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21/10/2026

Apareció un chinchillón en un patio de Dina Huapi: un hallazgo poco común en zonas urbanas

Un ejemplar de vizcacha de la sierra fue visto sobre un cerco en una zona urbana cercana a la estepa. Desde el Parque Nacional Nahuel Huapi detallaron sus características y hábitos.
No es habitual que circulen por áreas urbanas. Imagen gentileza del vecino de Dina Huapi.
No es habitual que circulen por áreas urbanas. Imagen gentileza del vecino de Dina Huapi.

Una situación poco habitual sorprendió a un vecino de Dina Huapi en las últimas horas, cuando descubrió la presencia de una vizcacha de la sierra, comúnmente conocida como chinchillón, deambulando por el cerco de su patio. 

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El llamativo episodio ocurrió en un sector cercano a la Avenida del Vado y su intersección con Las Rosas. De acuerdo con el relato, el pequeño mamífero permaneció un buen rato parado sobre un cerco, totalmente calmo, antes de retirarse por sus propios medios sin generar inconvenientes.

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Qué dice Parques Nacionales sobre el chinchillón

Tras el avistamiento, desde el Parque Nacional Nahuel Huapi brindaron detalles sobre esta particular especie nativa. Se trata de un mamífero de tamaño mediano, cabeza ancha y cuerpo redondeado, que se destaca por sus ojos grandes, orejas largas y fuertes, y una cola extensa cubierta por pelos gruesos que forman una especie de pincel en la punta.

Su pelaje es denso y suave, con una coloración que varía entre el gris claro, gris pardusco, ocre, crema o pardo oscuro, luciendo por lo general una línea dorsal oscura bien marcada y el vientre más claro.

Si bien su presencia en el área de estepa forma parte de su hábitat natural, lo inusual es que circule por zonas urbanas. Estos animales suelen vivir en ambientes escarpados y rocosos —distribuidos desde Perú y Bolivia hasta el sur de Chubut—, aunque durante el invierno, al escasear el alimento o registrarse bajas temperaturas en las alturas, pueden descender a menores niveles.

 

Hábitos, comportamiento y alimentación

El chinchillón es de hábitos diurnos, con picos de actividad durante las primeras horas de la mañana y hacia el atardecer. Al no hibernar, mantiene una rutina muy particular: es frecuente verlo sentado e inmóvil mientras toma sol o se revuelca en tierra suelta para limpiar su pelaje.

Además, se caracterizan por ser sumamente ágiles y diestros para moverse entre rocas y cornisas, utilizando su larga cola a modo de balancín. Viven en grupos familiares que integran colonias numerosas, utilizan refugios en grietas naturales y se comunican mediante silbidos agudos de alerta ante cualquier peligro. En cuanto a su dieta, es estrictamente herbívora, alimentándose de gramíneas, arbustos, musgos, líquenes y frutos.

 

Reproducción y conservación

Su ciclo reproductivo se extiende entre la primavera y fines del verano, pudiendo registrar hasta dos o tres camadas anuales en condiciones favorables. Tras una gestación prolongada de entre 120 y 140 días, la hembra da a luz a una única cría —rara vez dos— que nace muy desarrollada, capaz de consumir alimentos sólidos desde su primer día de vida.

En cuanto a su situación poblacional, el chinchillón no presenta graves problemas de conservación, aunque ciertas poblaciones de distribución restringida pueden sufrir por la alteración de su hábitat. Es importante la concientización sobre su protección cuando estos ejemplares silvestres se cruzan ocasionalmente con zonas urbanizadas.

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