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03/09/2026

Julio González, a 19 años de la tragedia: "Como padres, el dolor sigue; como integrantes de la Mesa, sabemos que contribuimos en algo"

El padre de Laura, una de las cuatro adolescentes que murieron en septiembre de 2007, recordó el origen de la Mesa 6 de Septiembre y repasó los cambios que logró impulsar en Bariloche. “No estoy satisfecho, pero sí que hemos contribuido en algo”, afirmó.
Julio González puso siempre la cara para contribuir a la prevención.
Julio González puso siempre la cara para contribuir a la prevención.

Cada vez que se acerca el 6 de septiembre, el dolor vuelve a hacerse presente para las familias de Eduardo, Laura, María Esther y Marina, los cuatro adolescentes de entre 14 y 17 años que perdieron la vida en una tragedia ocurrida en Bariloche en 2007.  Un automóvil Renault 18 que circulaba por la Avenida Bustillo, a la altura del kilómetro 1,800, se despistó, chocó contra un árbol y se desbarrancó.

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Para Julio González, padre de Laura e impulsor de la creación de la Mesa 6 de Septiembre, la fecha tiene una doble dimensión. Por un lado, está el dolor que permanece. Por otro, el resultado de haber convertido aquella tragedia en una búsqueda colectiva para evitar que otras familias atraviesen una experiencia similar.

“El 6 de septiembre nos sigue golpeando, el dolor sigue”, reconoció Julio durante una entrevista, aunque destacó que con el paso de los años también pudo observar algunos resultados del trabajo iniciado entonces.

La Mesa 6 de Septiembre nació precisamente a partir de aquella tragedia. En medio del dolor, las familias decidieron llevar el reclamo al ámbito institucional y buscar respuestas vinculadas con el consumo de alcohol, la prevención y la seguridad de los jóvenes.

Julio recuerda que, desde el comienzo, la intención fue evitar que el reclamo quedara limitado al dolor de las propias familias. “Era lo que teníamos que hacer”, explicó en una charla con Chocolate por la Noticia de El Cordillerano Radio 93.7.

Y destacó una particularidad que, según entiende, permitió que la Mesa pudiera instalarse en la sociedad: los padres no reclamaron beneficios personales ni puestos de trabajo, sino políticas que pudieran servir a toda la comunidad.

Uno de los primeros grandes objetivos de la Mesa fue lograr que existieran controles de alcoholemia efectivos. “Hicimos un montón de gestiones para que nos donen alcoholemímetros”, recordó González.

En ese proceso, distintas instituciones y empresas colaboraron con la organización. Entre ellas mencionó a INVAP. Para Julio, aquel esfuerzo fue fundamental para instalar los controles de alcoholemia que hoy forman parte de los operativos habituales.

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El contraste con aquellos primeros años es evidente. González considera que el consumo de alcohol continúa siendo un problema y que no puede desconocerse su crecimiento. Sin embargo, entiende que los controles y las acciones de prevención contribuyeron a reducir las consecuencias más graves. “Antes perdíamos cuatro o cinco chicos por año en la ruta”, recordó.

Por eso, desde su perspectiva, uno de los principales logros de la Mesa fue haber contribuido a modificar algunas condiciones que rodeaban al consumo de alcohol y la circulación vehicular.

Una sociedad algo más consciente

Cuando mira hacia atrás y evalúa el recorrido de la Mesa 6 de Septiembre, Julio evita hablar de un éxito absoluto. “No podemos concientizar a toda la población”, reconoció. Pero considera que sí hubo una transformación en una parte de la sociedad.

La prevención y los controles fueron solamente una parte del trabajo. Uno de los cambios que recuerda con mayor dolor tiene que ver con la atención que recibieron las familias después de la tragedia de 2007.

En el momento de la tragedia “Nos tuvieron nueve horas en el hospital sin saber qué hacer”, relató. Según recordó, las familias atravesaron aquellas horas sin información suficiente y en condiciones que hoy resultarían difíciles de imaginar. “Éramos todos familias de origen humilde y hoy no pasa”, afirmó.

En ese proceso, destacó el trabajo realizado por Vicente Mazzaglia para lograr que el médico forense estuviera presente en situaciones similares. Para Julio, esos cambios también forman parte del legado de la Mesa.

“Fue terrible eso”, recordó. “Entonces eso también se trabajó en la mesa y así varias cositas que ha trabajado la mesa que, gracias a Dios, han dado resultado”.

Un modelo que se replicó

El trabajo desarrollado en Bariloche también trascendió los límites de la ciudad. Durante los primeros años, integrantes de otras localidades se comunicaron con la Mesa 6 de Septiembre para conocer su experiencia y replicar algunas de sus iniciativas.

González recordó que el modelo fue tomado por localidades como El Bolsón, General Roca e Ingeniero Huergo, entre otras. “Hubo varios lugares que copiaron”, destacó.

También se replicaron acciones vinculadas con los controles de alcoholemia.

Para Julio, que otras comunidades hayan tomado el camino iniciado en Bariloche constituye uno de los reconocimientos más importantes al trabajo realizado. “Ojalá todo el mundo copie lo que se hizo en la mesa”, expresó.

De protagonista a padre que acompaña

Actualmente, González ya no tiene el mismo nivel de participación cotidiana que durante los primeros años. “Estoy como papá nomás”, dijo.

El trabajo y las responsabilidades personales hicieron que se retirara parcialmente de la actividad diaria, aunque continúa acompañando a la Mesa y respaldando su trabajo.

Durante mucho tiempo, sin embargo, fue una de las caras visibles de la organización. Ese lugar implicó exponerse públicamente y volver una y otra vez sobre una historia que, para él, nunca dejó de ser dolorosa. “Yo creo que sirvió”, sostuvo al evaluar aquella exposición.

Hablar, reclamar, gestionar y contar públicamente lo sucedido permitió que la tragedia no quedara encerrada en el ámbito privado de las familias. Y Julio reconoce que no lo hizo solo.

A lo largo de los años agradeció especialmente a quienes lo acompañaron y le permitieron transformar un reclamo personal en una iniciativa colectiva.

Entre ellas mencionó a Viviana Alonso, a quien atribuyó la elaboración del proyecto que permitió darle forma institucional a la Mesa. “Yo estaba desorientado como un caballo arriba de la casa”, recordó. “Era un ciudadano común que no sabía ni hablar”, contó sobre sus primeros pasos frente a un micrófono y ante las autoridades.

En la semana se anunciaron las actividades de este año

El dolor y el legado

El dolor no desapareció. Pero tampoco quedó solamente en el dolor. La Mesa 6 de Septiembre permitió transformar aquella experiencia en reclamos, controles, campañas, cambios institucionales y una red de organizaciones que buscó prevenir nuevas tragedias.

“Como padres, dolor por un lado y por el otro lado, como integrantes de la Mesa, no estoy satisfecho, pero sí que hemos contribuido en algo”, afirmó.

 

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