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ENTREVISTA

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23/10/2026

El día en que Federico Moura cumpliría 75 años, su sobrino presentará un tributo a Virus en el Centro Cívico

“Me hubiese gustado conocerlo más”, dice el músico, que actuará en el marco de la Semana de la Juventud.
Fede dice no creer en eso que llaman destino, pero asegura que hay ciertos rumbos que, al tomarlos, nos definen. Imágenes gentileza.
Fede dice no creer en eso que llaman destino, pero asegura que hay ciertos rumbos que, al tomarlos, nos definen. Imágenes gentileza.

“Siempre, en el transcurso de cada show, surge un recuerdo”, dice Fede Moura, quien hoy, a las 21, se presentará con su tributo a Virus en el Centro Cívico, en el marco de la Semana de la Juventud. El músico es sobrino de tres de los fundadores de aquel grupo: Marcelo, Julio y Federico. Justamente, su presentación se concretará en una jornada muy especial. Su tío Federico —que falleció en diciembre de 1988— nació, al igual que Charly García, el 23 de octubre de 1951, bajo el signo de Escorpio (La lógica del escorpión made in García tiene un porqué). De esa forma, en esta jornada, el recordado frontman de Virus hubiese cumplido setenta y cinco años. Su sobrino cree que el recital, al ser en esta fecha, estará envuelto por una emotividad quizá mayor a la habitual.

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Todo aquel que conoce la historia de Virus sabe que, antes de que el grupo se formara, un hermano que era parte del Ejército Revolucionario del Pueblo fue secuestrado por un grupo de tareas. Sucedió el 8 de marzo de 1977. Nunca apareció.

“Yo soy hijo de Jorge Moura, el hermano desaparecido”, señala Fede.

—¿Cómo te llevás con eso?

—Estoy tranquilo. Mi vieja me lo contó en el momento justo que me lo tuvo que decir, y yo lo tomé con mucha naturalidad. Nunca milité en ninguna agrupación, pero siempre que se me requirió apoyé. La lucha que él dio, como hicieron tantos otros que quedaron en el camino, la llevo con orgullo. No creo mucho en el destino, pero tenemos un rumbo determinado que, una vez que escogemos, es muy difícil que alguien te lo tuerza. Mi viejo eligió eso.

La música siempre estuvo presente en su vida.

Fede tiene cincuenta y cinco años. Es decir que el furor de Virus en los ochenta lo encontró en plena adolescencia. “¡Imagínate!”, exclama, y evoca: “Yo iba al secundario, aprendía a tocar la guitarra y me compraba las revistitas Canta Rock y Toco & Canto, que traían los acordes de las canciones, donde ya empezaban a aparecer los temas de Virus y las fotos de mis tíos, así que fui aprendiendo un poco con ellos”.

“Iba a sus recitales”, cuenta Fede, sumando: “Estuve en todos los conciertos emblemáticos”. De esa manera, recuerda que asistió a los shows en Obras del 15, 16 y 17 de mayo de 1986, por ejemplo, donde se registró Virus Vivo, considerada una de las mejores placas en directo del rock argentino.

“Viví toda esa época cerca de mis tíos, compartí muchas cosas, entonces, este tributo lo hago desde un lugar que me agrada, porque lo disfruto, me traslada a aquellos tiempos”, dice Fede.

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Justamente, rememorando los ochenta, cuenta: “Nosotros somos de La Plata, pero cuando ellos comenzaron a tener mucho laburo se mudaron a Capital Federal. En aquel momento, no existía la autopista, que ahora te permite llegar en media hora. Era un trayecto bastante largo, y yo, con dieciséis años, tomaba el colectivo para visitar a mis abuelos. Enfrente vivía Julio, así que me iba con él y chusmeaba. Lo miraba con sus teclados, su batería electrónica y, de pronto, me mostraba: ‘Che, escuchá, anoche estuve haciendo esta canción’…  Y por ahí era un tema que iba a estar, al año siguiente, en un disco de Virus”.

En tal sentido, comenta: “Aquello era muy loco. Viéndolo a la distancia, te permite decir: ‘¡Mirá lo que viví, la suerte que tuve!’. Pero en esa época era una normalidad. Iba a lo de Julio y me decía: ‘Che, hoy tocamos en tal lado, ¿venís?’. ‘Dale, vamos’, contestaba yo, y así veía la prueba de sonido, estaba en los camarines…”.

En pleno tributo a Virus, donde se hace cargo de un repertorio imperecedero.

En cuanto al vínculo con su tío Federico, expresa: “Me hubiese gustado conocerlo más. Me lo cruzaba en los recitales y en lo de mis abuelos, pero él era más reservado”. Aclara que, por aquel entonces, siendo un adolescente, veía a Federico y sus otros tíos, además de parientes, como ídolos. No se imagina atreviéndose a charlar en aquel momento de cosas importantes con ese artista que llevaba su mismo nombre. “Ahora me digo que es una pena no tener en este momento a esa tremenda personalidad enfrente como para tomar unos mates y hablar de música y de lo que sea, pero bueno…”, suspira.

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