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10/03/2026

Es psicóloga, exfuncionaria municipal, tiene un gato que se llama Arvo y presentará un libro en La Llave

Alejandra Schneebeli brinda detalles de su creación literaria.
Alejandra, durante su etapa como funcionaria (imágenes gentileza).
Alejandra, durante su etapa como funcionaria (imágenes gentileza).

“Antes que nada, yo no soy escritora”, advierte la psicóloga Alejandra Schneebeli, quien, precisamente, acaba de publicar un libro, “Matices insolentes. Intentos de salvación mientras se acaricia un gato”, que presentará el sábado a las 19 en la Escuela Municipal de Arte La Llave, entidad de la que ella, años atrás, fue directora (“Es un sitio que ocupa un lugar muy importante en mi corazón ”, destaca ella).

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La acotación inicial viene a cuenta de su respeto por los que se dedican a la escritura, pero, en cualquier caso, reconoce: “Disfruto mucho de nuestro lenguaje. Me parece que el castellano es hermoso, y desde muy chica siento placer al leer, al escuchar y al escribir”.

De tal forma, explica que la escritura, en su caso, “siempre ha sido un modo de comunicación y de expresión, pero también de descarga y de una búsqueda de calma”.

Sus conocidos solían preguntarle, casi invitándola a hacerlo: “¿Por qué no escribís un libro?”. Y lo hacían porque conocían algunos de sus textos, pero también porque oían el modo en que relataba algo, siempre con la cadencia de una narración.

Cierto día, al escuchar la canción El jardín más bello, de Gabo Ferro, deparó en la frase “matices insolentes”, incluida en el tema, y se dijo: “¡Qué buen título para un libro!”. De esa manera, se decidió a ponerse a pensar en la obra.

“Es una recopilación de textos que escribí a lo largo de varios años”, cuenta ella, acerca del libro, en el que coinciden prosas y poemas que tratan sobre cuestiones que, sin hallar otro modo de definirlas, describe como “cosas de la vida”.

“Si escribimos es porque confiamos en que luego va a haber otro que leerá lo trazado, aunque seamos nosotros mismos quienes lo hagamos, porque, al leernos, ya no somos aquellos que nos dedicamos a esbribir eso, somos ‘otro’”, reflexiona Alejandra, quien durante varios años fue funcionaria municipal, ya que, mientras Gustavo Gennuso tuvo el rol de jefe comunal, además de directora de la Escuela de Arte La Llave, se desempeñó como subsecretaria de Coordinación de Políticas Sociales y, también, secretaria de Desarrollo Social, Cultural y Deportivo. “Recuerdo aquello con mucha satisfacción. Sabemos que la gestión política es compleja. Se trató de un gran desafío, pero me gusta mucho resolver problemas, por lo que resultó una experiencia hermosa, y estoy muy agradecida de que el exintendente me haya dado esa oportunidad”, manifestó al respecto.

Arvo, el gato.

Volviendo al libro, su subtítulo, Intentos de salvación mientras se acaricia un gato, apunta a los pequeños y propios rescates cotidianos ante situaciones tan mundanas como la de estar esperando en un sitio para ser atendida y se deja volar la imaginación para superar el tedio, conformando una idea que luego se transformara en texto. Pero, más allá de ese significado, hay un gato. Es decir, en la vida de Alejandra existe un animal llamado Arvo. El nombre es una especie de homenaje hogareño a Arvo Pärt, compositor estonio de música clásica contemporánea. “Mi hijo Simón es músico, director de orquesta, y conocimos a Arvo cuando estuvimos en Estonia. Pärt ha sido muy significativo en su formación y en su carrera, entonces, cuando apareció un gatito tenía que llamarse así”, sonríe.

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