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07/08/2026

Nieve, paseos y la clásica foto en el Centro Cívico: así viven los turistas la tarde en Bariloche

El movimiento en el centro de Bariloche es intenso. Y no se detiene, como la nieve durante buena parte del día. Fotos, compras y confiterías llenas en un cierre de semana ideal.
El turismo en movimiento en Bariloche, impulsado por la nieve. Fotos: Eugenia Neme.
El turismo en movimiento en Bariloche, impulsado por la nieve. Fotos: Eugenia Neme.

La nieve se había tomado un descanso, pero duró poco.

Después de una mañana de intensas nevadas, cerca de las cuatro, apenas algunos copos aparecían de tanto en tanto. Hasta que, de repente, volvió a nevar. Y los turistas siguieron disfrutando.

La plaza del Centro Cívico es una parada casi obligada. La mayoría llega caminando, atraviesa el lugar rumbo a otro destino y, en algún momento, se detiene. Una foto. Dos minutos de charla. Otra foto. Y nuevamente a caminar. La escena se repite una y otra vez.

Un grupo de cuatro amigos se detiene frente al Centro Cívico. Se acomodan para la foto y, mientras uno de ellos mira el escenario que comienza a montarse, les cuenta al resto que es por la Fiesta Nacional de la Nieve. Uno lleva un termo y un mate bajo el brazo. Por la tonada, queda claro que llegaron desde Córdoba.

Unos metros más allá, otros jóvenes hacen una pausa para discutir cuál será el próximo destino. Hablan sobre qué visitar y aparece incluso el debate sobre si ir o no a un local de hielo. Pero antes de tomar una decisión, vuelven a posar para otra fotografía.

También están las familias. Un padre atraviesa la plaza con paso ligero junto a sus hijas y les pregunta con poca paciencia: "Y...¿van a ir a patinar?, ¿quieren ir a patinar?". La respuesta fue afirmativa.  Y siguen.

La dinámica de la tarde es así. La foto obligada y rápidamente siguen de largo porque el frío empuja. Nadie pasa demasiado tiempo quieto. Y la plaza es un punto de paso, pero también una postal que todos quieren tener. 

Una calle Mitre colmada de turistas

Y si la plaza es una parada obligada, la calle Mitre es directamente un desfile.

A esta hora, la principal arteria comercial de Bariloche muestra un intenso movimiento de turistas. Caminan en ambos sentidos, entran y salen de los locales, se detienen frente a las vidrieras y continúan el recorrido.

Es un desfile colorido, sobre todo por las camperas que se multiplican entre la multitud. Hay rojos, amarillos, verdes, azules y todo tipo de colores que contrastan con el blanco que dejó la nieve.

En un café de una esquina de Mitre, los movimtientos y sonidos son propios de la temporada alta en Bariloche. El ruido estridente de la cafetera, los más chicos que no se quedan quietos y las charlas de turistas entusiamados. Los mozos se mueven con precisión. Y por supuesto, cuesta encontrar una mesa libre. 

Un elemento distintivo de los turistas es la bolsa de chocolates. Amarillas, rojas y de distintos colores, las bolsas aparecen en las manos de muchos visitantes y funcionan casi como una pequeña evidencia. 

También están quienes llevan encima las marcas de las actividades de nieve. Algún turista camina con los guantes en la mano después de habérselos quitado tras una jornada de culipatín, mientras otros avanzan completamente equipados para enfrentar el frío.

Mientras tanto, la nieve vuelve a caer sobre Bariloche. Primero unos pocos copos. Después, un poco más. El sol que había intentado asomarse entre las nubes vuelve a esconderse. A pocos metros, continúa el armado del escenario para la Fiesta Nacional de la Nieve. Varias personas se ocupan de un trámite que parece nada sencillo. 

La tarde muestra una dinámica saludable para la vida de la ciudad. La nieve dibujó sin esfuerzos una amplia sonrisa en los visitantes que no pueden disimular la cara de enamorados del lugar. 

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