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29/01/2026

Conocé los secretos de la Catedral de Bariloche

Una visita guiada al templo.
Paredes que atesoran un simbolismo particular (fotos: Facundo Pardo).
Paredes que atesoran un simbolismo particular (fotos: Facundo Pardo).

“Los templos católicos están llenos de simbolismo”, advierte Roberto Novoa, el guía oficial de la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, y señala una figura que se encuentra sobre la salida del templo, mirando hacia la calle Palacios.

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Allí está representada la Virgen del Apocalipsis. “Posee una corona de doce estrellas. Jesús elige a doce apóstoles, y el pueblo de Israel estaba formado por doce tribus”, indica Roberto, que se define como “un investigador que hace una lectura desde lo religioso”.

El guía menciona que la figura también “tiene una luna” y, en tal sentido, explica que “la luna siempre representa lo nuevo por nacer, es decir, la nueva religión, la maternidad”. 

“Está aplastando una serpiente”, añade, y amplía: “En el mito de Adán y Eva, en el Antiguo Testamento, cuando nace el pecado, la promesa de Dios es que, a través de la mujer, su descendencia iba a aplastar al mal, a la serpiente. Y eso está representado con esta nueva Eva, la Virgen María”. A todo eso, suma que quien se encargó de hacer la imagen fue un albañil, Giovanni Battista Andreoli.

Luego vuelve al factor relacionado con el simbolismo y, en referencia a la Virgen del Apocalipsis, expone: “El Apocalipsis es un género literario dentro de la Biblia”. Y remarca: “En toda la religión juega lo mítico. Según Mircia Eliade (filósofo e historiador de religiones), un estudioso del tema, lo mítico tiene mucho de lo racional, porque era el modo de explicarles a los antiguos las respuestas a las grandes preguntas”.

La Virgen del Apocalipsis.

Visitar la Catedral barilochense con Roberto ofrece un plus invaluable. Mire hacia donde mire, tiene un comentario para hacer.

Así, recién comienza el recorrido, comenta que “el arquitecto Alejandro Bustillo regaló el proyecto del templo”.

Cabe señalar que la inauguración fue en 1946. “Algunos dicen que los planos se perdieron en una inundación en dependencias de Parques Nacionales, pero, según el historiador Jorge Mogensen, aparecieron en una caja en el campanario… que no tiene campanas”, apunta, y aclara, precisamente, que “no posee campanas porque quedó inconcluso”. En tal sentido, considera: “Es una lástima, porque las campanas marcan los tiempos litúrgicos”.

“El campanario está a sesenta y nueve metros de altura, y termina en una bocha con una cruz encima, que significa el mundo salvado o consagrado por Cristo”, sigue.

De pronto, evoca una tragedia: “Hace tiempo, se produjo un accidente. Una persona, al hacer el mantenimiento de esa cruz, cayó y falleció”.

Simbólicamente, el mundo consagrado por Cristo.

En cuanto al estilo arquitectónico, aprecia: “Alejandro Bustillo no optó por una Catedral de la Edad Media, gótica clásica, sino por el neogótico, que es más austero”.

“En la Edad Media usaban arbotantes, y acá no hay, sólo está el contrafuerte”, ejemplifica, en referencia a los arcos que se solían utilizar en la parte exterior, transmitiendo el empuje de una bóveda o cubierta a un contrafuerte.

“Tampoco hay un arco que nos dé la bienvenida con ángeles y santos; si se compara con las catedrales de Europa, acá no está esa ornamentación. También, en las gárgolas, que tienen un número de cincuenta, faltan las figuras míticas o monstruos”, expone, y explica qué significado tendrían esas criaturas de las que el templo barilochense carece: “Los arquitectos no se ponen de acuerdo si era para marcar la diferencia entre lo profano —la historia humana— y lo sagrado, o para advertir: ‘Hasta esta puerta llega el mal, porque lo que acá dentro se vive tiene que ser sagrado’”.

Asimismo, mirando hacia arriba, en la puerta que da hacia Vicealmirante O’Connor, apunta hacia la cruz ubicada arriba. “Es la cruz de patada”, indica, y desarrolla: “Está representada en las banderas de las órdenes religiosas que cuidan los lugares santos”. De ahí que suela vinculársela con los caballeros templarios.

Cruz de patada.

Roberto cuenta que la piedra exterior del edificio es blanca (“Para que no brindara una sensación ‘pesada’”, dice). El techo, en tanto, es negro. “Dentro, hay piedra verde, madera, alambre… Y los agujeros que se dejaron en las paredes no estaban hechos sólo para introducir vigas, sino que les permiten flexibilidad a los muros ante posibles sismos”, prosigue.

En el primer sector al que se accede en la Catedral, en una especie de espacio abovedado, pueden verse vitrales donde aparecen Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca. “Se lo ve a Avellaneda aprobando el avance sobre la Patagonia, que luego continuará Roca”, detalla Roberto.

Roca, en la "antesala" del templo.

Ya dentro, expresa: “En 1994, esto era un galpón de portland y cemento. El año anterior se había fundado la diócesis de Bariloche, y el primer obispo fue monseñor Rubén Frassia, quien aprovechó que en 1995 iba a realizarse un encuentro de jefes de Estado… Era impresionante cómo estaba arreglada la ciudad. Entonces, astutamente, le dice a la gente que llevaba el protocolo: ‘¿Cómo vamos a recibir a los presidentes en la Catedral, así como está, para hacer el Tedeum?’. Finalmente, el Tedeum no se realizó acá, porque a pedido de los organizadores lo hicieron en el hotel Llao Llao, pero bueno… Se puso loza radiante, de un sistema nórdico; afuera, del lado de la nave izquierda, todavía se ve la chimenea antigua de un sistema precario que trabajaba a gasoil y se usaba antes. Colocaron baldosas. Pusieron las nervaduras, propias del gótico. Se sumaron bancos, porque apenas había unos pocos. También instalaron molduras de granito, limpiaron los vitrales y se pusieron las puertas de vidrio y el balcón interno. La hidroeléctrica Alicurá donó el órgano”.

Orando.

Asimismo, manifiesta: “Se elevó el presbiterio (área donde está el altar mayor) y se lo trajo al pueblo, para buscar que se rodee el altar en la celebración de la misa”. Y puntualiza: “Representa el monte Gólgota, o de la Calavera, donde fue crucificado Jesús”. 

A la vez, suma: “El altar está hecho con una sola piedra, porque representa el monoteísmo; Cristo como la piedra fundamental de nuestra religión”.

Cuestión de Fe.

Roberto cuenta que, también en los noventa, se le pidió al artista Alejandro Santana la realización del vía crucis. Sobre el resultado, indica: “Sigue guardando el gótico, con la ojiva (forma de arco). Está hecho en gres. Cada pieza fue trabajada en frío y horneada en mil grados centígrados”. 

Acerca del trasfondo que encierra la obra, señala: “Para algunos resulta polémico, porque no responde al clásico vía crucis, ya que incorpora problemas políticos y sociales”.

En ese punto, a manera de ejemplo, muestra detalles de algunas de las estaciones del camino al Calvario y detalla que, en una de ellas, se encuentra la figura representativa de la Justicia, con los ojos vendados y la balanza, pero, en este caso, además de incorporar esa imagen, el artista opta por dejar uno de los ojos sin tapar, y la balanza, inclinada. El mensaje es claro.

En esa misa estación, aparece también el padre Carlos Mugica, recordado por su compromiso social, asesinado el 11 de mayo de 1974.

En la figura, debajo de aquella Justicia con los ojos a medio vendar y la balanza desequilibrada, del padre Mugica y otros relieves simbólicos, aparece Cristo cargando la cruz. “Jesús sostiene toda la injusticia para redimirla”, explica Roberto.

Un vía crucis particular.

En otra imagen del vía crucis, se ve a Jesús en el encuentro con su Madre. Él, a través de su perfil, representa el contorno de Sudamérica. Ella, en tanto, aparece personificada por la Virgen de Guadalupe.

En cuanto a otra de las creaciones, se observa a La Verónica enjugando el sudor y la sangre derramada en un paño en el que, de ese modo, quedó impreso el rostro de Cristo. La mujer, en la obra de Santana, aparece como la Madre Teresa de Calcuta. En cuanto al paño, Roberto aclara que el actual no es el original. El otro, de mayor tamaño, fue robado.

Junto a una de las representaciones del vía crucis, cuelga una foto del padre Juvenal Currulef, quien tuvo un rol comprometido en Bariloche. Justamente, Roberto explica que la presencia de la fotografía se debe a que el artista lo incluyó en su obra (en la dedicada al momento en que Cirineo, un labrador que volvía del campo, ayudó a llevar la cruz de Jesús). “Santana asistía a misa en la iglesia de Virgen Misionera, donde estaba Currulef”, puntualizó el guía.

Cada imagen del vía crucis lleva una carga emocional y social que trasciende.

Roberto resalta que el arquitecto Alejandro Santana, además, se incorpora él mismo en su creación. Así, expone: “Cerca del confesionario, en una de las estaciones del vía crucis, con María y el apóstol San Juan al pie de la cruz, aparece representado él, con su hijito sobre los hombros, entre la multitud curiosa”. 

En otra figura, donde se ve la caída de Jesús, surgen varias personas junto a Cristo, con una gran carga simbólica. Todas fueron asesinadas y representaron valores relevantes. 

Por un lado, monseñor Óscar Arnulfo Romero, el sacerdote salvadoreño que fue asesinado en 1980 mientras daba misa.

Luego, Marthin Luther King, activista bautista estadounidense, asesinado en 1968.

Asimismo, Mahatma Gandhi, pacifista referente del movimiento de independencia de la India, famoso por practicar la desobediencia civil no violenta, asesinado en 1948.

También, el obispo argentino Enrique Angelelli, asesinado en 1976.

Viviendo a Dios a través de la oración.

Más allá de la originalidad del vía crucis que creó Santana, Roberto destaca otros puntos de la Catedral.

Por ejemplo, muestra que, en la parte posterior del altar, se encuentra la cruz original que se colocó el 7 de abril de 1944, durante Semana Santa, en la esquina de Elflein y Beschedt. En 2010, esa cruz fue reemplazada por otra similar, debido al estado de deterioro del tercio inferior. “Para mí, fue hecha con vigas de tren, porque en su construcción participó gente que tuvo que ver con el ferrocarril”, opinó Roberto.

En diagonal a esa cruz, se halla un vitral muy particular, aquel en el que aparece Jesús. “¿Por qué está detrás del altar y parece escondido?”, pregunta el guía, para enseguida él mismo responder: “Porque los primeros rayos de luz entran por ahí. Para el monacato, la salida del sol representa la resurrección de Jesús”.

En cuanto a los vitrales, que realizó en Buenos Aires el francés Enrique Thomas, hay que decir que varios de ellos tienen motivos regionales (“Exequiel Bustillo consultó con monseñor Esandi, en Viedma, quien estuvo de acuerdo”, señala Roberto).

Luz a través de los vitrales.

Remontándose al pasado, con el surgimiento de las catedrales en Europa, el guía narra: “Los vitrales en las alturas eran para llevar la mirada al cielo, para recordar que se iba a trascender después de la muerte, que la vida no había sido inútil”.

Y, entre los que se encuentran en Bariloche, a modo de anécdota, devela que “cuando Enrique Thomas no encontraba un escudo de heráldica, lo creaba”, y ejemplifica: “San Francisco Javier, mano derecha del fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, era evangelizador en las Indias Orientales; estuvo en China, Japón e India. Una vez casi naufragó en el mar rumbo a lo que en la actualidad es Malasia y, para calmar la tempestad, arrojó una cruz al mar. El barquito no naufragó, y ya en Malasia, un cangrejo apareció con la cruz que él había tirado al agua en una de sus pinzas. Thomas tomó este hecho para representar a Francisco Javier en el vitral con un cangrejo”.

San Francisco Javier y el cangrejo.

Por otra parte, en referencia a la imagen de la Virgen que está en el altar, Roberto expresa que se vincula al padre Nicolás Mascardi, a quien, en 1672, el Virrey Lemos, desde El Alto Perú, le envió una imagen de la Virgen, que el llevó a la Misión del Nahuel Huapi.  Luego de la destrucción de la Misión por parte de los indígenas en el siglo XVIII, un religioso habría hallado la imagen a la orilla del lago, para luego llevarla a Chile.

Según investigadores, es la figura que se encuentra en la Iglesia Santa María de Loreto, en Achao, Chiloé.

En 2004, una réplica arribó a la Catedral de Bariloche.

La figura de la Virgen.

Antes de salir del templo, Roberto mira hacia el techo y dice: “La Iglesia católica se representa con la barca de Pedro, el primer papa, y acá, justamente, la parte superior tiene forma de quilla de barco, por eso se habla de nave central y nave lateral”. Después, afuera, sigue brindando más detalles...

Un espacio donde religión e historia confluyen.

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