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OTRA VIDA

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18/04/2026

Cómo era la vida de Ale Sergi antes de ser el cantante de Miranda!: de qué trabajaba

Qué trabajo tenía Ale Sergi antes de convertirse en la voz de Miranda!

Mucho antes de los hits, los shows multitudinarios y la estética que terminó convirtiéndolo en una marca propia dentro del pop argentino, Ale Sergi llevaba una rutina bastante más terrenal. El cantante de Miranda! recordó que, en una etapa previa al despegue definitivo, tuvo un trabajo administrativo en una fábrica de galletitas mientras intentaba sostener su deseo de vivir de la música, aunque en ese momento el horizonte no parecía tan claro como después.

La revelación apareció en una charla distendida, cuando Sebastián Wainraich fue directo a ese pasado que sorprendió incluso por contraste con la imagen actual del músico. “¿Y en la fábrica de galletas qué hacías?”, quiso saber el conductor. “De administrativo”, respondió Ale Sergi. Del otro lado llegó una reacción inmediata, “Uh, no te veo”, y la contestación del artista mostró bastante más que una anécdota laboral: “No me gustaba para nada, me quería matar. Pero bueno, trabajaba para comprarme todos estos equipos”.

Ahí se veía una parte central de esa historia. Ale Sergi no estaba en ese empleo porque imaginara un futuro en oficina, sino porque necesitaba financiar el costado que realmente le importaba. La música seguía siendo el objetivo, aunque ya venía golpeado por experiencias que no habían salido como esperaba. Cuando Wainraich le marcó, “Pero el sueño era ser músico. Ya lo eras, pero el sueño era lo que te pasó después, llenar estadios, vivir de la música...”, el cantante puso en palabras una resignación parcial que muchos artistas conocen antes de pegar el salto.

“Tenía ese sueño y después de que tuve el primer grupo y no funcionó, no te digo que abandoné el sueño, pero me empecé a conformar con algunos un poco más pequeños. Y después, bueno, apareció”, dijo, dejando entrever que la ambición seguía ahí, aunque ya no con la misma inocencia del comienzo. Antes de Miranda!, uno de esos intentos se llamó Mamá Vaca. “Se llamaba Mamá Vaca”, recordó. Y enseguida sumó: “Grabamos dos discos. Yo ya había tenido grupos antes, pero con los anteriores había pasado menos. Y con este por lo menos llegué a grabar un par de discos y conseguimos alguito”.

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Ese proyecto, sin embargo, tampoco terminó de acomodarlo en el lugar que buscaba. Cuando le preguntaron por qué no había funcionado, Ale Sergi eligió la respuesta más cruda y más simple: “Y porque no le gustó a la gente”. Wainraich lo empujó un poco más con otra pregunta, “¿A quién no le gustó Mamá Vaca y sí toda tu carrera posterior?”, y ahí apareció una explicación más profunda sobre la búsqueda artística que todavía estaba incompleta en esos años.

Lejos del pop con el que luego encontró una identidad inconfundible, en aquel entonces había otras influencias y también cierta necesidad de encajar. “Había siempre un tironeo entre eso. Y aparte que era un grupo más colaborativo, de amigos. Hacíamos rap y reggae”, explicó. Después, al escuchar una grabación de esa etapa, remató con ironía filosa: “Ese. No, es una porquería. Ay, no, no. No quiero ser malvado porque lo hice con amigos y la pasamos bien y estábamos contentos”.

En esa mezcla de frustración, trabajo alimenticio y aprendizaje también se terminó armando el recorrido de Ale Sergi. No hubo éxito instantáneo ni destino lineal. Hubo una fábrica, hubo bandas que no despegaron y hubo un sueño que se achicó antes de volver a agrandarse. Recién después apareció Miranda!, y con eso, la versión de sí mismo que finalmente sí conectó con la gente.

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