Publicidad
 
02/07/2026

Regresa Sietevidas, una obra teatral mágica

Una puesta en escena que demuestra la importancia de valores que nunca pierden vigencia.
El regreso de una obra que sigue cautivando. Imágenes gentileza.
El regreso de una obra que sigue cautivando. Imágenes gentileza.

La escena teatral local tuvo en enero la noticia de un regreso. Retornaba una puesta infantil caracterizada por trascender a ese segmento etario para atrapar también a los adultos, que en 2009 había sido un éxito en la ciudad con quince funciones a puro aplauso. Y la vuelta no fue sólo para una actuación, ya van cuatro y la idea es continuar con una por mes hasta noviembre. La próxima cita será el sábado 11 de julio, a las 17, en la biblioteca Sarmiento. La obra que cautivó al público diecisiete años atrás y ahora lo vuelve a hacer es Sietevidas, la gatópera, llevada adelante por la agrupación Más que siete.

Lee también: “Todos utilizamos máscaras, con o sin carnaval”

La directora, Verónica Montero, recuerda que, en su momento, la elección de la propuesta escénica tuvo que ver con una anécdota familiar: “Mis hijos, al verla de niños, cuando se estrenó en Buenos Aires en 1993, la amaron”. Pero aquella versión primigenia era con títeres. “Fue un hermoso desafío adaptarla para actores”, evoca, detallando que, para emprender esa "idea loca", contó con la autorización de los autores, Silvina Reinaudi (texto) y Carlos Gianni (música). Así, destaca: “En la puesta original son como cincuenta personajes, y la adapté a siete actores, sin sacarle ni media palabra, ni un segundo de duración de obra, que además en muchas partes es en sincro hablado y cantado sobre las pistas”.

“En 2009 fue un éxito, duró un año y cerramos una etapa, con parte del grupo que tomó otros caminos, pero los que seguimos siempre sentimos ganas de volver a Sietevidas, porque es un texto que con el paso de los años cobra más vigencia, habla de temas universales y enarbola valores que hoy en día son trascendentes”, expresa, detallando: “Es la historia de un gato que quiere salir a conocer el mundo, y su dueña, que no quiere que se vaya, le va contando historias sobre los peligros que hay afuera, pero cada narración habla sobre valores como la amistad, el amor, el ser uno mismo, la diversidad y el respeto, todo con recursos muy divertidos y dinámicos que mantienen la atención y producen tanto emoción como carcajadas”.

Y hay algo más en relación con este retorno de Sietevidas… Una cuestión que, una vez más, tiene que ver con lo familiar: “Algunas de las integrantes del grupo ya somos abuelas, y no voy a negar que mi nieta pesó en la decisión”, sonríe Verónica.

En escena.

Al ser consultada por la agrupación teatral Más que siete, la directora señala: “Es un grupo de teatro independiente, originalmente llamado La ventana, que renace para traer nuevamente a Sietevidas. Quedamos siete de aquel grupo original, pero con los que se sumaron somos más... Hay actores, músicos... Somos, sobre todo, fanáticos de esta maravilla de historia que nos apasiona contar”. De tal forma, detalla que el equipo está conformado por Darío Gambino, Viviana Cimarelli, Noel Masri, Fátima Mariño, Jowén Capó, Alejandra Bietti, Tato Painefil, Susan Barría y, por supuesto, ella, Verónica Montero, que sobre la experiencia de reincidir con Sietevidas comenta: “Es como volver a ese lugar amado del que te fuiste y por fin pudiste volver a recorrer. Pero lo mejor es que maduraste y podés descubrir los detalles, lo que no entendías, lo que le faltaba. Fue recuperar la esencia, para volver a construir más minuciosamente, hilar fino y aprovechar lo nuevo que cada actor propuso”.

El grupo de teatro independiente Más que siete.

En cuanto a la respuesta por parte del público, apunta: “La fascinación de los chicos es la misma. Es más, tenemos fans que van a varias funciones. Uno fue a ver las cuatro, y a la última hizo que fuera también toda su familia; es nuestro ídolo”.

De tal forma, reflexiona: “Resulta sorprendente que en la era de las pantallas y la inmediatez, chicos de entre tres y doce años se banquen una obra de una hora y cuarto, y eso sucede en todas las funciones”.

Pero, claro, la puesta atrae también a los no tan chicos: “El texto de Silvina Reinaudi es tan inteligente que tiene permanentes guiños hacia los adultos, por lo que las risas se oyen en toda la platea. Y la emoción, claramente, es la que moviliza al público adulto, por esa clara metáfora que representa Sietevidas, del momento en que los hijos quieren salir al mundo y los padres nos llenamos de temores y no los queremos soltar”.

Sensibilidad de la mano del humor.

Además, ha pasado que varios que de pequeños concurrieron han vuelto para ver nuevamente la obra, ahora desde otra perspectiva. “Aquellos niños y niñas de hace diecisiete años volvieron ya jóvenes, para recuperar el recuerdo de aquella linda experiencia y, afortunadamente, estuvimos a la altura de esa responsabilidad enorme de no quitarles la ilusión. La magia sigue viva”, concluye Verónica.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?