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HOY

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24/07/2026

Propuesta cultural: campo y urbanidad se combinarán entre payadas y rap

Dos expresiones artísticas que se encuentran.
Omar Quintero, el payador que organiza el encuentro. Imágenes gentileza.
Omar Quintero, el payador que organiza el encuentro. Imágenes gentileza.

Historia añeja versus otra más reciente. Palabras sobre acordes de guitarra contra una voz que produce su propio ritmo. Campo y urbe. En definitiva, payadores y raperos. Hoy, a las 19, esas expresiones artísticas coincidirán en el Puerto San Carlos, en el marco de una propuesta tendiente a unir ambas actividades en “batallas” de ida y vuelta verbal.

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El 23 de julio, en la Argentina, se celebra el Día del Payador, en conmemoración de una histórica payada entre el uruguayo Juan Nava y el argentino Gabino Ezeiza, que ocurrió en un día así de 1884, en Paysandú, Uruguay.

Desde hace tiempo, en Bariloche, alrededor de esa fecha —en esta ocasión, por ejemplo, ocurre en la jornada siguiente— el payador Omar Quintero suele organizar eventos celebratorios.

Omar trabaja en la Subsecretaría de Cultura de Bariloche, y este año el intendente Walter Cortés lo invitó a que incluyera el acontecimiento dentro de la grilla de actividades impulsadas por el municipio, con la intención de que se transforme en un suceso popular que puedan disfrutar tanto los habitantes como los turistas.

De tal forma, aunque la idea, en principio, era llevar adelante el encuentro en el Centro Cívico, por cuestiones climáticas se decidió trasladarlo al Puerto San Carlos.

“El objetivo es hacer una fusión entre lo urbano y lo rural”, explica Omar, destacando también que, más allá de las “batallas” de payadores y raperos, se presentará el destacado guitarrista Julio Silpitucla, quien en su carrera ha tenido logros como la presentación que realizó en el marco de los actos por el festejo del Bicentenario de la Independencia, en 2016, cuando tenía dieciocho años, con una recordada interpretación a las seis cuerdas del Himno Nacional Argentino en el Museo de la Casa Rosada.

En lo que hace a los payadores, habrá exponentes de diversas provincias, mientras que los raperos, con su freestyle, pertenecen todos al ámbito local.

Perfil campero.

Omar, de sesenta y un años, cuenta que él es payador “desde siempre”. Así, recuerda que lo derramar versos acompañado de la guitarra es algo que, por ejemplo, durante su juventud, solía hacer en fogones y cumpleaños.

“No todo el mundo puede ser payador, por más que estudie para serlo. Es algo con lo que se nace. Se trata de una impronta relacionada con la improvisación, la rima y la métrica. Después, uno va puliendo eso a través de la vida”, expresa.

Incluso habla de una carga “genética” vinculada a ese arte: “Yo tuve la suerte de tener un abuelo que había nacido en Entre Ríos y, si bien no era payador, improvisaba entre los amigos en diversos estilos. Así que creo que los genes tienen que ver”.

Guitarra en mano.

En cuanto a las temáticas que se abordan en las payadas, explica que, más allá de las relacionadas con cuestiones camperas, muchas veces se incluyen versos sobre hechos de actualidad. En tal sentido, señala: “Tenemos que estar al tanto de lo que sucede, leer las noticias, para estar informados”.

Por otra parte, en lo referido al rap, opina: “Lo que hacen los chicos es bárbaro. Tienen una rapidez mental increíble”.

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