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27/04/2026

"Nos cambiamos y nunca más salimos de ahí": historias de Estudiantes Unidos en su cumpleaños 85

La familia Herrera es sinónimo de Estudiantes. Cacho fue jugador y es un dirigente escuchado y respetado por todo el fútbol local.
Foto en el Estadio Municipal, con mucha gente de fondo. Estudiantes Unidos. Tito Herrera, Bernabé, Cacho Herrera, Osorio, Pozas, Tacul, Acebey, El Chivo Engraff, Omar Osorio.
Foto en el Estadio Municipal, con mucha gente de fondo. Estudiantes Unidos. Tito Herrera, Bernabé, Cacho Herrera, Osorio, Pozas, Tacul, Acebey, El Chivo Engraff, Omar Osorio.

El Club Estudiantes Unidos cumple 85 años y, en ese recorrido, hay nombres que se vuelven inseparables de su identidad. Uno de ellos es el de Juan Carlos “Cacho” Herrera, jugador en sus inicios y dirigente en distintas etapas, quien fue además presidente de la institución en varias oportunidades.

Su historia es, en gran parte, la historia del club y del fútbol barrial de Bariloche en sus tiempos más fundacionales.

De los potreros al fútbol organizado

Herrera recordó una infancia atravesada por la pelota en una charla que tuvo hace un tiempo en El Cordillerano. “Cuando salíamos de la escuela, a la tarde, íbamos a jugar… las tardes enteras hasta que nuestras madres nos iban a buscar para hacer la tarea y cenar”, contó. 

Aquellos partidos se disputaban en la cancha vieja, donde hoy está el colegio María Auxiliadora, en una época muy distinta a la actual. “En el estadio sólo jugaban los mayores. Había una segunda y muy pocos tenían cuarta. No había divisiones infantiles como hoy”, señaló.

En ese contexto, destacó la figura de Carmen Gómez, quien organizaba a los chicos del barrio. “Armó un equipo que se llamaba Sacachispas. Conseguía camisetas, pantalones y la pelota. Siempre nos aconsejaba que no debíamos tomar alcohol ni fumar. Tenía muchos valores”, recordó. 

Durante la tarde los chicos cantaron el "felíz cumpleaños"

Con ese equipo, los jóvenes se enfrentaban a otros barrios como El Mallín, Las Quintas o Lera, en una dinámica que marcó a toda una generación.

El salto al fútbol más competitivo llegó cuando el “Bocha” Agostino los vio jugar y los invitó a Independiente. “Nos dijo que íbamos a jugar en el estadio. Era un sueño”, relata Herrera, que por entonces también seguía desde afuera a figuras como el “Mono” Soria o Aladino Toledo.

El día que todo cambió

Sin embargo, el vínculo definitivo con Estudiantes Unidos llegaría poco después. “Veíamos a los dirigentes de Estudiantes, siempre acompañando: Alanís, Franzé, Abel Antón”, recordó.

Fue justamente Antón quien, tras un partido, los interceptó con una propuesta directa: sumarse al club. “Nos dijo que vayamos a Estudiantes. Nos cambiamos y nunca más salimos de ahí”, contó. 

Desde entonces, Herrera construyó una relación muy comprometida con la institución, primero como jugador y luego desde la dirigencia, acompañando distintos procesos y asumiendo responsabilidades, incluso como presidente. Cacho logró una cosecha importante porque además del aporte a su club, consiguió ser un dirigente querido y respetado por todo el fútbol de Bariloche. 

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