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20/03/2018

Contra el racismo, por el respeto a la diversidad

Trabajar por la eliminación de la discriminación racial adquirió más sentido en los últimos años, a partir de la llegada al poder de gobernantes que implementan políticas discriminadoras o del crecimiento electoral de expresiones xenófobas en buena parte de Europa. Inclusive en la Argentina se producen periódicos brotes de racismo no solo contra la población inmigrante, sino también contra integrantes de pueblos indígenas.

Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. En su versión 2018, la ONU invoca a la tolerancia, la inclusión, la unidad y el respeto por la diversidad para combatirla, porque los derechos humanos son inherentes a todas las personas sin diferenciación alguna. El derecho a la igualdad y a la no discriminación son dos de las piedras angulares sobre las cuales descansa su doctrina.

En efecto, el artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Por su parte, el artículo 2º afirma que toda persona tiene todos los derechos y libertades que la Declaración proclama, sin distinción alguna de raza o de cualquier otra índole. Sin embargo, el racismo, la xenofobia y la intolerancia persisten como problemas comunes en todas las sociedades.

A nadie escapa que las prácticas discriminatorias son frecuentes y que en la actualidad se dirigen especialmente contra indígenas, migrantes, refugiados y afro-descendientes. Los gobiernos deben tomar medidas integrales para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia y como miembros de la ONU, deben promover la tolerancia, la inclusión, la unidad y el respeto a la diversidad.

Pero más allá de las políticas públicas y de los programas específicos, cada día que transcurre, todos y todas tenemos la chance de alzar la voz contra los prejuicios raciales y las actitudes de intolerancia. Por otro lado, en diciembre de 2018 se cumple el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Bien haríamos en celebrar su vigencia sumándonos a la lucha contra el racismo y en defensa de los derechos humanos.

Bosques para ciudades sostenibles

El 21 de marzo también se conmemora el Día Internacional de los Bosques, una buena excusa para reflexionar sobre la importancia que tienen todas las modalidades de ecosistemas boscosos o que presenten árboles. La protección y sostén que nos proveen exhortan a celebrarlos, en el contexto de una urbanización sin precedentes: se calcula que hacia 2050, serán 6.000 millones los humanos y humanas que vivirán en ciudades.

Esa friolera equivaldrá al 70 por ciento de la población mundial. La creciente urbanización no tiene que necesariamente llevarnos a sobrevivir en ciudades contaminadas. Por eso, la consigna para la jornada de hoy es “¡Vivamos en ciudades más verdes, saludables y felices!” Lamentablemente, exhortaciones similares no tenían sentido en Bariloche unos 15 años atrás pero aquí también, la ausencia de planificación amenaza con convertir al pueblo de otrora en un lugar poco gratificante.

Es necesario recordar y poner de relieve que los árboles y los bosques urbanos hacen de las ciudades lugares más verdes, saludables y felices porque refrescan el aire, filtran las partículas contaminantes del aire y ayudan a mitigar el cambio climático. Además, reducen la contaminación acústica, ya que proporcionan una barrera que protege a los hogares del fragor de las rutas y zonas industriales cercanas.

Sabemos que los bosques y los árboles almacenan carbono, contribución central en la mitigación del cambio climático en las zonas urbanas y en sus alrededores. Además, mejoran el clima local y ayudan a ahorrar entre un 20 y un 50 por ciento de la energía que se utiliza para la calefacción. En las grandes ciudades, su colocación estratégica puede permitir el enfriamiento del aire hasta en 8º C y reducir así en un 30 por ciento las “necesidades” de aire acondicionado.

También son excelentes filtros de aire, ya que eliminan contaminantes perjudiciales y partículas finas. Además, gracias a las frutas, los frutos secos, las hojas y los insectos que habitan los árboles de las ciudades, las poblaciones locales pueden producir alimentos y medicinas para su uso o para la venta, manera de mejorar ingresos. Asimismo, el combustible que se obtiene de árboles y plantaciones en las ciudades proporciona energía renovable, mientras contribuyen a reducir la presión sobre los bosques naturales.

Los bosques en zonas urbanas ayudan a filtrar y regular el agua y contribuyen de esta forma al suministro de agua dulce de calidad a cientos de millones de personas. Además, protegen las cuencas hidrográficas y previenen las inundaciones, ya que los árboles almacenan agua en sus ramas y en el suelo. Hay que pensarlo más de dos veces antes de poner en funcionamiento la motosierra…