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28/03/2018

Marty Friedman dio una jugosa entrevista a días de su presentación

El ex guitarrista de Megadeth llega por primera vez a Bariloche este domingo a partir de las 22 horas, donde se espera un show espectacular.

Marty Friedman dio una jugosa entrevista a días de su presentación

A días de su concierto en el teatro La Baita, el músico deja sus impresiones y nos cuenta sus opiniones.

Marty Friedman es conocido por ser un perfeccionista del sonido, un purista de la afinación y del tono de su guitarra. También por ser una persona insaciable en busca de nuevos desafíos, a quien le encanta estirar los límites, al igual que a las cuerdas de su instrumento. Compone un nuevo disco, da un paso, y su horizonte musical se aleja dos casilleros.

Desde sus inicios, su carrera fue así: primero junto a Jason Becker, en Cacophony, en plan neo clásico; después yéndose de Megadeth -la gallina de los huevos de oro-, donde dejó una marca imborrable, porque se cansó de hacer heavy metal. Ya sea tocando J Pop o interpretando música de Bach, Piazzolla o Rachmaninoff, Friedman hace lo quiere, porque puede y no le importa el qué dirán. Al mutar tantas veces, no tiene por qué rendir cuentas con su pasado, es por eso que en esta entrevista, a pedido de él, no hay preguntas sobre Megadeth.

La última vez que estuviste en Buenos Aires, en 2015, tocaste música de Astor Piazzolla con Escalandrum, ¿cómo fue esa experiencia?

-Fue una de las cosas más satisfactorias y felices de mi carrera, porque no es algo que pase todos los días: tocar música legendaria con músicos legendarios. Me honró ser invitado y poder hacerlo en el país de Piazzola. Fue un momento mágico que me influenció mi último disco, ya que tiene muchas vibras latinas. Es como que le robé cosas a Piazzolla (risas). Estoy muy orgulloso de haber hecho ese show.

En esta oportunidad vienes a presentar tu nuevo y aclamado álbum, "Wall Of Sound", al Guitarfest 2018 junto a tu banda de músicos japoneses, ¿Qué puedes contarnos del show y de la banda?

-He tenido un montón de formaciones geniales durante mi carrera trabajando solo, pero esta es por lejos la banda más sólida y energética que he tenido. Todas las noches me opacan y así es como me gusta. Se van a sorprender mucho de toda la energía que recibirán de esta banda.

¿Cómo te sientes al haber pertenecido a una de las más grandes bandas del mundo, Megadeth?

-Fue grandioso, tocábamos todas las noches, era una de las bandas que gustaban tocar mucho en conciertos, hacer giras. Me fascinaba.

¿Cuál es el mejor álbum de Megadeth para ti?

- Rust in Peace o el Cryptic Writings. En verdad, me gustan todos.

Hiciste televisión y también te presentaste con la Tokyo Philharmonic, ¿cuán intenso es tocar con todos esos músicos detrás tuyo?

-Es lo mejor, y me encanta cuando es una buena pieza musical. Lo hice varias veces, primero con una obra de Bach, después con Rachmaninoff y por último con mi propia música. Pero depende cuánto ames lo que estés tocando. Yo no soy un fan de Bach, y fue difícil de aprender, por eso traté de que salga bien. Cuando toqué Rachmaninoff, me llegó y lo disfruté mucho más. Hacer mis composiciones resultó totalmente diferente, porque no estaba acostumbrado al ritmo que tiene la orquesta (tocan muy suave, como que se perdía), sino más a una banda sólida y poderosa.

Fuiste muy frontal al decir que no te gustaban Jimi Hendrix ni Bod Dylan, ¿tuviste alguna reacción negativa por los fans?

-Sí, las tuve. Y todo lo que quiero decir es que sólo porque a mí no me guste algo, no significa que eso no sea fantástico. Ellos son dos de los más influyentes músicos de todos los tiempos, así que son geniales. Pero a mí me gusta la Pepsi, a vos la Coca Cola, y eso no quiere decir que no entienda que son grandiosos. Cada uno tiene distintos gustos. Uno no quiere saber demasiado de sus músicos favoritos, porque vas a enterarte que no le gustan las mismas cosas que a vos. Recuerdo hablar con Gene Simmons -bajista de Kiss-, que, cuando me dijo que no le gustaban los Ramones, mi corazón se partió. Decir que no me gusta Jimi Hendrix les puede doler a mis fans, y lo entiendo, pero no debería afectar en nada, está perfecto estar en desacuerdo. Jason Becker ama a Dylan, yo no lo soporto y teníamos peleas divertidas. Mucha gente viene y me dice: "¡¿Porque no te gusta Jimi Hendrix?!" Debería mantener mi boca cerrada (risas).

Además de Kiss y Ramones, sos fanático de Elvis, de quien coleccionás muchas cosas. ¿Cuántos objetos tenés del Rey del rock and roll? ¿Cuándo comenzó la locura por él?

-Todo arrancó a los nueve años, cuando vivía en Alemania. Fue la primera música que me gustó y ahí empecé a coleccionar. Una de las cosas mas copadas de ir a Sudamérica son los discos de Elvis, que tienen un arte de tapa genial, con los títulos en castellano y en portugués. Como fan, eso es una locura. Cada vez que voy, trato de buscarlos. Es el único hobby que tengo. Hay gente que lee cómics o compra videos games. Yo hago esto (risas).

En una nota elegiste el disco debut de Garbage, el homónimo de 1995, como uno de los que te cambió la vida, ¿por qué lo elegiste?

-Cuando salió era un tiempo raro en la música. Yo estaba tocando heavy metal cada noche, y tenía muchos fanáticos a los que le gustaba mi forma de tocar. Pero sabía que dentro mío había otra cosa para hacer con la guitarra, aunque no estaba en la posición de poder cambiar mi estilo, porque nos estaba yendo bien. Después escuché Garbage y pensé: “Estos tipos están haciendo cosas muy buenas con las guitarras”. Y ahí dejé de escuchar rock y metal, casi totalmente, porque todos sonaban igual y trataban de “demostrar su técnica”; y está buenísimo, pero me aburría. Garbage era pop, pero con violas muy copadas, y pensé más en mi forma de tocar. En los 90, cuando se volvieron más populares, traté de hacer cosas nuevas. No era que quería copiarlos, pero fui muy influenciado por ellos. (Prensa Puerto Rock Bariloche)

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