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ECONOMÍA

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16/09/2026

La industria redujo el uso de capacidad instalada por noveno mes seguido: se ubicó debajo del 60%

La industria manufacturera redujo la utilización de su capacidad instalada durante julio, en un fiel reflejo de la fuerte caída de la producción que se verificó en dicho mes.

La industria argentina ha mostrado en julio una preocupante tendencia a la baja en el uso de su capacidad instalada, perforando por noveno mes consecutivo el umbral del 60% de operatividad. Tal parece ser el reflejo de una contracción sostenida que afecta la productividad y competitividad del sector manufacturero del país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad alcanzó apenas un 58,2% en julio, una disminución ligera, pero constante, si se compara con el 58,4% registrado en el mismo mes del año anterior 2025, y el 59,1% marcado en junio de este año.

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Los datos del INDEC revelan una preocupante realidad estructural: los sectores que se mantienen por encima del promedio general están mayormente ligados a actividades específicas y más resistentes a las crisis, entre ellas la refinación del petróleo, con un destacado 89,9%, seguida por las industrias metálicas básicas y el sector de papel y cartón. Sin embargo, estas cifras optimistas no logran contrarrestar la severa caída en otros sectores, destacándose negativamente la edición e impresión, productos minerales no metálicos y la industria automotriz, todos operando muy por debajo del umbral del 60%.

El agudo desencuentro entre la capacidad productiva disponible y la efectivamente utilizada en el ámbito industrial ha señalado a la metalmecánica como uno de los sectores más afectados, experimentando un doloroso retroceso de 10,7 puntos porcentuales respecto a un año atrás. Una situación alarmante que se atribuye, según el informe, a la caída en la producción de maquinaria agrícola, cuyos números han caído dramáticamente, y a una disminución en la fabricación de electrodomésticos de consumo masivo.

Otros sectores fundamentales, como los productos minerales no metálicos y la industria automotriz, también enfrentan retrocesos severos, impulsados por una demanda nacional debilitada, la siempre compleja competencia con productos importados, y ajustes internos en las estrategias empresariales.

Esta situación desafiante para la industria no es aislada. Hace poco, el INDEC también reportó una caída significativa en el Índice de Producción Industrial, marcando un decrecimiento del 4,9% en términos interanuales y del 5% respecto al mes anterior, dejando a la serie desestacionalizada con su mínimo nivel desde 2024. Este panorama evidencia la necesidad urgente de identificar y aplicar medidas correctivas que puedan revertir esta tendencia, incentivando la productividad, fortaleciendo la competitividad y reactivando la capacidad ociosa.

No obstante, la tarea es titánica y las soluciones requeridas deben ser comprensivas, afectando a diversas áreas del espectro económico y no solo al interior del sector manufacturero. Los números no son sólo cifras en un informe técnico; son vidas de miles de trabajadores, son ganancias o pérdidas para cientos de empresas que luchan por sostenerse y generar crecimiento, en un contexto cada vez más desafiante.

Mientras tanto, este reporte mensual se convierte en un llamado a la acción para todos los actores económicos involucrados, a enfrentarse valuando la utilización eficiente de los recursos, el ingenio y un renovado compromiso con el crecimiento económico del país.