiantil. No tengo ninguna duda. Aunque deseo que este hombre (por Salaverry) nos deje en paz de una vez por todas”.