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16/03/2026

El Centro Cívico cumple 86 años: la historia del tótem de piedra que marca el pulso de Bariloche

El Centro Cívico de Bariloche celebra este martes su 86° aniversario y, en ese marco, el municipio invita a vecinos y turistas a participar de visitas guiadas a las entrañas de la histórica Torre del Reloj, uno de los íconos más fotografiados de la ciudad.
La Torre del Reloj, un ícono de la postal de Bariloche. Foto: Facundo Pardo
La Torre del Reloj, un ícono de la postal de Bariloche. Foto: Facundo Pardo

Este martes, cumple 86 años el Centro Cívico y desde el municipio invitan  a vecinos y turistas a participar de las visitas guiadas a las entrañas de la histórica Torre del Reloj, el totém presente en cada celebración, propuesta y actividad celebrada en el corazón de la ciudad. El punto de las mil postales. 

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La gran torre fue inaugurada el 17 de marzo de 1940 y gran parte de los 4000 habitantes que tenía por esos años Bariloche asistió al acto inaugural del conjunto edilicio del Centro Cívico y la plaza seca “Expedicionarios del Desierto”.

El epicentro de la ciudad fue construido entre 1936 y 1939 con forma de U. En el Este, la Biblioteca y el Museo simbolizan la Cultura. Al Oeste, la Policía simboliza la Fuerza Pública. En el Sur, la Municipalidad, el Correo y el Juzgado, la Fuerza Humana y al Norte, luego de un barranco verde, se materializa la Naturaleza, reflejada a través del lago Nahuel Huapi y la cordillera de los Andes. 

La presencia del Estado se materializaba en los inicios de la ciudad, una forma de “prolongación” de la disposición estatal de la "expansión del país hacia la zona sur". 

En la torre del Palacio Municipal, se encuentra el antiguo reloj, instalado entre 1940 y 1941. A las 12 y a las 18 horas “cuenta la historia” con la danza de las cuatro figuras de madera que emergen de las entrañas de la torre: con las campanadas de fondo, surgen el aborigen, el misionero, el soldado y el labrador, ejes de la historia local.

El imponente reloj pendular, tipo cucú, funciona a través de un complejo sistema de engranajes y un mecanismo único emplazado en el corazón de Bariloche. La torre está compuesta por cuatro pisos y un quinto donde se encuentra instalada la campana que anuncia el inicio de cada hora. 

Pablo Sanz es relojero “de sangre”, heredó el oficio de su padre Francisco Sanz. En diálogo con El Cordillerano, explicó que, aunque suene difícil de creer, "el reloj funciona como un reloj de pared gigante, es la misma mecánica, tiene los mismos engranajes y sistemas de un reloj normal, pero a una escala mucho mayor”.

“Yo soy relojero como mi papá, él era amigo del Beto Icare. Una vez que murió Jorge Stanoievitch me llamó el Beto porque el reloj se había parado”. Stanoievitch fue un inmigrante francés radicado en la ciudad que desde 1985 se hizo cargo del cuidado de la máquina, durante casi veinte años.

“Fui a verlo y estuve cuatro horas descifrando cómo funciona. Si bien el sistema es el de un reloj, cada reloj tiene su particularidad y se necesita tiempo para descifrarla. Desde ese momento comencé a mantener la torre del reloj, ya son casi veinte años”, comentó Pablo Sanz.

“Había arreglos que realizó Stanoievitch a su manera y tuve que estudiarlos para determinar cómo funcionaban. Pero cuando vi toda esa estructura me llené de preguntas”, manifestó entre risas.

Ante la consulta sobre si fueron agregados otros elementos más modernos a la mecánica del reloj, Pablo señaló: “Desde que se instaló sigue igual, con el mismo mecanismo, solo se le agregó hace 40 años un motor de carga y una vez que se gastó se colocó otro, la cuerda se carga y dura entre 28 y 30 horas. Para casos extremos aún cuenta con la cuerda manual”.

Además, aclaró que el clima repercute en la precisión de las agujas. “El frío y el calor influyen en el funcionamiento. Cuando bajan las temperaturas en invierno se enfría el aceite y se atrasa y cuando hace calor se adelanta. Yo le coloqué lámparas de calor, similares a las que se usan para los huevos de gallina. La función que cumplen es que el frío no perjudique su funcionamiento. Hoy mismo estuve regulando la hora. En invierno hace mucho frío en la torre y en verano mucho calor”.

Por último, explicó: “En general no hay períodos de revisión calculados, puede dejar de funcionar de acá a un mes o pueden pasar años. Está hecho como se hacían las cosas antes, para que duren toda la vida, es un fierro. Sin embargo, un corte de luz que afecte al motor puede hacer que se clave y no cargue la cuerda y en ese caso tengo que ir y darle cuerda”.

El festejo en la Torre del Reloj

La actividad se realizará este martes 17 de marzo, con visitas programadas a las 13:30 y 14:30 horas. Para participar será necesario inscribirse previamente en la oficina de informes turísticos, 15 minutos antes del horario elegido. Los cupos son limitados y cada recorrido tiene una duración aproximada de entre 40 minutos y una hora.

Debido a las características del recorrido, la visita no es apta para personas con movilidad reducida, ya que el acceso se realiza por escaleras a lo largo de cinco pisos.

La actividad es gratuita y forma parte de las propuestas que el Municipio impulsa para poner en valor el patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

Asimismo, se informa que quienes no puedan participar en esta ocasión podrán hacerlo en las visitas guiadas que se realizan todos los jueves a las 13:30 horas, con inscripción previa a las 13:00 en la oficina de informes turísticos.

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