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26/07/2026

Cataratas del Iguazú: el caudal registra cinco veces más que el promedio habitual

Las autoridades del Parque Nacional Iguazú mantienen cerrado de manera preventiva el circuito Garganta del Diablo, debido a la fuerza del agua y por razones de seguridad para los visitantes.

El Parque Nacional Iguazú se encuentra hoy en su máximo esplendor, ofreciendo una de las postales naturales más extraordinarias que se hayan presenciado en tiempos recientes. Esta maravilla ubicada en la frontera entre Argentina y Brasil ha sorprendido tanto a lugareños como visitantes por el impresionante aumento de su caudal de agua. En un inquietante récord, el río Iguazú disparó un flujo de 7.500.000 litros por segundo sobre sus imponentes 275 saltos. Tal cifra equivale a quintuplicar el volumen usual del agua, brindando un espectáculo inusual y transformando la experiencia tradicional de quienes lo visitan.

Para el asombro de todos, el Parque Nacional, a pesar de las impresionantes cifras del caudal, mantiene abiertos varios de sus circuitos. Los visitantes pueden explorar los Circuitos Superior e Inferior, así como el Sendero Verde y el Sendero Macuco. Estas rutas permiten admirar la fuerza abrumadora con la que el agua se precipita desde alturas inimaginables, creando un telón casi surrealista. La fuerza descomunal de los saltos complementa la experiencia y convierten el paseo en un recuerdo imperecedero, donde el agua y la naturaleza compiten por brindar lo mejor de sí al espectador.

De todos modos, no todas las puertas están abiertas. La estructura del Circuito Garganta del Diablo ha sido temporalmente cerrada por motivos de seguridad. El aumento del caudal ha llevado a las autoridades del parque a desplegar medidas precautorias, buscando evitar cualquier contratiempo a los miles de turistas que abarrotan el parque diariamente. Además, un equipo especializado ha sido desplazado para efectuar el rebatimiento de las pasarelas en ese sector. 

Aunque la majestuosidad de la Garganta del Diablo es conocida mundialmente, la inusual circunstancia actual permite que otros saltos brillen con una ferocidad inigualable. Esta extraña paradoja ha sido sorprendentemente bien recibida por los visitantes, quienes aún pueden disfrutar de increíbles vistas y sentir la vibrante energía que el agua imprime al ambiente.

La situación generada por las lluvias y la acumulación de agua en la cuenta del río Iguazú presenta un panorama raro pero fascinante. Todo rincón del parque parece haberse transformado en una obra viva de arte cinético, una embriagadora aventura para los sentidos.

Por el momento, las puertas de esta maravilla siguen abiertas bajo constante vigilancia. Las autoridades del parque Nacional Iguazú se mantienen alertas al fluctuante nivel del agua y están listas para reconsiderar la apertura de los accesos cerrados una vez que el caudal retorne a niveles seguros.

La expectativa de despejar la Garganta del Diablo pende de las condiciones climáticas y del ritmo al que los niveles de agua vayan por seguir en descenso, añadiendo otra capa de emoción a la anticipación de los muchos que aguardan su visita.

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