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17/04/2026

Entre la filosofía y la música

Lalo Vallina pondrá “piano, corazón y alma” en el Puerto San Carlos.
Promesa de buena música (imágenes gentileza).
Promesa de buena música (imágenes gentileza).

El barilochense José María “Lalo” Vallina es docente en la cátedra de Filosofía en la Universidad Nacional del Comahue y, a la vez, un gran pianista. Justamente, en su rol como músico, se presentará con un concierto denominado “Piano, corazón y alma” en el Puerto San Carlos, hoy —viernes— a las 19 (la entrada es una contribución voluntaria).

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Según adelanta, el espectáculo reunirá “parte de las melodías más bellas del romanticismo europeo, obras de Schubert, Chaikovski y Rachmaninoff, entre otros autores, y, a su vez, música de nuestra tierra, con, por ejemplo, composiciones de Ariel Ramírez, Astor Piazzolla y Mariano Mores”. 

“Es un repertorio sobre el que me gusta trabajar”, explica.

De tal manera, dice que la intención es “poner en juego música que hace emocionar, para que el público se deje llevar a través de los sonidos”.

Así, advierte que, cuando se sienta frente al instrumento, no sólo utiliza las manos, ya que, desde un principio, cuando se acercó a estudiar composición a los diecinueve años (ahora tiene cincuenta y uno), supo que todo su ser se involucraría en el tema: “El piano es el instrumento que elegí tocar con el corazón y con el alma”, señala, y suma: “Para componer, reúne todas las posibilidades rítmicas y armónicas”.

Y la composición, en algún modo, también estará presente en el Puerto San Carlos, porque Lalo adelanta que, además de la citada combinación entre música representativa del romanticismo europeo y la vanguardia argentina, habrá espacio para creaciones propias. Incluso, un estreno, ya que dará a conocer una obra llamada Vienen por el agua, vienen por todo. “Comencé a trabajar en ella hace un par de años, y se relaciona con problemáticas que estamos atravesando en la actualidad”, indica. De esa forma, expresa: “Con el lenguaje musical, que es bastante abstracto, busco jugar con diferentes sonidos y armonías, recursos rítmicos y tímbricos, para tratar de transmitir un mensaje, y el público lo resignifica de diferentes maneras”.

Lalo, el hombre del piano.

—Más allá del título de la nueva obra, Vienen por el agua, vienen por todo, que es más que claro sobre la temática a la que apunta, ¿cómo se hace para transmitir un sentimiento a través de la música cuando no tiene canto?

—Por ejemplo, hay un artilugio en la composición, donde uno va sumando muchas notas y después las va sacando. Se hace un despliegue de acordes y una cierta armonía, de lo más sencillo a lo más complejo, y luego se le va sacando notas para tratar, en cierta manera, de reflejar, en esa composición, una problemática que, en este caso, es ambiental y social. Como nativo de la Patagonia, es algo que me preocupa.  

—En este momento de tu vida, ¿qué representa la música?

—Todo. Es arte, la posibilidad de expresarse, así como de disfrutar el hecho de compartir con los demás lo que uno ama hacer.

—¿Y cómo se combina eso con la filosofía?

—Tanto la filosofía como la música expresan formas de pensar y de sentir. A su vez, son lenguajes que permiten analizar qué somos. O sea, nuestra identidad cultural y subjetividad. La filosofía nos ayuda a pensar en las prácticas coloniales y decoloniales. También, acerca de los sistemas de saber y poder; las diferentes formas en que se tratan de gobernar las subjetividades y, asimismo, la manera de resistir a eso. Y la música tiene que ver mucho con cuestiones así, porque está atravesada por ciertos circuitos de poder. Además, es un saber en sí misma, e incluye diferentes saberes, por eso hay tantas expresiones musicales, y todas son respetables. Asimismo, esas expresiones producen diferentes tipos de subjetividades, tanto en las personas que escuchan como en las que hacen música.

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