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30/10/2026

IB50K: la entrega de premios en el Instituto Balseiro contó con un mensaje claro para el Gobierno nacional

La final del concurso de planes de negocio de base tecnológica sirvió como escenario para alusiones a la defensa de las instituciones educativas, resaltando el papel de la ciencia y la tecnología.
En el encuentro en el Instituto Balseiro hubo varias expresiones respecto a la situación actual que vive el sector de la ciencia y la tecnología. Imagen gentileza.
En el encuentro en el Instituto Balseiro hubo varias expresiones respecto a la situación actual que vive el sector de la ciencia y la tecnología. Imagen gentileza.

Ingresar al Centro Atómico Bariloche es entrar a una ciudad dentro de otra. Por más que las visitas se repitan, cada vez que se llega al lugar, quien arriba percibe una especie de cambio de aire. Dentro de ese espacio, el Instituto Balseiro se erige como un bastión. En la institución, donde aún permanecen los pupitres de la primera época —testigos mudos de sus setenta y un años de vida—, se forman las mentes que brindarán innovación futura. La ciencia y la tecnología se sienten a resguardo en la entidad, porque allí se las cobija para que las personas se instruyan y puedan crecer en la investigación de diversos temas, para, quizá, mañana, convertirse también en transmisoras de saberes. En ese marco, el IB50K se presenta como un incentivo particular, que incluso, por la época que se vive, gana hasta el mote de “curioso”, en el sentido de extrañeza. Porque en tiempos donde la enseñanza en general —y la de la ciencia en particular— queda relegada en el mapa nacional (para sintetizar, se puede hablar de desfinanciamiento), que el concurso se mantenga, e incluso crezca a partir de su relevancia, resulta más que destacable. Hoy —viernes—, precisamente, en el salón de actos del Instituto Balseiro, se desarrolló la final del certamen, con más de cincuenta mil dólares en premios, a partir de los aportes de diversas empresas, junto con la colaboración de distintas organizaciones.

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Debe indicarse que el IB50K se revela como una forma de alentar y apoyar a los jóvenes a crear y hacer crecer sus propias empresas en base a sus capacidades y a los conocimientos que han recibido desde la universidad, transformándolos en un bien social y económico para la comunidad.

De esa forma, se busca fomentar la creación y/o desarrollo de empresas de innovación tecnológica; promover la capacidad emprendedora de estudiantes y jóvenes profesionales; impulsar el desarrollo tecnológico-industrial del país; favorecer el intercambio de experiencias de transferencia tecnológica, a través de la formación de emprendedores, el acceso a recursos y la creación de redes de apoyo.

Convesartorio en el Instituto Balseiro. Imagen gentileza.

El inicio del encuentro fue con un conversatorio titulado Claves para la generación de empresas de base tecnológica en Argentina, a cargo de integrantes del jurado (Guillermo Güichal, Georgina Cardama, Gustavo Rapisardi y Marina Simian) y del secretario de Vinculación e Innovación del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, que, cabe recordar, fue director de la entidad académica.

Fue precisamente Cantero quien puso sobre la mesa el tema que se menciona al principio de esta crónica, es decir, la situación delicada que atraviesa el sector de la ciencia en la Argentina a partir de decisiones gubernamentales. Lo hizo de manera coherente, sin recurrir a cuestiones partidarias, sino destacando el papel que juegan las grandes instituciones en el país, para centrarse en lo que significa —y debería seguir significando— la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

“La tecnología tiene un impacto geopolítico enorme”, sostuvo, para luego considerar: “Como sociedad, como país, no podemos dejar de entender que desarrollar tecnología de punta es fundamental para la Argentina”.

En el Centro Atómica se "respira" ciencia y tecnología. Foto Facundo Pardo.

De tal manera, a modo de ejemplo de lo que es una “institución fuerte”, citó, precisamente, a la CNEA, y presentó una línea de tiempo detallando que esa entidad nació en 1950; en 1955, el Instituto Balseiro; en 1958, el reactor nuclear RA-1… Así hasta llegar al presente, con tres centrales nucleares y el diseño de reactores modulares pequeños.

Asimismo, hizo hincapié en el desarrollo de empresas de base tecnológica por parte de la CNEA, entre ellas, Invap.

Ahora bien, a la hora de definir la razón por la cual la CNEA consiguió avanzar en una gran cantidad de logros (Cantero, durante su alocución, sumó muchos más), el referente del Instituto Balseiro fue contundente y afirmó que ha sido “porque se sostuvo como política de Estado y fue financiada”, aunque aclaró que hubo ciertos altibajos a lo largo de los años. De tal modo, indicó que ese sostén es lo que permite “éxitos a largo plazo”.

Cantero señaló que le parecía importante compartir esas reflexiones debido a que se vive un momento donde se discute si hay que financiar la educación, así como la ciencia y la tecnología, junto a la investigación básica (“Tanto se discute que incluso hay leyes que no se cumplen”, dijo, en clara alusión a la normativa referida al financiamiento universitario).

“Sostener las instituciones es sostener las capacidades, y las capacidades están en las personas. Una institución no son los edificios, los equipamientos, eso es materia inerte. Las cosas se generan por las personas con sus capacidades, habitando esas estructuras y operando aquellos equipos. Entonces, lo que es clave es cuidar los recursos humanos que tiene la Argentina”, aseveró.

Salón de actos del Instituto Balseiro. Foto Facundo Pardo.

Más adelante, tras un intervalo, tomó la palabra la directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino, quien destacó que la gran mayoría de los miembros de los equipos que llegaron a la final del IB50K “se formaron en universidades nacionales públicas”. En tal sentido, ahondó: “Una aplastante mayoría tiene que ver con el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y algunos con la CNEA”.

De esa forma, afirmó: “Generar soberanía nacional tecnológica no sería posible sin las universidades públicas, el Conicet y organizaciones como la CNEA, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y otras que, a pulmón, seguimos desarrollando la investigación, la ciencia y la educación, que siempre han sido un estandarte muy importante en la Argentina, algo que nos diferenció de otros países de Latinoamérica y que hoy estamos perdiendo”.

El exintendente de Bariloche Gustavo Gennuso, en tanto, en su condición actual de vicepresidente de la CNEA, también brindó un pequeño discurso en el que hizo hincapié en lo importante que resulta el concurso IB50K respecto a poner el acento en el “emprendurismo” y tratar la temática del financiamiento, pero no recogió el guante sobre las claras alusiones previas referidas a la acción —e inacción— del Gobierno nacional en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

Pupitres con historia. Foto Facundo Pardo.

Yendo puntualmente al certamen, debe decirse que el primer premio recayó en Retinar, una spin-off argentina que transforma el tamizaje de la retinopatía diabética mediante una plataforma de teleoftalmología e inteligencia artificial, con modelos propios validados en más de 61.000 imágenes y ya en uso en más de 500 pacientes. Forman parte de este trabajo estudiantes y/o graduados del Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (Pladema), con sede en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen).

El segundo lugar, en tanto, fue para Gamma Tracker, con un dispositivo médico de alta precisión que guía al cirujano en tiempo real durante procedimientos de quirófano, permitiendo localizar lesiones marcadas con radiofármacos PET (tal la denominación de las tomografías por emisión de positrones) que hoy pierden trazabilidad al llegar al quirófano. Cuenta con un prototipo funcional y una solicitud de patente propia, teniendo participación de estudiantes y/o graduados del Instituto Balseiro.

El tercer premio fue para ScleriX, proyecto por el que se desarrolló una plataforma tecnológica patentada que, mediante un proceso de fermentación específico, permite producir estructuras fúngicas más resistentes y estables, dando lugar a bioinsumos agrícolas de mayor persistencia y eficiencia para el biocontrol. Se trata de un equipo en el que participan estudiantes y/o graduados de la Universidad Nacional de La Plata.

Zona de ingreso al Centro Atómico. Imagen gentileza.

El final del acto llegó con nuevas y certeras palabras del secretario de Vinculación e Innovación del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, quien manifestó: “Cuidemos estas instituciones que le dan muchísimo al país... Y tenemos muchísimo más para dar”.

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