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02/10/2026

“Es poner todo el corazón”: el reconocimiento de una familia que emocionó al voluntariado del Hospital Zonal

Una familia agradeció el acompañamiento recibido durante una internación y sorprendió a quienes sostienen esta tarea de manera voluntaria.
Una parte de la carta de agradecimiento que entregaron al voluntariado.
Una parte de la carta de agradecimiento que entregaron al voluntariado.

El trabajo del voluntariado del Hospital Zonal de Bariloche muchas veces no se traduce en grandes acciones ni en elementos materiales. En numerosas oportunidades, su tarea consiste simplemente en estar cerca de quienes atraviesan una situación compleja, compartir una charla o brindar una palabra de acompañamiento.

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Así ocurrió con una familia que, durante una internación prolongada de uno de sus integrantes, recibió el acompañamiento de los voluntarios. Por cuestiones de privacidad, desde el grupo decidieron no brindar detalles sobre la identidad de la persona ni sobre las circunstancias particulares de su permanencia en el hospital. Sin embargo, el agradecimiento que posteriormente recibió el voluntariado fue compartido públicamente y generó una especial emoción entre quienes forman parte del espacio.

Fabiana Lozano, coordinadora del voluntariado del Hospital Zonal, explicó que ese tipo de situaciones forman parte de una tarea que muchas veces excede cualquier elemento material.

“Muchas veces no hace falta nada, simplemente acompañar”

“Fue una familia que necesitaba de mucho apoyo y nosotros estuvimos en todo el tiempo acompañando”, contó Lozano, quien remarcó que el objetivo principal del grupo es acompañar a las personas durante momentos que pueden resultar especialmente difíciles.

En ese sentido, señaló que el voluntariado no siempre requiere contar con algún elemento concreto para poder ayudar: “Muchas veces no es necesario tener algún elemento, sino simplemente acompañar a través de la palabra, de charlar o de tomar unos mates”, explicó.

Para quienes realizan esta tarea, ese acompañamiento cotidiano se construye desde la empatía y desde el contacto permanente con las personas que atraviesan distintas situaciones dentro del hospital.

“Uno siempre se predispone porque estamos dentro de un voluntariado y nos gusta esto porque empatizamos con la gente. Como estamos todo el tiempo en el hospital, vemos muchas situaciones”, sostuvo Lozano.

Y agregó: “Todo lo hacemos siempre con amor, sin prejuzgamiento y tratando de estar en todos los espacios que se necesite. Hoy en día como están las cosas, la gente necesita de mucho apoyo emocional”.

Uno de los pasillos del hospital

Dejar las cuestiones personales afuera y poner el corazón

La tarea también implica aprender a convivir con historias difíciles y encontrar la manera de acompañar sin llevarse cada situación a la casa. Lozano, como coordinadora del grupo, destacó que una de las primeras recomendaciones para quienes se incorporan al voluntariado es que conozcan el espacio y comprueben personalmente si están preparados para realizar esa tarea.

“Siempre les digo que primero prueben y que vean como se sienten con la gente, porque muchas veces las personas no están preparadas para esto”, explicó.

El objetivo es que cada integrante pueda involucrarse durante las horas que permanece en el hospital y, posteriormente, regresar a su vida cotidiana: “Lo que se queda en el hospital, se queda en el hospital y cuando nos vamos a nuestras casa tratamos de cortar con lo que vivimos en el trabajo”, señaló.

Sin embargo, reconoció que esa separación no siempre resulta posible.

“Muchas veces obviamente no lo logramos porque siempre hay historias que te tocan el corazón y es imposible sacarlas”, expresó.

Aun así, el grupo busca transformar esas experiencias en nuevas formas de ayuda: “Tratamos de ayudar de diferentes maneras en lo que podemos. Nuestro trabajo es ir al hospital y poner todo el corazón”, resumió.

Un gesto que llegó como reconocimiento

El agradecimiento de esta familia no era algo que el grupo estuviera esperando. Para Lozano, este tipo de gestos tienen un significado especial porque permiten que una tarea que muchas veces permanece en segundo plano sea reconocida.

“No esperabamos este reconocimiento porque son mimos que nos llegan”, contó.

Según explicó, en otras oportunidades también recibieron pequeños gestos de parte de personas que pasaron por el hospital: “Muchas veces nos pasan a dejar galletitas o yerba. Todo eso nos ponen muy bien y muy contentos porque nos reconocen”, relató.

Lozano explicó que el voluntariado todavía está construyendo su lugar dentro de la institución y que ese reconocimiento cotidiano funciona como un incentivo para continuar.

“Hacemos un caminito de hormigas, por eso que nos reconozcan, cualquier detalle ya es mucho para nosotros”.

Ese reconocimiento, además, tiene un efecto directo sobre quienes sostienen el espacio de manera voluntaria: “Nos incentiva a seguir haciendo lo que hacemos y sentimos que lo que estamos haciendo está bien”, afirmó.

En ese camino, además, los propios voluntarios se encuentran con situaciones que los sorprenden y que muestran cómo el acompañamiento puede generar una huella que permanece incluso después de atravesar momentos de dolor.

“Nos han pasado cosas muy puntuales, por ejemplo, muchas personas que a través del dolor y del sufrimiento que pasan deciden donarnos las cosas de sus seres queridos”, relató Lozano.

Y reflexionó: “Entonces eso nos hace pensar que dejamos una marca buena en esa familia para que ellos tomen esa decisión. Atravesar el dolor para poder seguir ayudando”.

Para la referente, ese gesto representa una continuidad del mensaje que intenta transmitir el voluntariado: que incluso en situaciones difíciles es posible encontrar una manera de ayudar a otros.

El pedido de una mesa para el espacio

El trabajo del voluntariado también requiere de recursos materiales que permitan desarrollar las actividades cotidianas. En ese sentido, desde el grupo actualmente tienen un pedido puntual: necesitan una mesa redonda pequeña para su espacio dentro del hospital.

“Tiene que ser redonda por el espacio muy reducido que tenemos”, detalló.

La referente también aprovechó para remarcar que, en torno a estos pedidos, suelen aparecer comentarios que mezclan el trabajo solidario con discusiones ajenas al voluntariado.

Frente a esas interpretaciones, Lozano fue clara respecto del lugar desde el cual trabajan: “Se mezclan mucho las cosas. Nosotros todo lo que hacemos es siempre desde el lado empático, para querer ayudar. Porque nosotros en esto no nos llevamos nada más que agradecimiento y orgullo en el corazón, nada más”, concluyó.

 

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