Señor Director

En 1945, Wiston Churchill dijo en la Cámara de los comunes: “No dejen que Argentina se convierta en potencia o arrastrará detrás de sí a toda Latinoamérica”.

Luego, diría en 1955: "La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”.

Dice un viejo refrán: "el enemigo de mi enemigo...es mi amigo", por lo que no se trata de ser peronista, se trata de comprender que, si Perón era un personaje que no gustaba a EEUU y a Inglaterra, entonces, mal que le pese a una parte de nuestra sociedad, estaba trabajando para nuestro país y no para intereses foráneos...

Tal vez, también sea aplicable el dicho que reza: "Dime quiénes son tus enemigos y te diré quién eres".

Y así como Perón, hubo muchos que defendieron nuestro país, y no fueron derrocados o exiliados...

Cuando uno lee y relee la historia desde el 25 de mayo de 1810 en adelante, queda claro que tanto España e Inglaterra abandonaron la guerra en contra de la Argentina porque decidieron dar batalla desde adentro con los cipayos que nos dejaron instalados. Fue así que el propio San Martín, de quien nadie duda fue el padre de la Patria, tuvo que soportar la falta de apoyo de aquellos que, como Rivadavia, estaban más a favor de la colonización que de la liberación.

Desde aquellas épocas, nuestro país viene sufriendo una batalla cultural, cuya finalidad es generar ciudadanos que no piensen como país, que apoyen de alguna manera a sus verdugos y, encima, sientan que están haciendo lo correcto.

Hoy lo vemos, escuchamos y leemos a diario en medios electrónicos, diarios, televisión y radios, lo cual no deja duda del éxito de los Churchill a través de los tiempos.
Generar la división entre nosotros es algo que nadie puede negar que funcionó, y funciona en la actualidad. No se habla de proyectos de país, se hace hincapié en destruir al otro, y esto es el verdadero resultado, sino que cada uno mire dentro de su seno familiar o entorno de amigos o conocidos.

No es casual que hayamos llegado a esta situación, como no es casual que los ganadores siempre sean los mismos, aunque no se muestren, sólo hay que mirar detrás del telón de esta obra de teatro montada desde hace 200 años, cuando nos hicieron creer que nos liberábamos de las ataduras de nuestros otrora conquistadores.

Claro está que aún, así y todo, existe una semilla interna que millones llevan en la sangre, y que los mantiene con la esperanza de, alguna vez, ser libres de verdad, lo cual en términos económicos no significa estar fuera del mundo; es más, nuestra libertad nos debiera de insertar en el mundo, pero conservando nuestra autonomía de decidir sobre qué hacemos con lo nuestro, y no qué hacen los demás con lo nuestro. ¡Allá está la gran diferencia entre Cipayismo y Patriotismo!

“Hace más ruido un hombre gritando que cien mil callados” (Gral. Don José de San Martín).

Jorge L Fernández Avello
DNI: 12.862.056

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