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08/10/2026

Piero en Río Negro: cuando el cantante evocó su adolescencia como seminarista en la provincia

El recuerdo de una charla que el músico mantuvo con El Cordillerano.
Durante una extensa entrevista, años atrás, Piero había rememorado los años que pasó en territorio rionegrino. Imágenes de archivo.
Durante una extensa entrevista, años atrás, Piero había rememorado los años que pasó en territorio rionegrino. Imágenes de archivo.

La noticia de la muerte de un artista popular golpea a cada persona de un modo distinto. En general, suelen aparecer en la mente retazos de su obra. Si el fallecido es un músico, por ejemplo, pueden resonar en la cabeza fragmentos de sus canciones, como si el dial de la memoria buscara con insistencia en su catálogo de temas. Quien suscribe siente eso al escuchar que Piero ha muerto. Así, por supuesto, en la “testa” se delinean aquellos versos inmortales a los que les puso voz: “Es un buen tipo mi viejo/ que anda solo y esperando/ tiene la tristeza larga/ de tanto venir andando…”. Pero, en lo personal, su voz también llega desde el recuerdo de una llamada telefónica.

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Era enero de 2022 y me había enterado de que el músico estaba en Bariloche, en el marco de un viaje familiar. Llegaba tras un paso por Allen, localidad en la que había pasado gran parte de su infancia.

Cabe recordar que el cantante había nacido en Italia, pero la familia, cuando él tenía tres años, se mudó a la Argentina, donde, tras un paso Banfield, en el sur del Gran Buenos Aires, se radicó, precisamente, en aquella ciudad del Alto Valle rionegrino. Piero, luego, iría a Viedma, para estudiar como seminarista.

Piero, durante la visita que realizó a Bariloche en 2022, en una chocolatería de la calle Mitre.

Cuando supe que se encontraba de visita en Bariloche, tuve la suerte de conseguir su número telefónico y le envié un mensaje, consultándole acerca de la posibilidad de realizar una entrevista.

Horas después, por la noche, recibí un llamado. Era él, quien se brindó con generosidad en un diálogo extenso.

—¿Qué te llevó a iniciarte como seminarista? —pregunté, evocando aquellos años en Río Negro.

—Un error… —dijo, dando lugar a las risas.

Así, explicaba que realmente se había tratado de un equívoco.

Lo que quería el pequeño Piero Antonio Franco De Benedictis era ir a Buenos Aires.

De tal manera, recordó una conversación que tuvo con su amigo Valerio al terminar la primaria, durante una jornada de calor en el Valle rionegrino.

—Vos qué vas a hacer? —le preguntó Piero. 

—Yo querría ir al seminario —respondió Valerio.

—¿Qué es un seminario? —consultó Piero, con curiosidad.

“Me hablaba y, entre las cosas que decía, contó que había que ir dos años a Viedma y después se pasaba a Buenos Aires, y, para mí, que había vivido en Banfield, lo de ir a Buenos Aires era tocar el cielo con las manos, o, por lo menos, intentarlo”, rememoró el cantante.

—¿Y qué hay que hacer? —indagó Piero, mientras conversaba con su amigo.

—Habría que ir a hablar con el cura —contestó Valerio.

—Vamos…

—¿Ahora?

—Y sí…

Fueron…

El músico sonreía al recordar la extrañeza del sacerdote…

—¡Piero!, ¿qué hacés por acá? —lo saludó el religioso.

—Y… Yo quisiera ir al seminario...

“El cura se empezó a matar de risa. ‘Si vos, acá, no pasás ni por la vereda’, dijo. Preguntó si había hablado con mi papá. Le contesté que no, pero que estaba todo bien”, señaló el cantautor.

En realidad, cuanto el pequeño Piero llegó a su casa, el padre, al escuchar la ocurrencia, soltó: “¡¿Cómo que vas a ir al seminario?!”.

—En tu casa, ¿no profesaban la religión? —consulté.

—Poco y nada… Era una cosa muy liviana… Pero conté que ya había hablado con el cura, que estaba todo bien… Y, como mis viejos nunca me pusieron una traba para nada, a los pocos días ya estaba arriba de un ómnibus, rumbo a Viedma… Todo porque después íbamos a Buenos Aires… Para mí, aquello era un peldaño.

Piero explicó que, ya en Viedma, cuando “el cura rector” dio la bienvenida a los recién llegados, lo escuchó decir: “Porque cuando el día de mañana sean sacerdotes…”. Fue entonces que se percató de qué se trataba aquello. “Ahí caí por qué me decían que estaba loco cuando contaba que me iba al seminario… Me di vuelta y le pregunté a Valerio: ‘¿Vos te vas a hacer cura?’. ‘Sí, claro’, contestó”, narró Piero.

El joven que había nacido en Italia comenzó a consultarles a todos los pibes patagónicos que estaban en aquel lugar si en serio pensaban ser sacerdotes. Ante la respuesta afirmativa, Piero cuestionaba: “¡¿Pero por qué se van a hacer curas?!”.

“Me agarró un pánico tremendo”, reveló el cantante. “Me fui a la secretaría del cura y le dije: ‘Padre, hubo un error’. Ahí le conté lo que había pasado. Él se reía. Me respondió: ‘He visto ingenieros, abogados, médicos, personas que largan todo y se hacen curas… pero esto nunca lo había escuchado’”.

El religioso sugirió que, como todavía faltaban un par de meses para comenzar las clases, se quedara un tiempo, para probar.

“Yo, con tal de no volver atrás, me metí por ese lado… Y así pasaron un montón de cosas”, dijo Piero, quien, al final, permaneció hasta quinto año: “Uno se va enganchando. Conocí a muchos curas tercermundistas. Comenzó una historia donde traté a tipos muy interesantes, como el padre Mugica, personas que pasaron a ser, para mí, referentes importantes”, explicó.

—Hace unos años tuviste la oportunidad de hablar con el papa Francisco. ¿Cómo fue eso? —pregunté.

—Estaba con mi familia, como ahora, porque dos por tres lavo las culpas y la llevo a dar vueltas, y habíamos ido a Europa. Hablamos con un cura y le dije que, ya que estábamos ahí, quizá podríamos saludarlo… Y así fue. Era dentro de una capilla gigante. Él tenía como un orden, iba saludando primero a los enfermos, después a otros, y así seguía. Noté que en algún momento iba a pasar por el lugar en el que yo me encontraba. Mientras esperaba, alguien me reconoció y dijo: “¡Tano!, ¿me firmás?”. Mientras yo charlaba con esa persona, había aparecido el papa. Saludó: “¡Piero!”. Y en un momento me dijo: “Si supieras... tu canción, la del viejo —en referencia a Mi viejo, la composición de Piero y José Tcherkaski—, qué cosa…  Nunca voy a poder pagarte lo que comenzó con ese tema, porque me acercó con mi papá, nos hicimos mucho más amigos”. Yo no sabía qué contestarle, porque el tipo avanzaba y avanzaba —Piero rio al evocar aquella situación—. Le dije que le mandaban saludos Adolfo Pérez Esquivel y el padre Luis Farinello, que teníamos un proyecto para hacer algo… “Qué bien”, me contestó, y enseguida: “Pero tu canción, Piero...” —el cantante, a esa altura de la anécdota, soltó una risotada—. Iba todo para ese lado… 

—Y, para vos, ¿qué representa Mi viejo?

—Es una cosa que hoy en día no entendemos… Es una canción dictada desde arriba, iluminada… Ni imaginás que vas a hacer algo así, simplemente aparece.

—¿Cada cuánto se acerca alguien a agradecerte por ese tema?

Sonrió­: —Cada tantito… Cada día... Es algo increíble.

—¿Cómo fue la creación de la letra y la música?

—Con José, nos juntábamos todos los días. Su mujer se iba a trabajar y nos dejaba un departamentito, y ahí estuvimos varias jornadas hablando sobre “el viejo”. No era apurarse y escribir, que es lo que pasa —y nos pasa— a veces. Uno de esos días, cuando todavía no habíamos hecho nada, arrancamos tocando y, en diez minutos, se hizo la canción. Había una participación mutua con las letras y las ideas de los temas.

En aquel momento de la charla, tuve una duda… 

—¿Cuántas nacionalidades tenés? ­—pregunté.

Eso dio lugar a que soltara una carcajada. Contestó:  —Tengo tres… Nací en Italia, me crie en la Argentina, y en Colombia me ofrecieron la nacionalidad; allá voy mucho, ahora vengo de hacer once conciertos.

Seguimos hablando un rato más sobre diversos temas, y para el final me guardé una pregunta que aludía nuevamente al sur…

—En la Patagonia se rodó la película El profesor patagónico —que se estrenó en 1970—, con Luis Sandrini, film en el que vos participaste. ¿Cómo recordás aquello?

—Don Luis era una persona muy cariñosa y sabia. Fue algo muy interesante que surgió como una cosa que uno ni busca… Y yo hacía de cura…

Así, con más risas, culminó la charla.

El cantante siempre tuvo presente a la Patagonia, sitio en el que había pasado gran parte de su infancia y adolescencia.

Piero falleció el 7 de octubre de 2026.

Tenía ochenta y un años.

El 29 de enero de 2022 fue muy generoso al prodigarse en una charla sin apuro con este periodista…

Descanse en paz.

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