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04/04/2026

El parapente crece en Bariloche: cómo mejorar la seguridad en la zona del Cerro Otto

La actividad se desarrolla durante todo el año y reúne a pilotos deportivos, escuelas y prestadores turísticos.
Una actividad para ver la ciudad en toda su extensión.
Una actividad para ver la ciudad en toda su extensión.

El parapente en San Carlos de Bariloche atraviesa un proceso de crecimiento sostenido que combina su desarrollo deportivo con una fuerte impronta turística. En ese contexto, referentes de la actividad trabajan en un proyecto que podría mejorar las condiciones de seguridad en uno de los puntos más utilizados: la zona de aterrizaje cercana al Teleférico Cerro Otto.

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En diálogo con El Cordillerano, el parapentista y referente local Ernesto Gutiérrez brindó detalles sobre la actualidad del sector, los desafíos que enfrenta y las posibles soluciones en estudio.

Una actividad en expansión durante todo el año

Lejos de tratarse de una práctica estacional, el parapente se realiza en Bariloche durante los doce meses, tanto en su faceta deportiva como en su versión turística. “Se hace todo el año, tanto en forma deportiva como un servicio turístico también”, explicó Gutiérrez, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia en la actividad.

Actualmente, en la ciudad hay alrededor de diez pilotos habilitados para vuelos biplaza -modalidad en la que se traslada a pasajeros-, además de dos escuelas de formación y un club que nuclea a pilotos de toda la región, incluyendo localidades como San Martín de los Andes, Villa La Angostura, El Bolsón y Esquel.

Una experiencia accesible y con múltiples modalidades

El parapente ofrece distintas formas de participación. Por un lado, los vuelos de bautismo permiten a turistas y residentes vivir la experiencia acompañados por un instructor. Por otro, quienes buscan profundizar pueden acceder a cursos de formación.

Para la gente es un sueño volar y estamos cumpliendo sueños, así que es muy gratificante. No es algo vertiginoso ni adrenalínico, es algo placentero”, señaló Gutiérrez. Los vuelos turísticos suelen durar alrededor de 20 minutos, mientras que los pilotos experimentados pueden permanecer en el aire durante horas, aprovechando corrientes térmicas y dinámicas.

El funcionamiento de los sitios de vuelo

En Bariloche, existen distintos puntos habilitados para la práctica, tanto para despegue como para aterrizaje. Uno de los más utilizados se encuentra en la zona del Cerro Otto, donde el club local dispone de un área específica.

Es un lugar que tiene un aterrizaje limitado y está homologado para pilotos intermedios para arriba. No es un lugar apto para enseñanza ni para pilotos básicos”, detalló. Además, existen otros sectores en la región, incluyendo zonas cercanas al lago Gutiérrez y áreas de montaña donde se accede caminando.

Un proyecto para mejorar la zona de aterrizaje

Gutiérrez también se refirió a la percepción pública del parapente, muchas veces asociada a situaciones de riesgo: “El parapente ha crecido mucho y pasan muchas cosas. Por ahí, la gente se entera más de algún incidente que de lo que es la actividad en sí”, explicó.

En ese sentido, aclaró versiones difundidas durante el verano sobre un episodio en la zona del Cerro Otto: “No fue un enredo con cables. Hubo un piloto que, para evitar los cables, aterrizó contra un árbol”.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de optimizar el área de aterrizaje cercana al Teleférico Cerro Otto, donde actualmente existen limitaciones de espacio. Según explicó Gutiérrez, se trabaja en una propuesta que podría redefinir el uso del terreno. “Se está intentando hacer arreglos con el teleférico. La idea sería unificar lotes, reorganizar las calles que hoy no están abiertas y generar una franja de aterrizaje más amplia y segura. De todas formas, es un lugar que esta habilitado por ordenanza para realizar aterrizajes”.

El proyecto contempla incluso la creación de un espacio público multifuncional. “Se podría hacer como una plaza pública, donde cuando hay actividad de parapente, se señalice con una bandera, y cuando no, la gente pueda usar el espacio para otras actividades”.

Convocatoria a nuevos interesados

Finalmente, Gutiérrez invitó a quienes tengan interés en iniciarse en la actividad a acercarse a los espacios habilitados. “En Bariloche, hay dos escuelas de parapente y pilotos habilitados. El que quiera hacer un vuelo de bautismo o aprender puede contactarlos a través de la página oficial de turismo”, concluyó.

Mientras tanto, el crecimiento de la actividad plantea nuevos desafíos en términos de infraestructura y convivencia de usos del espacio, con iniciativas en marcha que buscan acompañar su desarrollo de manera segura y ordenada.

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