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16/04/2026

El Ejército recibió dos radares móviles fabricados en INVAP

Se puede usar en terrenos escarpados, se arman en pocos minutos y pueden seguir en simultáneo casi mil objetivos. Se emplea en seguridad y también como apoyo en operativos de búsqueda y rescate.
Pieza clave para el control del tráfico ilícito
Pieza clave para el control del tráfico ilícito

Bajo el cielo de Bariloche, un nuevo capítulo en la modernización de la defensa nacional cobró forma con la entrega oficial de dos radares primarios móviles tridimensionales RPA-200M al Ejército Argentino. El jefe de la Fuerza, general de división Oscar Santiago Zarich, encabezó la ceremonia de recepción en las instalaciones de INVAP, donde, tras el acto formal, recorrió las plantas de la empresa tecnológica para conocer de cerca el proceso de fabricación de estas unidades. 

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Esta incorporación implica un salto cualitativo en la vigilancia aérea del país, ya que el RPA-200M —diseñado y producido íntegramente en Argentina— destaca por su capacidad de detectar y seguir simultáneamente más de mil blancos en diversos rangos de altitud y distancia, lo que lo vuelve una pieza clave para el control del tráfico ilícito y la soberanía del espacio aéreo.

La verdadera fortaleza de este equipo reside en su flexibilidad operativa; al ser un sistema "móvil", puede ser transportado por tierra en camiones o por aire en aviones C-130 Hércules, permitiendo su despliegue en puntos críticos como zonas de frontera, áreas de protección de recursos naturales o incluso en las inmediaciones de grandes eventos internacionales que requieran un escudo de seguridad temporal. 

Su diseño compacto facilita que se instale en terrenos diversos y que esté operativo en cuestión de minutos, funcionando tanto en bases militares establecidas como en posiciones remotas y aisladas con una dotación mínima de personal.

Más allá de la vigilancia estrictamente militar, este radar cumple funciones vitales de apoyo civil, como la asistencia en misiones de búsqueda y rescate o el soporte a la aviación comercial en áreas donde la cobertura de radares fijos es limitada. 

Gracias a la integración de tecnologías complementarias, estos radares se consolidan como ojos electrónicos capaces de ver lo que otros ignoran en múltiples escenarios. Al apostar por el desarrollo de INVAP, el Ejército Argentino no solo fortalece sus capacidades de defensa antiaérea, sino que reafirma la soberanía tecnológica al confiar la protección de sus fronteras a ingeniería de alta complejidad con sello nacional.

El contrato específico para estas dos unidades comenzó formalmente a principios de 2022, cuando el Ministerio de Defensa y el Ejército Argentino firmaron el acuerdo con INVAP. Sin embargo, el desarrollo se enmarca en un impulso mayor que inició en 2021 con la reactivación del Plan Nacional de Radarización, financiado en gran parte por el FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa). El proyecto tuvo un costo de 23,3 millones de dólares.

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