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29/01/2026

Perforaciones en marcha y consumo desmedido: las dos caras de la crisis del agua

Desde el organismo que presta el servicio explicaron que las nuevas perforaciones todavía deben vincularse a la red para que el agua llegue a los hogares, y advirtieron que el derroche sigue siendo uno de los principales problemas en la ciudad.
Uno de los trabajos que se estan realizando en la ciudad.
Uno de los trabajos que se estan realizando en la ciudad.

 Tras el anuncio de la ejecución de nuevas perforaciones para reforzar el abastecimiento de agua en Bariloche, surgieron dudas en distintos barrios sobre cuándo se reflejarán las mejoras en los hogares. En ese contexto, Pablo Haedo, jefe de Servicio de ARSA, explicó que el proceso aún no está terminado y que el impacto dependerá tanto de las obras en marcha como del uso responsable del recurso.

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Las perforaciones ahora hay que conectarlas a la red. Todavía no están vinculadas y tenemos que buscar un punto de vinculación”, señaló. “Recién cuando las inyectemos al sistema va a empezar a notarse un cambio”.

Vincular las perforaciones para que el agua llegue a los barrios

Haedo detalló que las nuevas perforaciones permitirán sumar caudal al sistema, aunque aclaró que no se trata de una solución inmediata ni definitiva. “Las dos perforaciones pueden llegar a aportar hasta 300 metros cúbicos. En cuanto las inyectemos, sí va a haber un cambio, porque es más agua disponible”, explicó.

De todos modos, remarcó que el desafío no es solo producir más agua, sino mejorar la distribución: “Estamos viendo formas de optimizar la red. Hoy, por ejemplo, el sector Este se alimenta de manera conjunta con parte del centro desde una cisterna, y eso genera muchos problemas de regulación”, indicó.

Son mejoras que se pueden hacer, pero requieren trabajo de ingeniería, planificación y tiempo. Todo eso lo tenemos que hacer mientras atendemos las urgencias del día a día”, agregó.

En ese sentido, el jefe de Servicio de ARSA reconoció que gran parte de los problemas actuales tienen raíces estructurales: “La ciudad no se planificó de manera correcta desde el inicio. Fue creciendo con el tiempo y ahora estamos tratando de resolver una falta de planificación anterior”, sostuvo.

El derroche, un problema que agrava la crisis

Más allá de las obras, Haedo fue contundente al señalar que el derroche de agua es uno de los principales factores que agravan la situación, especialmente durante los meses de mayor consumo.

“El riego es un gran problema. La gente no entiende que regar en exceso perjudica a los vecinos, y estamos atravesando una emergencia hídrica”, afirmó.

Lo vemos muchas veces: hay vecinos que se quejan porque no tienen agua, pero cuando vuelve el servicio, empiezan a regar de manera indiscriminada. Falta conciencia”, insistió.

Los datos de consumo reflejan esa realidad: “El consumo normal de una familia ronda los 650 litros por día, pero hoy estamos viendo consumos promedio de más de 2.500 litros diarios. Es muchísimo”, aseguró.

Incluso, señaló que existen grandes desigualdades: “Hay casas que llegan a consumir 6.000 litros por día, mientras que a otros vecinos directamente no les llega el agua. Ahí está el verdadero problema”.

Más obras no alcanzan sin un cambio de hábitos

Para Haedo, el escenario deja una conclusión clara: la infraestructura por sí sola no alcanza. “Cuanto más agua se da, más se derrocha. Si no hay conciencia, por más que pongamos tres plantas nuevas que produzcan mil metros cúbicos, no va a alcanzar”, advirtió.

Esto requiere un cambio de paradigma en el uso del agua. Es un recurso limitado y, sin un compromiso colectivo, ninguna obra va a ser suficiente”, concluyó.

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