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01/10/2026

Entrevista al subsecretario de Culto: del monumento a la Biblia hasta el modo en que superó un abuso en la niñez

Leonardo Gatica: “Tomé una decisión de fe y, hasta el día de hoy, por la gracia de Dios, he continuado en ese camino”.
Durante una charla extensa, el funcionario habló del tótem digital en el Centro Cívico, la desigualdad y el modo que encontró para superar el dolor. Fotos Eugenia Neme.
Durante una charla extensa, el funcionario habló del tótem digital en el Centro Cívico, la desigualdad y el modo que encontró para superar el dolor. Fotos Eugenia Neme.

La reciente inauguración, en el Centro Cívico de Bariloche, de un monumento a la Biblia en formato de tótem digital puso en primer plano a la Subsecretaría de Culto del Municipio, que actuó como nexo para concretar la instalación.

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“Era el deseo de un gran grupo de pastores”, explica, precisamente, el titular del área, Leonardo Gatica, indicando que se apuntaba a “tener algo alusivo a la palabra de Dios en el Centro Cívico, para también, de alguna manera, comunicar el mensaje a los transeúntes”.

“En un principio, se pensó en el típico libro abierto, asemejando una Biblia con un texto, que podría haber sido en madera o metal, por ejemplo”, comenta, para luego exponer: “A partir de todo lo que la tecnología ha avanzado, finalmente, decidieron poner ese tótem digital, que es mucho más moderno y práctico, porque permite ir rotando los versículos bíblicos”.

El subsecretario de Culto junto al tótem digital, donde pueden leerse fragmentos de la Biblia en varios idiomas.

Gatica es pastor del centro cristiano ¿Qué haría Jesús? “Funcionamos los sábados y domingos en un salón comunitario en calle Rolando entre La Paz y Felipe Laguna”, cuenta, destacando que, más allá de su pertenencia a esa iglesia, el rol que ocupa en la municipalidad contempla a las diversas expresiones religiosas. En tal sentido, expresa: “Desde un principio, me puse a disposición de las diferentes confesiones de fe que hay en la ciudad para, dentro de los posible, apoyar y trabajar con sus proyectos. Deben generarse vínculos. No hay que desperdiciar las oportunidades en que se puede estar juntos. Necesitamos estar unidos”. Al respecto, puede mencionarse que, durante el acto en el que quedó inaugurado el monumento digital a la Biblia, entre los oradores, estuvo el obispo Juan Carlos Ares.

Leonardo Gatica es pastor del centro cristiano "¿Qué haría Jesús?".

Por otra parte, cabe recordar que Gatica es el primer subsecretario de Culto, un área incorporada por la actual gestión. “Era un terreno desconocido, no había una historia o un trabajo anterior. Todo lo que se pudiera hacer iba a ser nuevo”, expresa el funcionario.

—¿Cuál es la función que cumple la Subsecretaría de Culto?

—La Subsecretaría de Culto trata de acercar el municipio hacia las diferentes confesiones de fe en todos los trámites y espectros donde, precisamente, la municipalidad presta servicio a la comunidad y a los diferentes grupos o asociaciones. También damos a conocer las diferentes tareas que las iglesias y las comunidades de fe realizan, porque hay muchos espacios abiertos que los vecinos desconocen. Así que, desde ese punto de vista, tratamos de acompañar todo ese trabajo que llevan a cabo en el territorio.

—¿A qué tipo de labor hace referencia?

—Tiene que ver con la ayuda social, pero no sólo en la parte de lo relativo a comedores o lo relacionado con la entrega de la copa de leche, sino que, además, se vincula con acercar bolsas de alimento o emprender otras cuestiones conectadas con las necesidades que puedan presentarse. Por ejemplo, ha habido reparaciones de casillas, de techos… Se trata de una ayuda bastante amplia. En los últimos años, incluso, se amplió el trabajo hacia el tema de las problemáticas sociales, como las adicciones o la violencia intrafamiliar. Son cuestiones que se están atendiendo con gente que, a medida que avanza el tiempo, se va capacitando para contar con herramientas para poder trabajar, charlar, asistir y acompañar en todas estas problemáticas que están en la ciudad.

—¿Cómo se tratan esos temas?

—Primero se abordan como cuestiones sociales, porque no se necesita ser creyente para poder ser asistido. Se asiste al que lo necesita y al que pide o busca la ayuda pertinente.

Frente al monumento digital.

—¿Cree que a alguien puede disgustarle el monumento a la Biblia? Me refiero, por ejemplo, a aquellos que no son creyentes.

—Siempre puede haber posturas encontradas. Lo vemos con la presencia del monumento a Roca, que lamentablemente divide las aguas. Pero, para la comunidad cristiana de la ciudad, esto se toma como algo muy importante y relevante.

­—¿Cómo considera que es la relación de los diferentes cultos cristianos con el intendente?

—En términos generales, diría que es buena, más allá de que obviamente el Estado municipal no tiene injerencia en las actividades ni en las tareas que hacen las diferentes comunidades de fe, que ya traen una línea de trabajo que simplemente aplican y vuelcan hacia la sociedad.

Reflejo bíblico.

—¿Cuál es su edad?

—Tengo cincuenta y siete años.

—¿Dónde nació?

—En la ciudad de Osorno, en la Región de Los Lagos, Chile.

—¿En qué momento vino a Bariloche?

—Llegué, junto a mi esposa, en 1994.

—¿Por algún motivo en especial?

—Sí, porque veníamos a trabajar con una iglesia local. Nos enamoramos de Bariloche, porque, más allá de que uno siempre mira todo como una creación hermosa de Dios, Bariloche posee una magia que, si vienes con los ojos abiertos, te impacta de inmediato. El lago, las montañas, la nieve... Todo es impresionante.

—Más allá de lo paisajístico, al ser pastor y estar en contacto continuo con la gente, ¿cómo diría que es la realidad social de la ciudad?

—En la actualidad, es una realidad muy dura. Creo que Bariloche siempre ha estado recibiendo gente desde fuera, que se viene a instalar escapando de las grandes urbes, por el tema de los robos y demás. Pero ahora vemos que esos vicios de los que, en otros tiempos, las personas llegaron escapando, lamentablemente, están en medio de nuestra ciudad, como el tema de la inseguridad. Más allá de que el paisaje sigue siendo el mismo, la realidad social ha cambiado mucho.

—¿Observa una gran desigualdad?

—Sí. No podemos no verla. Hay que trabajar mucho. Las personas, por la falta de trabajo y de oportunidades, muchas veces entra en una depresión. Ni hablar de los pensamientos de suicidio que a veces también se cruzan por la cabeza de la gente. Creo que hay que hacer una labor muy profunda. En ese sentido, las comunidades de fe que están presentes en la ciudad están llevando a cabo su mejor esfuerzo para que la realidad de muchos de nuestros vecinos pueda cambiar.

—¿Cómo diría que está actuando esta gestión?

—Una de las cosas que escucho por parte de la gente es que destaca el hecho de darle una infraestructura a la ciudad que antes no tenía. Para muchos vecinos, recibir el pavimento es un gran cambio. Obviamente, se trata simplemente de una parte de la infraestructura que la ciudad necesita, porque Bariloche ha crecido mucho; a veces, sin tener un norte claro. Además, están los asentamientos que se produjeron, claro. Entonces, el Estado municipal siempre viene remando desde atrás. No es fácil. En la actualidad, se intenta generar obras que la localidad necesita. Creo que eso es importante para toda la comunidad.

Leonardo Gatica encontró en la fe el modo de sobreponerse al dolor.

—En lo personal, ¿cómo se acercó a la religión? ¿En qué momento de su vida?

—Soy hijo de madre soltera. Eso me hizo tener una infancia muy golpeada. Mi padre sólo estuvo cuando nací, después desapareció. También sufrí abuso sexual… Entonces, mi niñez y mi adolescencia se desarrollaron con muchas heridas, con muchas broncas. También, con pensamientos de suicidio. A la par de eso, en la escuela donde yo estudiaba, conocí chicos que venían de familias que eran cristianas, y ellos, al compartir la amistad y tiempo juntos en el aula, me empezaron a invitar a la iglesia. Ahí encontré un ambiente que en mi hogar y en los vínculos que tenía no existía. En ese espacio, había diversión, alegría y otras cosas que estaba necesitando. Así, a los dieciséis o diecisiete años tomé una decisión de fe y, hasta el día de hoy, por la gracia de Dios, he continuado en ese camino.

—¿El abuso a qué edad fue?

—A los cinco o seis años.

—¿Por parte de algún desconocido o de un familiar?

—Generalmente, los abusos son intrafamiliares. Los que se producen con gente de afuera de ese vínculo suelen denunciarse. Los del ámbito familiar o de amistad o de alguien cercano, en cambio, resulta más complicado que se denuncien. Por eso mucha gente guarda el secreto hasta que, en algún momento de la vida, lo pone en palabras. 

—Entonces, en su caso, fue intrafamiliar…

—De amigos de la familia.

—En cierto modo, podría decirse que usted es una prueba de que se puede vivir a pesar de ese dolor…

—Sí, yo creo que hay esperanza. Soy un convencido de que poder realizar buenas conexiones con personas que te ayudan es lo mejor. Así como también es cierto que puedes encontrarte con personas que si te ven en un hoyo cavan más hondo y te llevan más profundamente a la destrucción. Creo que resulta fundamental cuando seres de bien, sin intereses mezquinos, aparecen y te dan una mano. Y eso es lo que yo encontré. Es mi realidad, mi testimonio. No digo que en todos los casos suceda lo mismo, pero, en lo personal, hallé gente que me dio una mano. Algunos, incluso, me trataron prácticamente como si fuera su propio hijo. El afecto y el cariño me hicieron ver que esas personas eran diferentes, es decir, que existen aquellos que ayudan sin mirar a quién y sin esperar nada a cambio.

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