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07/06/2026

El mejor oficio del mundo

Algunos apuntes a manera de reflexión en el Día del Periodista.
Con el espíritu empapado en tinta pero con las herramientas de la modernidad.
Con el espíritu empapado en tinta pero con las herramientas de la modernidad.

La palabra periodismo, en los últimos tiempos, ha padecido cierto bastardeo.

Pasan muchas cosas. Están quienes no visten los ropajes de la profesión con la dignidad que deberían, es cierto. Pero también es verdad que la actualidad presenta un panorama donde abundan aquellos que suman su voz a un ataque dirigido a los periodistas, una arremetida que viene “de arriba”, sin corroborar si lo que se dice es cierto. De esa manera, se convierten en eco de aquellos que, desde estructuras de poder, vociferan. Y sus gritos no se levantan para plantear debates, sino para señalar con el dedo a viva voz y así armar una bulla generalizada en contra de algo que no por nada suele ser denominado el cuarto poder. Le tienen miedo. Porque, si se hace bien, ayuda a razonar.

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El verdadero periodismo tiene que ver con pensar y hacer pensar. Y, en esta época, la reflexión no goza de su mejor momento. La fugacidad de la mentira parece poder más que el peso de lo auténtico.

“La rara felicidad de los tiempos en los que pensar lo que quieras y decir lo que piensas está permitido”. La frase pertenece a Cornelio Tácito, un historiador romano que vivió —aproximadamente— entre los años 55 y 120, y —en latín, Rara temporum felicitate, ubi sentire quae velis, et quae sentias dicere licet— era el lema de la Gazeta de Buenos Ayres, el primer periódico patrio, creado y dirigido por Mariano Moreno, cuyo número inicial llegó a la calle el 7 de junio de 1810.

Pasaron doscientos dieciséis años, y el periodismo, pese a quien le pese, está más vivo que nunca —atacado, pero vivo—.

En honor a aquella fecha en que la Gazeta salió por vez bautismal, en 1938, durante el Primer Congreso Nacional del Periodista, se decidió establecer la jornada como día de celebración.

Ahora bien, ¿es factible hablar de festejo en estos tiempos donde la profesión es atacada? La respuesta es un rotundo sí. Hay que celebrar el impulso de continuar, de no dejarse acorralar. También, el poder exigir que la labor se realice con decencia, alejándose de la ignorancia.

Ahí donde la inteligencia artificial aparece como como el Terminator de todos los problemas, hay que comprender que tiene que ser sólo una herramienta más, siempre manejada con juicio. Es decir, el discernimiento ante lo que sale de una máquina tiene que ser humano. Y los profesionales deben estar preparados para responder con raciocinio a una novedad que atropella.

En definitiva, desde este rinconcito virtual (aunque con aroma a tinta verdadera), va el deseo, para los colegas, de que tengan un feliz Día del Periodista.

Como Gabriel García Márquez, el eterno Gabo, dijo en el discurso inaugural de la LII Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en Los Ángeles, Estados Unidos, el 7 de octubre de 1996, el periodismo es “el mejor oficio del mundo”.

Nosotros, aquellos que lo disfrutamos y —sobre todo— lo sufrimos, sabemos que es cierto.

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