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21/04/2026

Fondo de $400 millones para que pymes aporten soluciones al desarrollo económico de Río Negro

Podrán postular emprendedores del sector de la investigación y la tecnología que tomen algunos de los temas que el gobierno provincial puso en agenda, como hidrocarburos, minería, agroindustria e inteligencia artificial. 
El acto se desarrolló ayer lunes en el Instituto Balseiro. Foto: Facundo Pardo.
El acto se desarrolló ayer lunes en el Instituto Balseiro. Foto: Facundo Pardo.

El Instituto Balseiro de Bariloche, referencia nacional en ciencia y tecnología, fue el escenario elegido por el gobierno de Río Negro para presentar dos herramientas de financiamiento orientadas a impulsar la innovación productiva en la provincia.

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El gobernador Alberto Weretilneck y el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe, encabezaron el acto junto a la secretaria de Energía provincial, Andrea Confini. La elección del lugar no fue casual: el Balseiro, con sede en Bariloche, es la institución científico-tecnológica de mayor prestigio del país y el símbolo más claro de lo que Río Negro puede aportar en materia de conocimiento aplicado.

Las iniciativas presentadas fueron el Fondo de Innovación del CFI y el programa provincial Desafíos Rionegrinos. Aunque distintas en su diseño, apuntan en la misma dirección: acortar la distancia entre el conocimiento científico y los problemas concretos del aparato productivo regional.

Weretilneck fue directo al definir el espíritu de la propuesta: "$400 millones para algo claro: conectar ciencia, producción y Estado, y transformar problemas reales en soluciones que generen trabajo." Y agregó que el programa apunta a "impulsar proyectos tecnológicos, fortalecer pymes y acompañar startups en sectores clave: energía, agroindustria, salud, ambiente e inteligencia artificial."

El programa provincial Desafíos Rionegrinos funciona con una lógica particular: son los propios actores públicos y privados quienes identifican y presentan los problemas que necesitan solución, y las universidades e instituciones científicas las que los abordan con respuestas tecnológicas concretas. El resultado de ese proceso se vuelca a un Banco de Desafíos, desde donde se seleccionan los proyectos por mérito y se evalúa su impacto territorial.

No reembolsable

El financiamiento llega como aporte no reembolsable, con un tope de $40 millones por proyecto y un plazo máximo de ejecución de 12 meses. La velocidad de implementación es parte del diseño: se busca que las soluciones lleguen rápido al territorio, no que queden atrapadas en ciclos de investigación de largo plazo.

El programa define diez ejes estratégicos que ordenan las prioridades de inversión: gobernanza ambiental, petróleo y gas, energía nuclear, gestión del agua, minería, transformación digital, inteligencia artificial, riesgo de desastres, agroindustria y salud. 

Financiamiento que los bancos no atienden

La otra herramienta presentada fue el Fondo de Innovación del CFI, lanzado formalmente la semana anterior en una reunión de provincias y cuya primera presentación pública se realizó precisamente en Bariloche. Lamothe explicó que el instrumento está diseñado para un tipo de empresa que el mercado financiero tradicional no sabe cómo financiar: aquellas cuyo principal activo es el conocimiento y cuya inversión central está en investigación y desarrollo.

"La herramienta financiera busca catalizar proyectos de base tecnológica con capital humano intensivo, y tiene características que el mercado financiero no está atendiendo: los bancos ni otros fondos públicos tienen un diseño de esta naturaleza", señaló el secretario general del CFI. El fondo apunta específicamente a empresas donde la I+D representa el mayor esfuerzo, reconociendo que ese tipo de inversión tiene una lógica de riesgo distinta a la de un proyecto productivo tradicional y requiere instrumentos financieros diseñados a medida.

Cuellos de botella

La secretaria de Energía, Andrea Confini, aportó la mirada más concreta sobre por qué estas herramientas son necesarias ahora. La provincia tiene por delante una agenda de proyectos estratégicos de gran escala —exportación de gas y petróleo, desarrollo minero de primera categoría— y esa expansión genera una demanda de soluciones tecnológicas que el entramado productivo local todavía no puede responder por sí solo.

"Tenemos por delante un montón de proyectos estratégicos que vienen a aportar una nueva matriz productiva para la provincia. Y todo esto trae aparejado un montón de desarrollos y un montón de cuellos de botella buenos, problemas buenos que nos encontramos hoy y que necesitan de herramientas que puedan venir a resolverlos", explicó Confini.

La funcionaria también señaló que el trabajo con el Balseiro no se limita a la resolución de problemas técnicos puntuales, sino que incluye una dimensión de formación: capacitación de mano de obra, formación profesional y difusión ciudadana sobre los proyectos en marcha. "Para que también puedan tener conocimiento de qué se tratan estos proyectos", dijo, apuntando a una socialización del proceso que va más allá de la lógica puramente empresarial.

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