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12/08/2026

Eminencias del Instituto Balseiro alzan la voz contra la situación que atraviesa la CNEA

Reclaman “medidas urgentes” para revertir el escenario actual.
Profesores extraordinarios del Instituto Balseiro expusieron su preocupación por el panorama actual de la CNEA. Foto Facundo Pardo.
Profesores extraordinarios del Instituto Balseiro expusieron su preocupación por el panorama actual de la CNEA. Foto Facundo Pardo.

El Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro emitió un duro documento acerca de la situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en una visión que, según expresaron, responde a las “medidas gubernamentales que están provocando su debilitamiento, tal como está ocurriendo también con otros organismos estratégicos del Sistema Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sinecti), al cual pertenece el Instituto Balseiro”.

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Cabe señalar que ese cuerpo colegiado está integrado por los denominados “profesores extraordinarios”, es decir, designados en las categorías de emérito, consulto, honorario y libre. El espacio fue establecido por el Consejo Académico de la institución como un espacio institucional de encuentro y colaboración que permita a sus miembros continuar aportando mancomunadamente al logro de los objetivos del Instituto Balseiro

Entre los profesores extraordinarios se encuentran científicos y tecnólogos que además se han desempeñado como directores y vicedirectores del Instituto Balseiro, así como jefes de división, de departamento y gerentes de la CNEA, autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo, referentes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) o de otros ámbitos relevantes del Sinecti.

“Atendiendo a la grave situación actual, expresamos nuestro firme reclamo de medidas urgentes que permitan revertirla”, expresaron los referentes del sector, quienes remarcaron que “este vital sistema de educación superior, ciencia y tecnología se encuentra seriamente amenazado por un conjunto de acciones concertadas por el Gobierno nacional”, para luego aseverar: “Desde el inicio de la presente gestión, el presupuesto de la CNEA se redujo en 45.4 por ciento, cayendo a su valor más bajo durante los últimos veinte años”. 

“En estos tres últimos años la inversión en infraestructura y equipamiento se redujo en 53.4 por ciento en moneda constante, concretándose la paralización del Proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares) y comprometiéndose la viabilidad de otros proyectos de envergadura”, sumaron, para luego añadir: “La dotación de personal se redujo en más de cuatrocientos agentes, y los salarios se redujeron, desde noviembre de 2023, en 32.1 por ciento, y desde diciembre de 2015, en 58.2 por ciento”. 

“Estos datos estadísticos son indispensables para cuantificar la evolución de los diversos parámetros que inciden en el funcionamiento institucional de la CNEA”, afirmaron, recalcando que “más difícil de computar, pero con afectación directa sobre el presente y futuro de toda la actividad y su capacidad de generar conocimiento y tecnología nuclear, son los lineamientos y políticas que el Gobierno nacional está implementando”. Al respecto, ahondaron: “Por una parte, y como resultado del desfinanciamiento masivo que está sufriendo la institución, se está perdiendo su capital más valioso: los recursos humanos altamente calificados cuya formación demandó décadas de inversión pública. Por otra parte, la cancelación de proyectos sustantivos de concepción y ejecución nacional desdibujan la misión primaria de CNEA, el desarrollo de tecnología nuclear con fines pacíficos para consolidar sus decisiones soberanas en un campo tan estratégico”. De tal forma, reflexionaron: “Se pretende, en cambio, redefinir sus objetivos hacia la producción de bienes y servicios comercializables”. 

Así, expusieron: “Oficialmente se ha enunciado como ‘primer principio’ que ‘la validación de los proyectos del sector se ejerce sobre criterios comerciales’ y que la ‘factibilidad técnica constituye condición necesaria pero no suficiente’. Esto ignora el rol indelegable del Estado en la creación de capacidades para dar respuestas innovadoras y, en particular, para asegurar la inclusión del estado del arte en sus proyectos actuales y la formulación de propuestas sólidas para los futuros”.

Asimismo, los profesionales hicieron un repaso de la historia de la CNEA, focalizándose en la trayectoria y los logros de la entidad. De esa manera, resaltaron: “A lo largo de sus setenta y seis años de existencia, la CNEA ha desplegado una extensa y exitosa actividad en el cumplimiento de sus objetivos específicos vinculados a los usos pacíficos de la energía nuclear. Ha sido el principal motor en el desarrollo, construcción y operación de instalaciones nucleares de envergadura, entre las que se encuentran los reactores nucleares de potencia y experimentación, la planta de agua pesada y todo el ciclo de obtención y fabricación del combustible nuclear. También ha sido decisiva su actividad en la producción y el desarrollo de aplicaciones de los radioisótopos y radiaciones ionizantes en el campo de la biología, la salud, el agro y la industria”.

“Esas tareas, juntamente con la capacitación permanente y formación de recursos humanos, han sido exitosamente desarrolladas en el pasado sobre la base de objetivos y planes oportunamente formulados. Así, la CNEA realizó un significativo aporte al crecimiento tecnológico nacional, materializando desarrollos e ingenierías propias en el área nuclear, propiciando el empleo de técnicas nucleares y, en definitiva, posicionando al país en un nivel de reconocimiento internacional en estas áreas”, recalcaron, aunque aclararon: “Pero la actividad de la CNEA no se restringe solamente al desarrollo nuclear: la institución cumplió y cumple un rol relevante en el desarrollo científico y tecnológico argentino, generando laboratorios de avanzada y grupos de investigación de alto nivel que realizan destacadas contribuciones en las ciencias básicas y aplicadas”.

En ese punto, apreciaron: “En el marco de la investigación científica, el desarrollo tecnológico, el soporte tecnológico a las centrales nucleares, la prestación de asistencia y servicios a la industria y a las pymes, la CNEA cuenta con tres centros atómicos, a saber: el Centro Atómico Bariloche (CAB), el Centro Atómico Constituyentes (CAC) y el Centro Atómico Ezeiza (CAE). Desde la CNEA se han creado también importantes empresas de alta tecnología como Conuar (Combustibles Nucleares Argentinos), FAE (Fabricación de Aleaciones Especiales) e Invap SA. Además, numerosas pequeñas empresas de alta tecnología nacieron sustentadas por profesionales formados en los institutos y laboratorios de dichos centros atómicos”. 

“La CNEA es también parte fundante de la Red de Centros de Medicina Nuclear y Radioterapia, un ecosistema federal de instituciones de alta complejidad distribuido estratégicamente por toda la Argentina”, remarcaron en el Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro, ampliando: “Esta red garantiza el acceso universal a diagnósticos avanzados y terapias oncológicas basados en técnicas nucleares, mediante un modelo de gestión conjunto basado en fundaciones sin fines de lucro”.

“En cuanto a la importante tarea de formar recursos humanos de excelencia, cada uno de los centros atómicos tiene asociado un instituto de formación superior. El Instituto Balseiro está asociado al CAB y fue creado en 1955 a través de un convenio entre la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo. El Instituto Sabato, asociado al CAC, fue creado en 1993 a través de un convenio entre la CNEA y Universidad Nacional de General San Martín (Unsam). El Instituto Dan Beninson, asociado al CAE, nació en 2006 mediante otro convenio entre la CNEA y la Unsam. En los mencionados institutos se dictan carreras de grado en ciencias físicas y en las ingenierías nuclear, mecánica, telecomunicaciones y materiales, además de carreras de posgrado tales como especializaciones, maestría y doctorados, así como diplomaturas en sus áreas respectivas”, explicaron, y desarrollaron: “En el campo de la salud, los institutos dictan carreras de maestría y especialización en Física médica y la CNEA participa en una licenciatura de la Unsam. Son los científicos y tecnólogos que, en su gran mayoría, poseen cargos permanentes en la CNEA o el Conicet y desarrollan sus actividades en los laboratorios de los centros atómicos quienes a su vez ejercen la docencia en los institutos con cargos de dedicación simple”.

De esa forma, quienes conforman el Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro afirmaron: “Como docentes e investigadores que, durante décadas, hemos formado generaciones de egresados del Instituto Balseiro consideramos que la presente situación de la CNEA y del Sinecti reviste una magnitud tal que nos convoca con premura a la reflexión y a la acción institucional”.

Y desarrollaron: “En primer lugar, porque el mundo contemporáneo muestra que la gran mayoría de los países desarrollados lo son sobre la base de un sólido sistema de ciencia y tecnología propia, que conduce a la producción de bienes y servicios de alto valor agregado, generando un crecimiento económico sustentable y con equidad social. En segundo lugar, porque nuestra comunidad ansía vivir en un país próspero que ofrezca igualdad de oportunidades para todas y todos. Esto no será tal si extinguimos nuestro propio Sinecti, que es formador de recursos humanos de excelencia, el cual está ya seriamente debilitado”.

“Como integrantes del Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro sumamos nuestra voz a la de diversas instituciones que están reclamando al Gobierno nacional que: garantice el funcionamiento y el fortalecimiento de la CNEA y demás organismos estratégicos del Sinecti, suspendiendo las medidas que impliquen la pérdida de sus capacidades científicas, tecnológicas y profesionales, o la distorsión de sus misiones primarias; asegure el financiamiento necesario para la continuidad de los proyectos estratégicos, el sostenimiento de la infraestructura científica y tecnológica y la preservación de los recursos humanos altamente calificados; y adopte medidas que garanticen la continuidad de las trayectorias de formación e investigación y promuevan el diálogo con dichas instituciones, las universidades nacionales, la comunidad científica y con las y los trabajadores”, sostuvieron, para así razonar: “Reclamamos, en definitiva, que no solamente cese el debilitamiento de estas instituciones del Sinecti, las cuales representan un preciado bien común de la comunidad toda de argentinos y argentinas, sino que se retome el camino virtuoso de su consolidación y crecimiento. En particular, reclamamos que la CNEA pueda proseguir y profundizar su labor creadora de conocimiento y capacidades en favor de una Argentina capaz de elegir con autonomía su futuro. Porque esta institución y demás prestigiosos organismos del Sinecti se han constituido, por sus logros a lo largo de décadas, en fuentes preciadas de la potencia científica, tecnológica y cultural de nuestro país. Esa potencia humanista capaz de inspirarnos e impulsarnos hacia lo mejor: la que necesitamos para construir una nación promisoria, donde también la educación, la salud y el bienestar integral de sus ciudadanas y ciudadanos tengan el lugar central que les corresponde en las políticas públicas de un Estado soberano, democrático y solidario”.

El documento dado a conocer fue suscripto por Carlos A. Balseiro, Jorge Barón, Manuel O. Cáceres, Alberto Caneiro, María Teresa Causa, Rubén Oscar Fernández, Armando Fernández Guillermet, Oscar A. García Peyrano, José Rolando Granada, Oscar Grizzi, Francisco C. Lovey, Javier Luzuriaga, Roberto E. Mayer, Eduardo V. O. Taglialavore y Manuel Tovar.

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