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05/02/2026

Viajar bailando: del Puerto San Carlos a la costa oeste de Estados Unidos

Una propuesta para dejarse llevar.
Un baile para soñar con los pies (fotos: Facundo Pardo).
Un baile para soñar con los pies (fotos: Facundo Pardo).

El Puerto San Carlos, cada miércoles, desde las 18 a las 20, a partir de pasos de baile, se traslada a la costa oeste estadounidense, ya que, en el hall de ingreso de ese espacio de Bariloche, con el auspicio de la Subsecretaría de Cultura, se desarrollan clases de west coast swing, un estilo que surgió en aquella parte de Estados Unidos.

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Ingrid Boxler y Lucas Giménez se encuentran a cargo de los encuentros. Son novios. Se conocieron tomando clases de boogie-woogie.

Él se acercó a aprender a partir de videos añejos, de los cincuenta y sesenta, que veía en YouTube, donde observaba danzas con trucos y acrobacias que lo deslumbraban. “Me resultaba increíble lo que hacían, y me dije: ‘Quiero bailar eso’”, devela.

Pareja sonriente.

En el caso de Ingrid, el mundo del baile la cautivó desde pequeña, cuando estaba en Rosario, su ciudad natal (a los doce años vino a vivir a Bariloche junto a su familia), gracias a la presencia de su abuela Chela. “Ella bailaba rock & roll, no de salón, sino el que se conoce como ‘callejero’. La veía poner los discos y moverse, mientras yo alucinaba y decía: ‘Cuando sea grande, me gustaría hacer eso’”, sonríe al evocar aquellas escenas de su niñez.

De esa manera, cuando se enteró de que en Bariloche se enseñaba aquel estilo, se metió en ese universo para nunca más abandonarlo.

A puro ritmo.

Y después, al mirar vía Instagram videos de west coast swing, se preguntó: “¿Qué es esto?”.

“¡Me pareció que era como el rock & roll, pero me di cuenta de que se podía bailar hasta con Britney Spears!”, ríe al recordar sus primeras impresiones ante esa forma de sentir el baile.

El baile llama a la complicidad.

“El west coast swing nació en California, en los cincuenta, y es pariente del rock & roll. En aquel momento, se bailaba con blues. Ahora, más allá de seguir utilizándose blues, se usa mayormente música moderna”, explica, y ahonda: “A diferencia de otros estilos, donde el baile surge para un tipo de música en especial, en este caso se puede bailar prácticamente con cualquier cosa”.

“Es elástico, muy libre, con mucha conexión entre los bailarines, que son siempre dos, uno que lleva y el otro que se deja llevar”, añade.

Gracias a Ingrid y Lucas, el Puerto San Carlos se transforma en un salón de baile.

Por el lado del movimiento, Ingrid señala que mientras “en el rock & roll se flexionan las rodillas y se lleva el sacro hacia atrás, el west coast swing es con el esternón hacia arriba, es decir, el pecho elevado, y siempre hay una pierna flexionada y la otra estirada, lo que genera que sea más estilizado”.

Una técnica a descubrir.

La joven cuenta que el origen del estilo se vincula al cine, ya que, según comenta, afloró a partir de la necesidad de filmar durante los tiempos de oro del rock & roll sin que los bailarines le dieran la espalda a la cámara. En tal sentido, detalla que, con los movimientos del west coast swing, la pareja de baile está “enfrentada” y hace movimientos que deja a los bailarines mirando hacia el frente. Es decir, en el caso de las filmaciones, eso permitía tomarlos de perfil y frontalmente.

Ingrid y Lucas, danza y amor.

Ingrid y Lucas, cuando decidieron aprender west coast swing, no encontraban un sitio en Bariloche que lo tuviera entre sus opciones, así que fueron varias veces a Buenos Aires para tomar clases. Luego, incluso, trajeron profesoras desde la ciudad de la furia, con el fin de que pudieran introducir el estilo en esta parte de la Patagonia. 

Ahora, ellos mismos se transformaron en instructores. “Queremos poder reunir a un grupo de gente para dar clases, y sería muy lindo hacer sociales (encuentros de baile) de west coast swing”, dice Ingrid.

Tanto ella como Lucas tienen ocupaciones alejadas de lo que es la danza, y si bien toman esto como un hobby, sueñan, como desliza Ingrid, con “poder formar una comunidad de west coast swing en Bariloche”.

Una propuesta distinta, con el fondo del lago Nahuel Huapi; los interesados en participar pueden comunicarse al 2944677528.

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