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19/02/2026

Dos mujeres recorren la Patagonia en motorhome y celebran un estilo de vida sin ataduras

Clara, de Bariloche, y Alicia, de Cipolletti, volvieron a encontrarse frente al mar en Las Conchillas. Viajan solas, trabajan medio año y el resto lo dedican a la ruta.
Las viajeras que recorren todas partes desde Cipolletti y Bariloche / Foto LMCipolletti
Las viajeras que recorren todas partes desde Cipolletti y Bariloche / Foto LMCipolletti

Clara, psicóloga barilochense de 66 años, y Alicia, comerciante cipoleña de 74, comparten mucho más que la amistad: desde hace años eligieron la ruta como forma de vida. Cada una a bordo de su motorhome (una Kangoo adaptada que parte desde Bariloche y una Ducato equipada desde el Alto Valle) recorren la Patagonia con la misma convicción: trabajar una parte del año y dedicar el resto a viajar sin apuros. El punto de encuentro de este año fue Las Conchillas, el rincón rionegrino de aguas turquesas y atardeceres abiertos al Atlántico. 

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Mitad del año trabajamos y la otra mitad viajamos”, resumen casi al unísono sobre la filosofía que eligieron para esta etapa de sus vidas. Clara es psicóloga en Bariloche; Alicia tiene un comercio en el Alto Valle. Pero cuando llega el momento, cambian consultorio y mostrador por ruta, mate y horizonte.

Es la primera vez que venimos acá juntas, y la estamos pasando bomba”, cuentan mientras contemplan el atardecer frente al mar. Entre risas, reconocen que la decisión de viajar sin más compañía que sus mascotas no les pesa. Al contrario, lo viven como una conquista personal.

El viaje desde Bariloche tuvo su propio condimento. Clara tomó la Ruta 23 y pasó por la zona de Los Menucos. “Paré con un calor tremendo, pero a la madrugada me morí de frío. En la Patagonia el desierto cambia muchísimo entre el día y la noche”, advierte, como consejo para otros viajeros.

Más allá del destino, el espíritu rodantero es lo que las une. Se conocieron viajando y aprendieron a complementarse. “Cada una sabe lo que le gusta a la otra. Así todo es más fácil”, explican.

No todo fue perfecto: al llegar a Las Conchillas no habían fijado un punto exacto para encontrarse. Sin señal de celular, dieron vueltas durante casi dos horas hasta coincidir. “Después nos reíamos, pero en el momento fue todo un desafío”, recuerdan.

Instaladas a pocos metros del mar, alternan caminatas por la costa, recorridas en camioneta y largas charlas frente al agua. No les preocupa la señal débil ni el viento constante. Tampoco el regreso. “Disfrutamos la vida trabajando y cuando podemos hacemos estas escapadas”, dicen al medio LMCipolletti.

Desde Bariloche al mar, Clara sostiene que el equilibrio es la clave. Viajar no es huir de la rutina, sino parte del proyecto de vida. Un proyecto que, a los 66 y 74 años, sigue sumando kilómetros sin resignar independencia. Entre mates, cerveza fría y planes que pueden incluir una visita a Las Grutas, celebran algo más profundo que el paisaje: la libertad de elegir cómo vivir.

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