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27/04/2018

El Día del Animal se celebra con diversas actividades en el centro de la ciudad

El Día del Animal se celebra con diversas actividades en el centro de la ciudad
El Día del Animal se celebra con diversas actividades en el centro de la ciudad

El 29 de abril se celebra en nuestro país el Día del Animal en honor al doctor Ignacio Lucas Albarracín. En Bariloche son varias las actividades que se tienen previstas, tanto para el mismo domingo como para el día lunes.

Son parte de esta iniciativa Animal Libre Bariloche, Veganxs de Bariloche y alrededores, Unión Veg's Patagónicos y Derecho Animal Bariloche.

El domingo, entre las 16 y las 18 horas, habrá actos conmemorativos en calle Mitre y Centro Cívico, con degustación de bocadillos veganos libres de todo derivado animal, recetarios, folletos e información ofrecida por los grupos activistas participantes.

Por su parte, el lunes 30 el encuentro se centralizará en Culturica de Moreno 40. De 20 a 21 horas nuevamente se pondrá a disposición del público una mesa con delicias veganas y luego comienza un homenaje a todos los animales por parte del grupo de Percusión La Nube. La entrada será un bono contribución de $60. Se realizará un sorteo a beneficio del activismo por los animales.

El doctor Albarracín, además de ser uno de los fundadores de la Sociedad Argentina Protectora de Animales, fue quien propuso y propulsó la Ley Nacional de Protección de Animales (N° 2786) en la que quedaba establecido, por primera vez en la historia argentina, la obligatoriedad de brindar protección a los animales, de manera de impedir su maltrato y su caza.

El 29 de abril de 1926, Albarracín falleció, a los 75, de un paro cardíaco. Es por eso que, en su homenaje, el Día del Animal comenzó a celebrarse con la fecha que actualmente conocemos.

Julia Ruffini, naturista vegana, comentó que “hay ejemplos antiguos de respeto a los animales y que ya se viene planteando desde hace mucho tiempo en nuestra sociedad aunque los avances en materia de derecho animal siguen siendo lentos y solo favorecen a unas especies mientras desamparan al resto”. Citó un claro ejemplo al respecto, “dar cuidado y cariño a los animales domésticos mientras se tortura y asesina a los cerdos, vacas, gallinas, etc., que necesitan la libertad y la vida tanto como cualquier animal y sienten de igual manera que los perros y gatos que privilegiamos en nuestra vida social”.

Aclaró que “esta discriminación se denomina ‘especismo’ y al igual que el racismo y el sexismo, es una forma injusta de relacionarnos con quienes conviven en este planeta con nosotros, estableciendo jerarquías y sometiendo a unas especies mientras se valoriza a otras”.

Es por ello que la defensa del derecho animal propuesta por el veganismo abarca a todos los animales por igual y nos enfrenta a un tema moral, habiendo alternativas para satisfacer todas las necesidades humanas sin explotar a ningún animal, seguir haciéndolo es una inmoralidad, como todo daño o perjuicio que sea evitable y elijamos ponerlo en práctica.

Por eso existe en nuestra ciudad y en el mundo cada vez más agrupaciones que activan por el veganismo como concepción amplia del derecho animal, saliendo a las calles a ofrecer degustaciones libres de derivados animales, información, recetas, etc.

Se trata de incluir en nuestra consideración a todas las especies animales que están siendo perjudicadas por la acción humana o explotadas con distintos fines: para convertirlas en alimento, vestimenta, para que realicen trabajos forzados, como ocurre con la tracción a sangre, para entretenimiento o competencias como sucede con las carreras, las jineteadas, los deportes que esclavizan caballos y otros animales, los zoológicos, oceanarios, etc.

La entrevistada describió al doctor Albarracín: “dueño de una modesta fortuna, más que suficiente para su sencillo modo de vivir, pronto encontró lo que fue el objetivo de su vida y por el que luchó hasta su muerte: la necesidad de defender a todos los animales, entendiendo que aun aceptando su inferioridad con respecto al hombre no había necesidad de martirizarlos, castigarlos o gozar de su dolor”.

Remarcó además que “Albarracín inició su cruzada contra la doma de potros, la riña de gallos, las corridas de toros, la crueldad en la matanza para faenar animales, el tiro a la paloma, la protección a los equinos de tiro (logrando la obligación de colocarle protección en la cabeza en los días de verano), en fin, un sinnúmero de cosas en las que trasuntaba su amor a la naturaleza y el culto civilizado de la vida. Asimismo, luchó contra la maldad cinegética, condenó con admoniciones rotundas el oprobio de los zoológicos que privan de la libertad a las águilas, que degeneran el impulso natural de félidos y enferma de nostalgias indecibles a todos los demás animales”.