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TODO TERMINÓ

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20/01/2026

Luciano Castro habló al borde del llanto sobre su separación de Griselda Siciliani: “Perdí”

El duro testimonio de Luciano Castro sobre el final de su relación con Griselda Siciliani

El silencio se le notaba antes de decir una sola palabra. En una carpa de Mar del Plata, lejos del escenario y cerca de sus hijos, Luciano Castro quedó expuesto en un clima que no admitía imposturas. No había cámaras encima ni intención de construir un relato público, solo un cansancio visible que anticipaba que algo ya se había roto puertas adentro.

La escena terminó de tomar forma cuando Pía Shaw se acercó a saludarlo. La confianza de años habilitó una charla que no buscó titulares, pero que terminó dejando al descubierto el estado emocional del actor. “Yo me acerqué, estuve en la carpa con él, estuvimos charlando”, contó luego la periodista, al reconstruir ese encuentro atravesado por una intimidad poco habitual.



Fue en ese contexto donde Luciano Castro puso en palabras el impacto de la separación de Griselda Siciliani. Sin rodeos ni estrategias, dejó una frase que sintetizó el derrumbe personal que atraviesa: “Estoy destrozado. Perdí al amor de mi vida”. No hubo desarrollo ni explicación posterior, solo la crudeza de una confesión que quedó suspendida en el aire.

El quiebre, según lo que trascendió de esa conversación, está directamente ligado a sus infidelidades. Luciano Castro no intentó correrse de ese eje ni amortiguar el peso de lo ocurrido. El arrepentimiento aparece como una constante en su presente, marcado por la sensación de haber llegado tarde a cualquier intento de reparación posible.



Shaw, al relatar lo que pudo compartir de esa charla, dejó en claro que el actor no tiene voluntad de profundizar públicamente el tema. “No quiere ya ni hablar públicamente, no quiere decir nada al respecto. Pero hablé bastante y estaba arrepentidísimo de todo lo que viene pasando”, señaló, trazando el perfil de un hombre superado por las consecuencias de sus propias decisiones.

En medio de ese proceso, Luciano Castro también expresó el malestar que le genera la exposición mediática del conflicto. La condena social, amplificada por titulares y opiniones ajenas, suma presión a un momento ya frágil. “Me mandan a la hoguera”, deslizó, en una frase que dejó ver hasta qué punto siente el peso del juicio público.

Así, la separación de Griselda Siciliani no solo marcó el final de una relación, sino que dejó a Luciano Castro enfrentado a una pérdida que no logra ordenar ni amortiguar. No hubo pedidos, ni promesas, ni intentos de reescritura. Solo un reconocimiento seco, dicho en voz baja, que cerró la conversación sin ofrecer consuelo.

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