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08/02/2026

Cerca Tuyo: un esfuerzo diario por acompañar a los pacientes oncológicos

La historia de un grupo de personas que ayudan y dan cobijo al prójimo, abrigándole el alma.
Por el placer de ayudar (imágenes gentileza).
Por el placer de ayudar (imágenes gentileza).

Es domingo por la mañana. La ciudad amaneció soleada. Parece que el clima ha decidido acompañar este tramo del día con su mejor cara. Y esa sonrisa climatológica ilumina el este de Bariloche en una ocasión particular. Frente al puesto de la caminera, en el sector de ingreso a la localidad, se encuentra la versión edilicia de un sueño. En la avenida Luis Piedrabuena 5619, en el barrio Las Marías, se levanta la casa hogar de la Fundación Cerca Tuyo, entidad que colabora con pacientes oncológicos. Y, en esta jornada dominical, se desarrolla la décima edición de la Correcaminata por la vida, en beneficio de la institución.

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Más allá de que el acontecimiento la mantiene atenta a los detalles, de que en uno y otro lado aparecen participantes, de que surgen consultas por doquier que ella intenta responder, la presidenta de Cerca Tuyo, Susana Ferrari, invita a conocer la casa. Muestra con orgullo cada ambiente, mientras cuenta la historia del lugar.

La casa hogar.

“La Municipalidad nos dio el terreno en comodato hace catorce años, y hace diez empezamos a construir. Son mil metros cuadrados”, informa Susana.

Al ingresar, se ve un living que, mayormente, utilizan para reuniones o talleres.

Luis Piedra Buena 5619, la dirección donde el sueño se hizo realidad.

Allí está el denominado “rincón de los honores”, donde se acumulan distinciones que han recibido. En este momento, precisamente, Susana es requerida para la entrega de la declaración de Interés Municipal de la Correcaminata de este año. Sale unos minutos. En el jardín delantero, se fotografía en el momento en que la concejala Samanta Echenique le da el nuevo diploma, saluda a la legisladora provincial María Laura Frei, también presente, y vuelve a entrar.

Coloca el reconocimiento con los demás, en el “rincón de los honores”, y deshilvana recuerdos… Así, surge el nombre de María Elisa Kreimer, quien observa la escena desde la eternidad de una fotografía. “Ella tuvo cáncer de colon, y debió ir sola a Buenos Aires, para el tratamiento. Ahí sintió la problemática de tener que salir de la ciudad para tratarse; es algo muy traumático. Está el estrés, la soledad, el desarraigo… Cuando María Elisa volvió a Bariloche, juntó quince mil firmas para instalar un centro de radioterapia en la ciudad. A la vez, comenzó a trabajar en la sala de espera del Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo, acompañando pacientes oncológicos. Surgió, por ejemplo, la idea de trabajar con el tejido, tejer cuadraditos con los que luego se hacen mantas para entregar en el nosocomio, destinadas, en especial, al área de pediatría. Los pacientes, y también los familiares, llegan, se encuentran con las agujas y el hilado y tejen. Se han hecho cientos de mantas”, relata Susana.

Esa actividad, entonces, continúa, como también los cuidados que, desde el inicio, han tenido, por ejemplo, con chicos que acompañan a los padres, acercándoles papel y lápices para que dibujen y se entretengan.

La Correcaminata, un modo de acompañar a aquellos que ayudan.

El objetivo, en cualquier caso, es ayudar, que el prójimo no se sienta solo. Incluso, elaboran almohadones especiales para mujeres que se realizaron mastectomías. “Dormir con ellos, alivia mucho el dolor”, explica Susana Ferrari.

“Todo eso comenzó en el Hospital Zonal, luego, con el inicio de Intecnus, también seguimos ahí”, dice la actual presidenta de Cerca Tuyo, quien ingresó en la institución en 2015.

Almohadón para pacientes que se realizaron una mastectomía

Susana, durante su vida, ya había tenido diversas inquietudes vinculadas a la acción social. 

En un momento, a un hermano suyo, Pablo, le detectaron un linfoma y debió hacerse un tratamiento de rayos en Buenos Aires. 

En una ocasión, él le comentó a su hermana que, una vez, al ingresar para recibir el procedimiento, sus hijos, de tres y cincos años, se habían quedado solos, aguardándolo en la sala de espera. Eso, a ella, le quedó dando vueltas en la cabeza. 

Cierto día, María Elisa Kreimer llegó a su negocio —una tintorería— y se pusieron a conversar. María Elisa le contó acerca de la fundación y le propuso colaborar. Ella contestó que sí, que la ayudaría en cuestiones vinculadas a la gestión de la entidad. 

De algún modo, aquella charla con María Elia hizo que, en ella, se combinaran los sentimientos que habían aflorado con la enfermedad de su hermano —a partir de aquello que le había contado que sucedió al ir con sus hijos a una sesión de radioterapia— con una cuestión intrínseca, de querer colaborar con aquellos que lo necesitan, que siempre la acompañó. “Lo que hago tiene que ver con preguntarse: ‘¿Qué puedo hacer por los demás?’. Muchas veces, salir de la zona de confort enseña mucho”, afirma.

En la institución, acompañan en cada instancia de los tratamientos.

Después, sería ella quien se enfermaría de cáncer, en 2017. “Si bien no es que se trate de algo alegre, hay que decir que la enfermedad está demonizada, y no tiene que ser tan así… Porque debe entenderse que quizá se pueda atravesar y salir”, expresa Susana, quien padeció cáncer de útero (en tal sentido, concientiza: “Hay que saber que es el único que se puede prevenir”, con relación a la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano).

Su hermano, que era médico, murió en 2018. María Elisa, en tanto, falleció en julio de 2023.

La casa hogar, durante el domingo, a partir de la Correcaminata, tuvo presencia continua de gente. 

A mediados de 2024, finalmente, se consiguió abrir la casa hogar para los primeros pacientes que la precisaron.

Susana, justamente, conversa mientras pasa por los diversos espacios del sitio que surgió pensando en aquellos que, desde otras localidades, llegan a Bariloche para tratarse en el Hospital Zonal (con quimioterapia) o bien en Intecnus. Hay que recalcar que, a quienes arriban a la localidad sin vehículo, varios voluntarios los ayudan trasladándolos desde Cerca Tuyo hacia aquellos sitios.

La presidenta de la institución continúa con su visita guiada. Ahora muestra una sala común destinada a los pacientes, una cocina y tres habitaciones con dos camas cada una (la segunda es para un acompañante, porque, justamente, una de las condiciones es llegar con alguien: “Hay muchas personas solas, pero nosotros no tenemos capacidad de atención para poder estar con ellas”, apunta la presidenta de la entidad).

Una de las camas destinadas a los pacientes.

Por el momento, entonces, está disponible ese sector, pero, detrás, se encuentran trabajando en otra edificación.

Esa nueva construcción, aunque por ahora sólo esté parte de la estructura, hace que Susana sueñe en voz alta: “Acá habrá una sala de estar y una cocina, ambas más grandes que las de adelante”, dice, por ejemplo, y luego menciona que dispondrán de tres dormitorios con baños privados. También cuenta que, allí, habrá losa radiante.

Susana habla de las futuras habitaciones con pasión.

En la parte superior, en tanto, la intención es que se disponga de cuatro dormitorios, también con baños incorporados, y un espacio común junto a una kitchenette.

Hay que aclarar que, si bien, a aquellos que pasan por el lugar, se les sugiere, en caso de que puedan, abonar un bono contribución (muy económico) para colaborar en el mantenimiento del espacio, eso no es excluyente, o sea que abonarlo no es obligatorio.

Por ahora, el otro sector es sólo un esqueleto, pero en Cerca Tuyo sueñan con las instalaciones terminadas.

Los modos de mantener la casa hogar son diversos. Susana comenta que reciben una ayuda importante de la Fundación Arelauquen, y luego están las actividades que llevan a cabo específicamente para recaudar fondos, como ferias del hogar (pronto habrá una). Incluso la Correcaminata sirvió para juntar dinero, ya que, para participar, depende la elección de la actividad (una caminata de tres kilómetros, o carreras de cinco y diez kilómetros), había que abonar diversos montos.

Merchandising, el día de la Correcaminata.

“Nosotras somos todas voluntarias”, expresa Susana, para luego indicar: “Acompañamos al paciente y a los familiares en la sala de espera, durante esos momentos especiales de tratamiento… Por eso es que damos talleres de tejido, porque es algo que sirve para, en esos instantes, salir del nivel de angustia que suele vivirse. A los que no quieren tejer pero sí pintar, les damos mandalas. También les ofrecemos galletitas y ese tipo de cosas… Más que nada, se trata de acompañar”.

Y ese acompañamiento es reconocido tanto por los pacientes y sus familiares como por los médicos.

En un momento de la Correcaminata, se ve llegar al oncólogo Enzo Romero, con su hija Sofía, de nueve años. Ambos participaron de la opción de los cinco kilómetros.

El oncólogo Enzo Romero y su hija Sofía.

Enzo trabaja en el Hospital Zonal y en Intecnus, por eso observa de cerca las tareas que llevan adelante quienes son parte de Cerca Tuyo. “La labor que hacen es impecable, no tiene precio”, dice, y resalta el “esfuerzo y el sacrificio” que caracteriza a quienes son parte de la entidad.

“Los pacientes vienen de lejos, desde El Bolsón, de la Línea Sur, con dificultades para acceder al tratamiento, el cual no realizarían si no fuera por esta institución”, suma.

Fuera de la casa hogar, la gente iba y venía, mientras se desarrollaba la Correcaminata.

Asimismo, Enzo destaca que, más allá de la ayuda que brindan con la casa hogar, “se ve el acompañamiento que dan en la sala de espera, cosa que ayuda al paciente para que tolere todo de otra forma”.

“Nuestros pacientes oncológicos necesitan el apoyo de la familia, del entorno”, señala el oncólogo, para después reflexionar: “Que puedan, también, tener la compañía diaria de una institución como Cerca Tuyo los ayuda muchísimo”.

Cerca Tuyo, un nombre que lo dice todo.

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