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PRIMERA DIRECCION DE JORGELINA PARAVANO

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28/03/2018

Con “Disección”, retorna a escena el grupo Mezclum

A partir de un texto de Martín Giner, Andrea Canavino, Julieta Contissa y Esteban Sorocinschi incursionan en teatro del absurdo cercano al humor negro. 
Con “Disección”, retorna a escena el grupo Mezclum
Con “Disección”, retorna a escena el grupo Mezclum

La invitación dice: “la mejor forma de conocer una persona es ir por partes”. Hasta ahí, nadie podría objetar nada, pero cuando se continúa con la lectura y se advierte que la obra se llama “Disección”, la cosa puede tornarse escabrosa. Sin embargo, para su directora Jorgelina Paravano, hasta sería interesante que la vieran chicos y chicas mayores de 12 o 13 años. Junto con los mayores, tendrán la oportunidad el sábado que entra desde las 21 en Estación Araucanía.

La apuesta corre por cuenta del grupo Mezclum, elenco que “se conformó en base a una necesidad que tenían de producir Andrea (Canavino), Julieta (Contissa) y Esteban (Sorocinschi), alumnos míos en el taller de la Biblioteca Sarmiento”, relató la directora. “Tuvieron ganas de ir un poco más allá y anduvieron buscando insistentemente alguien que los dirigiera. Para mí también era un desafío porque siempre venía actuando o por ahí, en asistencia”. Obvio, su respuesta fue afirmativa.

Actriz hasta este proyecto, Paravano valoró la novedad en los roles, porque “todos éramos nuevos en lo que hacíamos, así que fue una experiencia para todos muy linda. Siempre digo que trabajar con ellos es un placer, porque estuvieron muy entregados, confiados en mi palabra y en algo de mi experiencia. Así se conformó el grupo, con nosotros cuatro. Buscaba que no fuéramos muchos más para cuidarlo y probar los que estábamos”, señaló.

La elección de la obra reconoce antecedentes. “A Martín Giner lo venía siguiendo por La cordura, por Verduras imaginarias y porque estaba muy en boga, así que investigué un poco más en las obras suyas y estaba Disección. Coincidió con que yo tenía ganas de trabajar con el absurdo, con el grotesco. Se la presenté como propuesta a los chicos y les encantó. En la original el anatomista es un varón, pero en este caso, es mujer porque la adaptamos un poco a nuestros personajes. Empezamos a trabajar en febrero de 2016 y la estrenamos en mayo del año pasado”, recordó Paravano.

Claridad en las ganas

En su primera dirección, el desafío consistió “en tener claridad en lo que tengo ganas de que se vea. En no ir tanto por las ganas que tenga yo, sino en dejar fluir a los actores en su creatividad. Intentaba siempre ponerme en el lugar del actor, en qué haría yo si fuera actriz… Pero había que dejarlos fluir a ellos y no imponer mi mirada, que fuera más un diálogo... Ahí estaba y sigue estando el desafío”.

Confió la también integrante de Baco Compañía Teatral que su manera de trabajar “va mucho por lo físico, con secuencias de movimientos para que el texto llegue después, pero en eso coincidimos los cuatro. Creo que el trabajo fue productivo y disfrutable, mientras tenía su desafío. Y sigue siendo así: en la producción de la escenografía, el vestuario y todo. Julieta la pensó conmigo, Esteban la hizo, Andrea estuvo con el vestuario, entonces entre los cuatro siempre estuvimos buscando y resolviendo amorosamente, por eso digo que es un lindo grupo de trabajo: estamos en teatro y la remamos entre los cuatro”, definió.

La trama escabrosa, en realidad “es absurda: un cadáver alemán que está encerrado en un sótano en Polonia, en plena Segunda Guerra, y toma vida. El trasfondo es un poco fuerte pero tener un cadáver en vida se torna en humor negro. Después está la relación entre ellos tres y cómo hacen para salir del sótano, lo que les pasa una vez que salen. Hubo gente que me dijo: es un poco fuerte… Pero también se escucha que se ríen un montón”, comparó.

Como parte de Baco, Paravano “venía de Crónicas de una caricia con Baco, que te la pone en el pecho (risas). Entonces tenía ganas de ir por un lado un poco más absurdo y hasta cómico. Disección tiene su dosis de realidad fuerte pero es más bien cómica. Por eso creo que es una buena obra para que vean hasta menores, digamos de 12 o 13 años para arriba, como acercamiento al teatro que también es interesante para ellos, para que vean y disfruten inclusive desde la escenografía y el vestuario. Marianela Cáceres y Sofía Vintrob nos ayudaron mucho con el vestuario, estoy muy satisfecha de cómo se logró la ambientación en Polonia en esa época. Así que podría decirse que es para ir a pasar un buen rato”, resaltó. La truculencia quedará a un lado. 

Creatividad en la cabeza 

Jorgelina Paravano es la actriz que interpreta a “Gertrudis” en “Hamlet, herencia de la carne”. Para ella el tránsito de la actuación a la dirección “es lindo, me gusta porque lo vengo trabajando bastante con los talleres, cuando tenemos esa instancia de muestra de fin de año. Hay que unir las piezas y ver cómo quedaría mejor, ver la entrada y la disposición en el espacio. Ese es un momento para poder plasmar la creatividad que pasa más por la cabeza”.

En cambio, “cuando uno actúa, es llevarla al cuerpo. El director tiene que maquinar el cómo y el cuándo, más desde afuera. En ese sentido, me gusta porque estoy todo el tiempo pensando en cómo quedaría mejor y en qué técnica usar. Es un momento para decir: ¿a ver cómo queda así? No, bueno. Eso no… Prueben algo diferente (risas). También surgen cosas de sugerencias que ellos (las actrices y el actor) hacen. Para mí, el tema de la dirección es más mental. Cuando actúo, capaz que pienso: acá haría esto y lo otro… Y no, capaz no es la idea del director y hay que quedarse con las ganas, así que en ese sentido, me desquito con Mezclum”, bromeó.

De los directores con que trabajó durante su trayectoria, Paravano tomó algunos elementos. ”No sé si es bueno o malo, pero lo que he tomado es la disciplina. Incluso a veces me cargan porque dicen que soy así, ¿viste? (golpea la mesa con su mano). Siempre digo que tuve un profesor y director en Buenos Aires que nos mataba, nos miraba y nos decía: Bueno, de eso, nada… Todo de nuevo y completamente diferente. Era su manera de que fuéramos más allá. Tanto en la disciplina como en ir siempre a los ensayos, respetar los horarios y a los otros, en ese sentido también”.

Consideró la directora que “a veces, el teatro parece y es un arte en el que uno la rema, pero la disciplina también hace al oficio. Eso me lo marcaron bastante los maestros anteriores. Y también, que en la frustración está el desafío. Por ahí, salís del ensayo y decís: ¡qué porquería lo que hice! Pero al siguiente, capaz que decís: ¡bien! Algo logré. Eso siempre está en algún momento del proceso creativo. Hasta que llega el momento en que decís: salió esto y está bueno”. La invitación está formulada.