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LA ACUSABAN DE DEPOSITARIA INFIEL

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12/04/2018

Cuento chino: fue sobreseída porque no entendió nada

Una ciudadana de origen chino fue sobreseída ayer por el juez de Garantías Ricardo Calcagno, luego del pedido de la defensa y el consentimiento de la fiscalía.
Cuento chino: fue sobreseída porque no entendió nada
Cuento chino: fue sobreseída porque no entendió nada

La absolución fue porque no había comprendido al momento de ser notificada, que a través de un acta era designaba como depositaria judicial y no podía desprenderse de una serie de elementos que resultaban inventariados en el marco de un embargo preventivo relacionado a una demanda laboral.

Mei Feng Weng, una ciudadana de origen chino, resultó sobreseída en el marco de una audiencia de control de acusación que se desarrolló ayer en los tribunales locales y se ordenó el archivo de las actuaciones en su contra, bajo el cargo de depositaria infiel.

La mujer era propietaria de un restaurante chino cuyo nombre de fantasía era Imperial y en el marco de una actuación de la Justicia Laboral, había sido designada Depositaria Judicial de una serie de bienes que se embargaron preventivamente para cubrir el pago de una demanda laboral planteada por una empleada.

Sin embargo, en un castellano muy básico y con serias dificultades para comunicarse con el juez Ricardo Calcagno, el fiscal Sergio Pichetto y el defensor Sergio Dutschmann, la mujer explicó que había firmado el acta de designación que le entregó un notificador judicial, porque una de las mozas del staff le había indicado que debía firmar, aunque no comprendía qué era lo que estaba firmando.

Lo concreto es que un año después de esa medida concretada en octubre de 2014, cuando la Justicia Laboral resolvió ejecutar esos bienes, no los encontró en el lugar que correspondía, impidiéndose de ese modo el remate de los artículos para reunir el dinero que la empleada despedida había demandado.

El defensor particular advirtió a la fiscalía y al juez de Garantías que él mismo tenía serias dificultades para entenderse con su clienta y explicó que si bien había llegado a la Argentina hacía siete años y adquirió la ciudadanía, aún al día de hoy entiende muy poco de lo que escucha, apenas unas palabras sueltas. “Hoy hablándole pausadamente, mirándola a los ojos y gesticulando, puede entender un par de palabras sueltas”, graficó y añadió que mucho menos habría entendido la mujer en el año 2014, cuando se desarrollaron las actuaciones judiciales que derivaron en la acusación en su contra.

El fiscal Picheto apuntó que le resultaba poco creíble que la mujer nunca haya entendido el idioma castellano, pero según apuntó que logró entrevistar a varios de los empleados que trabajaban en el restaurante y los mismos le indicaron que la mujer no daba indicaciones ni órdenes en español. “No hay manera de demostrar que habla o entiende castellano y no tengo cómo oponerme al sobreseimiento instado por la defensa”.

El juez Calcagno explicó que a la mujer le atribuyeron la “frustración maliciosa de un embargo”, pero recordó que la acusada “no entendió que no podía realizar esa maniobra y firmó el acta por el ruego de una moza”.

Consecuentemente a la petición defensiva y la falta de oposición de la fiscalía, el magistrado dispuso el sobreseimiento definitivo de la acusada y ordenó el archivo de las actuaciones judiciales.