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22/06/2026

De remisero a chef: “La cocina es una forma de dar amor”

Triunfó en la rueda clasificatoria regional para llegar al Torneo Federal que reunirá a los mejores cocineros del país.
René Cid, perfil de chef. Imágenes gentileza.
René Cid, perfil de chef. Imágenes gentileza.

René Matías Cid, la semana pasada, ganó la ronda clasificatoria para el Torneo Federal de Chefs, que se llevó a cabo en la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche (Aehgb), triunfo que le permitirá participar en la instancia final que se desarrollará en el predio ferial de La Rural, en Buenos Aires, durante septiembre.

Pero su camino no siempre estuvo marcado por la gastronomía.

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René nació en El Maitén, Chubut, y se crio en Ñorquinco, ya territorio rionegrino. “Ahí, en la Línea Sur, estuve hasta alrededor de los catorce años. Como no había secundaria, me mudé a Bariloche. Después estuve en El Bolsón durante diez años, trabajando de remisero”, cuenta, detallando que, de regreso a Bariloche, cambió el remís por un taxi. “Yo casi no cocinaba; mis hijos más grandes crecieron con salchichas, fideos y empanadas”, sonríe. 

Emoción, al enterarse de la clasificación para la instancia final.

Pero, en 2016, manejando el taxi, pasó por el frente de la escuela gastronómica El obrador, sobre la avenida Belgrano, y leyó: “Curso de cocina”.

“Averigüé y fui para aprender. Ya en la primera clase, el profesor supo meterme la cocina por los poros. Yo tenía unos treinta y seis años, era grande, pero me di cuenta de que quería dedicarme a esto. Al otro año, hice la carrera de cocinero profesional y arranqué a trabajar lavando copas y platos en un restaurante pequeñito”.

Trabajo minucioso.

“Se me abrieron muchas puertas”, dice, sobre cómo siguió su vida. Entre las cosas que menciona, evoca que fue a trabajar como ayudante en un hotel ubicado en el kilómetro 18 de la avenida Bustillo, donde, al poco tiempo que ingresó, el jefe de cocina dejó su puesto, por lo que tuvo la posibilidad de quedarse a cargo de ese rol. “Pasé de ser ayudante a encargado de cocina. Me salteé todo un proceso, cosa que después sufrí un montón, porque me di cuenta de que es necesario ir escalonadamente de menor a mayor, ya que es una manera de obtener conocimiento y experiencia para llegar bien a un puesto jerárquico”, señala, para luego expresar: “Cuando llevaba siete meses en ese rol, en un momento me estresé tanto que me broté todo, estaba con urticaria”.

Un plato de René: tartar de trucha con lima, tuil de curry y flores de aliso.

“Me recomendaron que dejara el trabajo o que lo tomara de otra manera, porque me iba a dar un pico de presión”, recuerda. “Mi cabeza hizo un click y comprendí el modo que debía desempeñarme. Estuve dos años en aquel hotel”, indica.

Labor de precisión.

Tras esa experiencia, realizó labores en diversos establecimientos, hasta poner uno propio, junto a su esposa y su cuñado.

El año pasado, vendió el emprendimiento y se mudó con la familia a Neuquén, aunque regresa seguido a Bariloche porque tiene a cargo la cocina del restaurante Déjà Vu.

Momento triunfal en la rueda clasificatoria para el Torneo Federal de Chefs.

En terreno neuquino afloró un perfil docente, desempeñándose en la Escuela de Cocineros Patagónicos.

Además, allá tiene un restaurante a puertas cerradas. “Es algo mucho más íntimo, con diez o doce lugares. Se da una situación más cercana. Nosotros servimos los platos, los explicamos, hablamos con la gente… Se genera una sinergia especial, en un ambiente distendido”, expresa.

Momento de distracción, posando entre viaje y viaje.

Ahora, tras triunfar en la ronda clasificatoria para llegar al Torneo Federal de Chefs, se le abre una nueva oportunidad, ya que será la segunda ocasión en que participe en la instancia final, donde había competido también en 2024. “Como profesional, vengo trabajando en concursos de gastronomía, siempre tratando de superarme y seguir avanzando, por lo que tomo esto que pasa como una gran satisfacción y un aliciente para seguir creciendo y aprendiendo”, apunta.

Un pequeño gran lujo culinario.

Sobre la labor desarrollada en la sede de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche, René detalla: “Para el bocado habíamos empezado a trabajar con una pasta, pero, como el camino de un plato de concurso siempre va variando, terminamos haciendo un tartar de cordero, tratando de definir ese producto como representativo de Río Negro, pero conjugándolo con diversos matices también vinculados a la provincia. Por ejemplo, tenía un velo de pera y flores comestibles”. Y suma: “En cuanto al plato principal, presentamos un mosaico de trucha, con vetas de puerro. Por afuera, una mousseline de langostinos. También tenía cítricos, pétalos de rosa, ciboulette…”.

Plato ganador.

René, en la clasificación, estuvo junto a Martín Cajal Mosqueira como ayudante, de Zapala. “Vamos a representar a Río Negro queriendo dejar nuestra gastronomía en lo más alto. De alguna manera, llevamos mucho más que un plato de comida, porque es mostrar, por medio de lo gastronómico, a todos los que viven de la cocina y del turismo”, reflexiona.

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“Tuve muchísima suerte, porque siempre me rodeé de gente que me enseñó muchísimo y nunca fue egoísta”, remarca, afirmando: “Para mí, la gastronomía es una manera de poder expresarme; me cambió la vida”. Y concluye: “La cocina es una forma de dar amor”.

Rumbo a la final: ¡hay equipo!

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