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23/07/2026

Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un histórico acuerdo de cooperación nuclear civil

El pacto energético requiere el aval del Congreso estadounidense y genera fuertes advertencias por el futuro enriquecimiento de uranio.
Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo de cooperación nuclear civil que permitirá al reino avanzar en el desarrollo de un programa destinado a la generación de energía. La decisión ya despertó una profunda inquietud geopolítica tanto en las autoridades de Israel como entre los propios legisladores estadounidenses. 

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El denominado "Acuerdo 123" fue suscripto por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro saudita Abdulaziz bin Salman. El convenio bilateral aún deberá ser ratificado formalmente por el Congreso de ese país norteamericano antes de entrar en vigencia efectiva.
 
Según informó el Gobierno estadounidense, el convenio tiene fines exclusivamente pacíficos y contempla estrictos compromisos de no proliferación nuclear. Además, la firma del documento otorga a las empresas norteamericanas una posición preferencial para participar en proyectos vinculados al desarrollo de la industria nuclear saudita. 
 
Sin embargo, medios estadounidenses señalaron que el acuerdo podría habilitar a Arabia Saudita a enriquecer uranio en su propio territorio. Esta posibilidad supera ampliamente el alcance de otros convenios similares firmados por Washington con aliados de la región, como es el caso de Emiratos Árabes Unidos (EAU). 
 
De acuerdo con versiones de la prensa estadounidense, el acuerdo tendría una vigencia de 30 años e incluiría la construcción de una planta de enriquecimiento por parte de firmas estadounidenses. No obstante, las administraciones de Donald Trump y el reino supeditan la obra a que un estudio técnico conjunto determine la necesidad del proyecto.
 
La firma del convenio se produce en un escenario de creciente tensión en Oriente Medio, marcado por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Washington continúa buscando limitar el desarrollo nuclear iraní mientras promueve una eventual normalización de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Israel, países que todavía no mantienen vínculos oficiales.