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13/10/2026

Bariloche a la Carta: Aníbal Ramírez se quedó con el Plato de Oro por segundo año consecutivo

Un chef que no para de deslumbrar.
Un chef de "oro". Imagen de archivo.
Un chef de "oro". Imagen de archivo.

Una vez más, Aníbal Ramírez demostró ser un chef de oro, ya que, por segundo año consecutivo, se quedó con el premio a mejor plato de Bariloche a la Carta (BALC).

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Si en 2025 obtuvo la distinción a través de una propuesta denominada “Cordillera secreta”, en esta ocasión el podio lo alcanzó con su “Cortejo de trucha patagónica”.

Obviamente, la trucha es el producto principal de la preparación. A ese elemento central, le añadió beurre blanc (una especie de emulsión) de vermut Piuke y manzanas del Valle, mousseline de nabo y zanahoria glaseada.

Cabe recordar que Aníbal es el chef de Brazarte, el restaurante del hotel Sheraton de la ciudad, establecimiento que, gracias a su cocinero estrella, obtiene una vez más el sello de distinción de haber elaborado el Plato de Oro de Bariloche a la Carta.

La propuesta, la más votada por la gente, alcanzó un total de quinientos treinta y cuatro votos.

Cabe mencionar que Aníbal nació en El Bolsón y desde hace algo más de quince años reside en Bariloche, contando con gran experiencia en hoteles cinco estrellas (antes del Sheraton, estuvo, por ejemplo, durante mucho tiempo, en el Llao Llao).

Curiosamente, su camino laboral en la gastronomía se inició en una panchería, donde, con quince años, comenzó a desempeñarse como bachero.

Luego, al finalizar la secundaria, como se percataba de que le agradaba el ámbito de la cocina, empezó a averiguar opciones que estuvieran relacionadas con tal interés y, finalmente, se decidió por Celia Escuela Integral de Gastronomía, en Córdoba. También en la capital de aquella provincia, obtuvo un postítulo en el Instituto Superior Mariano Moreno. A la par que estudiaba, Aníbal trabajaba para restaurantes y casas de eventos. Al retornar al sur, fue puliendo cada vez más un estilo propio, tratando de una manera particular los diversos productos que ofrece la provincia, en combinaciones gourmets donde los platos parecen piedras preciosas gastronómicas, dejando en claro el motivo de que, cuando se la trata de la manera adecuada, la cocina puede transformarse en arte culinario.

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“Todos los años estamos trabajando con mi equipo para idear nuevas propuestas y, como siempre digo, ver de qué manera reflejar a mi provincia en un plato o menú”, le había adelantado el chef a este cronista, antes de que se iniciara la última edición del BALC, anunciando: “Vamos por todo. Nacimos para esto, estamos entrenados para la superación constante y la evolución mental. Nunca nos quedamos conformes con nada… No sé si es bueno o malo, pero nos hace sentir vivos”. Y ese ímpetu quedó reflejado en un nuevo Oro. El segundo. Un logro para un chef que, a base de humildad y calidad, deslumbra con su fórmula alquímica culinaria particular.

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