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22/03/2026

El recuerdo de cuando se intentó silenciar el arte

Una muestra rescata las “Canciones prohibidas” durante la dictadura.
Discos prohibidos durante la dictadura y el papelerío estatal de aquella época (fotos: Facundo Pardo).
Discos prohibidos durante la dictadura y el papelerío estatal de aquella época (fotos: Facundo Pardo).

Ingresar por estos días —hasta el 31 de marzo— a la sede de la Universidad Nacional de Río Negro ubicada Anasagasti 1463 permite echar un vistazo a la barbarie que sufrió el arte durante los años de plomo.

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Resulta una constante que los regímenes autoritarios acometan contra las creaciones artísticas, ya que la cultura suele resultar un frente de resistencia ante los poderes dictatoriales. 

Argentina, durante la época del proceso, fue un claro ejemplo de ello. Películas que no se podían exhibir; canciones que no debían pasarse por la radio; libros que no tenían que leerse; obras diversas imposibilitadas de darse a conocer… Actores, cantantes, escritores, artistas plásticos… Listas negras… El camino del exilio (al exterior, pero también el interno)… 

Lo peor —más allá de la violencia física y moral contra los artistas en sí—quizá sea el acostumbramiento de la sociedad. Es decir, sentir natural la imposibilidad, por ejemplo, de ver una película de renombre internacional (por lo censurable no era sólo lo propio, sino también lo externo), de la que inevitablemente llegaban noticias, pese a ser tiempos donde las comunicaciones eran otras y algo como Internet parecía un sueño descabellado.

“Pequeñas anécdotas sobre las instituciones” se publicó antes de la llegada de la dictadura, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, pero la censura ya estaba afilada. Los músicos tuvieron que sacar temas y modificar letras.

En lo que hace a las canciones, es indudable que el peso de la música siempre ha sido importante. El acompañamiento sonoro de instrumentos y canto otorga cierta magia a la vida. Que se cercene la posibilidad de brindarle oído a composiciones que nacieron para ser escuchadas es una mutilación al alma.

Fueron muchos los músicos cuyas creaciones se prohibieron.

La exhibición se presenta en la sede universitaria de la calle Anasagasti.

La sede Andina de la UNRN y el Museo de Arte y Memoria están presentando la muestra “Canciones prohibidas”, compuesta por el arte de tapa y la música de discos con temas considerados “disolventes” por la dictadura.

En la exhibición, un letrero indica: “Nos proponemos rescatar del olvido aquellas producciones musicales que estuvieron en el foco de esta persecución, con la finalidad de imponer un modelo cultural de silenciamiento y subordinación al terror”.

"Hay que unir todo el sur en un grito: ¡Libertad! ¡Tierra y pan! ¡Libertad!" (fragmento de El cóndor vuelve, letra de Armando Tejada Gómez).

Asimismo, un código QR permite acceder al audio de diversas composiciones prohibidas durante el proceso, convergiendo cantautores con exponentes del folklore y rockeros.

También es posible observar las portadas de diversos discos censurados.

En la muestra puede observarse la terminología que usaban a la hora de censurar.

Pero lo que especialmente llama la atención es el papelerío estatal del período dictatorial vinculado al tema.

La terminología y lo que se expone, aun tanto tiempo después, causa escalofríos. Por la violencia implícita. Por la locura enmarcada en una seriedad que se creía impune.

Los comunicados del Estado aún causan escalofríos.

Por ejemplo, se indica que, “bajo la apariencia de recitales folklóricos”, constataron “la difusión de ideología marxista”. También se expone la detección de “material discográfico de contenido disolvente y/o subversivo”.

La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) movilizándose detrás de una pantomima del horror.

Listado de canciones prohibidas.

Fue cuando los demonios se creyeron Dios y bajaron el pulgar sin tener ni un dejo de humanidad.

Pasó.

No tiene que volver a suceder.

“Todo está guardado en la memoria”, canta León Gieco. Y así debe ser.

 

Un muestrario de una locura sin nombre.

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