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FRAUDES DIGITALES

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20/02/2026

Hackers al acecho: ¿Por qué los hoteles son objetivos atractivos para los ciberdelincuentes?

Un hotel ya no es solo un edificio con habitaciones numeradas. Es una arquitectura de datos. Cada reserva deja un rastro. Bariloche debe estar muy atento ya que la actividad alojativa es muy intensa.

Los hoteles tiene una base de datos que son muy tentadoras para los fraudes digitales. En efecto, cuando un pasajero se aloja deben brindar todos sus datos, los pagos con sus tarjetas de crédito, documentos de la persona y de sus acompañantes al contratar una estadía. Incluso al momento de hacer una reserva, personalmente o a través de una agencia de turismo.

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Un hotel ya no es solo un edificio con habitaciones numeradas. Es una arquitectura de datos. Cada reserva deja un rastro, cada check-in activa un sistema, cada pago atraviesa una red. Y en esa coreografía digital -tan aceitada, tan invisible cuando funciona- se juega algo más que eficiencia operativa: se juega la confianza, indica Bernardo Sabisky quien siempre está abocado a la temática turística.

El referente sostiene que en la última década, la hotelería incorporó tecnología en casi todas sus capas. Sistemas de gestión (PMS), integraciones con agencias de viajes online, cerraduras electrónicas, automatización de pagos, herramientas de marketing conectadas a bases de datos. El resultado fue una mejora tangible en productividad y experiencia del huésped. Pero también, y aquí conviene detenerse un segundo, una expansión proporcional de la superficie de ataque de aquellos delincuentes que se dedican al fraude digital.

Asimismo Sabisky considera que el sector hotelero se sostiene sobre la confianza. Y esa confianza, en 2026, es inseparable de la protección de datos y sistemas. La ciberseguridad hotelera no debe entenderse como un departamento aislado. Es una cultura organizacional. Un hábito institucional. Una práctica transversal que involucra a cada empleado, desde recepción hasta dirección.

Por último el especialistas analiza distintos fraudes y sostiene que en un entorno digital cada vez más complejo, adelantarse a las amenazas no es una ventaja opcional. Es una necesidad estructural. Y también, bien gestionada, una oportunidad para fortalecer la reputación y consolidar la relación con el huésped.

Un informe de Trustwave señala que casi el 31% de las organizaciones del sector hotelero ha reportado una violación de datos en su historia. Y dentro de ese grupo, cerca del 90% sufrió más de un incidente anual. La cifra no solo habla de frecuencia. Habla de persistencia. La clave, la verdadera clave aquí es comprender que la vulnerabilidad no es un evento aislado: es un proceso que se retroalimenta si no se corrige de raíz.

¿Por qué los hoteles son objetivos atractivos para los ciberdelincuentes? Porque concentran información de alto valor -datos de tarjetas de crédito, números de pasaporte, información de identificación personal (PII)- y porque operan con múltiples puntos de accesos humanos y tecnológicos. Recepción, reservas, contabilidad, marketing, proveedores externos. Muchas manos. Muchas credenciales. Muchas posibles grietas.

Las estafas

Phishing: la puerta digital que se abre desde adentro es en esencia, ingeniería social. No ataca primero al sistema, ataca a la persona. En el contexto hotelero, el engaño suele llegar por correo electrónico simulando ser un proveedor, una agencia de viajes online (OTA) o incluso un directivo interno. El mensaje transmite urgencia o apariencia de rutina administrativa: una factura pendiente, una consulta de reserva, una actualización de contrato. El empleado, presionado por la dinámica diaria, hace clic.

En 2023, investigadores de FortiGuard Labs detectaron una campaña que enviaba falsas consultas de reserva con archivos PDF maliciosos. Al abrirlos, se ejecutaba el malware “MrAnon Stealer”, diseñado para extraer datos confidenciales almacenados en los sistemas del hotel.

El impacto potencial es amplio: robo de bases de datos de huéspedes, credenciales internas, información financiera. La mitigación exige capacitación periódica del personal -no una charla anual, sino un proceso continuo-, verificación manual de dominios de remitentes, autenticación de correo electrónico, filtros avanzados de spam y protocolos claros para reportar incidentes sospechosos. Porque el phishing no se sostiene por sofisticación técnica, sino por descuido humano. Y ese descuido es prevenible.

Estafas con reservas falsas en OTA: las agencias de viajes online son un engranaje central del negocio. Plataformas como Booking.com o Expedia canalizan una parte significativa de las reservas en todo el mundo. Y esa legitimidad es utilizada como anzuelo. En estas estafas, los huéspedes reciben correos o mensajes que aparentan provenir de la OTA, solicitando reconfirmar datos o realizar un nuevo pago. El enlace dirige a un sitio falso que captura información financiera. En paralelo, los empleados pueden recibir notificaciones fraudulentas que buscan obtener acceso a la extranet del hotel.

En 2023, la Comisión Australiana de Competencia y Consumo informó un aumento del 580% en estafas relacionadas con Booking.com, con pérdidas que superaron los 337.000 dólares. Los atacantes lograban acceder a cuentas de socios hoteleros y, desde allí, contactar directamente a huéspedes para solicitar pagos.

El riesgo aquí es doble: financiero y reputacional. Las medidas preventivas incluyen: Autenticación multifactorial (MFA) en extranets y sistemas PMS. Comunicación preventiva a los huéspedes indicando que nunca se solicitarán pagos mediante enlaces externos. Uso exclusivo de páginas oficiales marcadas como favoritas, evitando accesos mediante motores de búsqueda. Reporte inmediato a la OTA ante cualquier intento de suplantación. La confianza en la marca es el capital en juego. Y suplantarla es, para el delincuente, un negocio rentable.

Vishing: la urgencia como herramienta de manipulación, se apela a la vista, el vishing apela al oído. Es el fraude por voz. El atacante llama al hotel y se presenta como soporte técnico, ejecutivo corporativo o representante bancario. El discurso incluye urgencia: un problema crítico, una actualización necesaria, una amenaza inminente. Bajo presión, el empleado revela información sensible o ejecuta acciones que comprometen el sistema.

En septiembre de 2023, MGM Resorts sufrió un ataque de vishing en el que un hacker obtuvo acceso a sistemas críticos haciéndose pasar por empleado. Las consecuencias incluyeron interrupciones en cerraduras electrónicas, sistemas de pago y herramientas de reserva digital.

La prevención exige protocolos estrictos: nunca compartir contraseñas ni códigos de verificación por teléfono. Verificar identidad mediante canales internos oficiales antes de otorgar acceso. Capacitar al personal para identificar señales de ingeniería social, especialmente cuando hay presión temporal. La urgencia, repetimos, suele ser la primera señal de alerta.

Relleno de credenciales: la fragilidad de la contraseña repetida. El relleno de credenciales se basa en una práctica común: reutilizar la misma contraseña en múltiples servicios. Cuando una de esas plataformas sufre una filtración, los datos robados son probados en otros sistemas, incluidos los hoteleros. En 2020, Marriott International confirmó una filtración que afectó a aproximadamente 5,2 millones de huéspedes mediante esta técnica. El mecanismo es automatizado y masivo. No requiere sofisticación individual, sino volumen. Si una combinación funciona, el acceso queda abierto.

Contramedidas

Contraseñas únicas y complejas para cada sistema. Autenticación de dos factores (2FA). Control de acceso basado en roles (RBAC), limitando privilegios innecesarios. Monitoreo de inicios de sesión en dispositivos nuevos o ubicaciones inusuales. Implementación de inicio de sesión único (SSO) para reducir la fatiga de contraseñas. La contraseña es pequeña, pero su impacto puede ser enorme.

Riesgo en la conectividad gratuita: La red Wi-Fi es casi un servicio básico. El huésped llega, se conecta y continúa su rutina digital. Sin embargo, los atacantes pueden crear redes falsas con nombres similares al oficial del hotel para interceptar tráfico o capturar credenciales. La campaña de ciberespionaje “DarkHotel” comprometió redes hoteleras y cargó código malicioso en servidores, enfocándose en viajeros de negocios en Asia y Estados Unidos.

Las medidas recomendadas son claras: Informar en el check-in el nombre exacto de la red oficial. Utilizar cifrado WPA2 o WPA3 en todos los dispositivos conectados. Implementar sistemas inalámbricos de detección de intrusos para identificar puntos de acceso no autorizados. La conectividad es una ventaja competitiva. Pero mal gestionada, se convierte en vulnerabilidad estructural.

Vulnerabilidades en tarjetas llave: Las cerraduras electrónicas prometen eficiencia y trazabilidad. Sin embargo, sistemas obsoletos pueden presentar fallas explotables mediante clonación RFID o vulnerabilidades de firmware. La técnica conocida como “Unsaflok” demostró que ciertos modelos instalados en millones de puertas podían abrirse casi instantáneamente. El riesgo no es teórico: implica acceso físico no autorizado a habitaciones.

Las recomendaciones incluyen actualización periódica del firmware de cerraduras. Eliminación de llaves maestras genéricas. Uso de proveedores que ofrezcan auditorías remotas y alertas en tiempo real. La seguridad digital y la física convergen en este punto. No son compartimentos estancos.

Estafas de sobrepago: alli entra la manipulación de reembolsos. En esta modalidad, el estafador realiza un pago superior al monto real -generalmente con tarjeta robada o virtual fraudulenta- y luego solicita un reembolso por un método distinto antes de que el cargo original sea detectado como ilícito. El hotel, al emitir la devolución, pierde el dinero cuando la transacción inicial es revertida por fraude.

Las prácticas recomendadas son contundentes: Nunca devolver fondos a un método diferente del utilizado en el pago original. Revisar con especial atención reservas de alto valor o última hora con datos inconsistentes. Utilizar sistemas PMS y herramientas de pago que validen autenticidad de tarjetas y detecten comportamientos sospechosos. Aquí la prevención es operativa. Procedimental. Sin excepciones.

Fraude amistoso o devolución de cargo: El fraude amistoso ocurre cuando un huésped impugna un cargo legítimo alegando no haber autorizado la transacción o no haberse alojado en el establecimiento. El Índice de Confianza y Seguridad Digital de Sift reveló que el 17 % de los consumidores que presentaron devoluciones de cargo admitieron haberlo hecho de manera fraudulenta. El impacto es económico y administrativo. Implica tiempo, recursos y potencial pérdida de ingresos.

Las medidas defensivas incluyen: Conservación de tarjetas de registro firmadas o confirmaciones digitales de check-in. Uso de descriptores de facturación claros para facilitar el reconocimiento del cargo. Documentación detallada de todas las interacciones con el huésped. Utilización de herramientas de resolución de disputas integradas en sistemas de pago y PMS. La documentación no es burocracia. Es protección.

Las estafas analizadas comparten un denominador común: explotan fallas humanas, técnicas o procedimentales que pueden corregirse con formación, inversión y liderazgo estratégico. No se trata de eliminar el riesgo -eso sería ilusorio-, sino de gestionarlo con rigor y continuidad.

 

 

 

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