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11/01/2026

La Feria Vintage apunta al corazón

La emoción de reencontrarse con objetos que fueron parte de la vida de distintas generaciones.
Uno de los vinilos que se pudo ver en el Puerto San Carlos, Flashpoint, álbum que los Rolling Stones publicaron en 1991, con registros en vivo y dos composiciones grabadas en estudio (imágenes gentileza).
Uno de los vinilos que se pudo ver en el Puerto San Carlos, Flashpoint, álbum que los Rolling Stones publicaron en 1991, con registros en vivo y dos composiciones grabadas en estudio (imágenes gentileza).

Durante enero —con la posibilidad de sumar febrero—, los sábados, en el Puerto San Carlos, para muchos, llaman a la nostalgia, aunque a una donde la carga de melancolía se endulza con una sonrisa. Otros, los más jóvenes, en cambio, sin esa embestida de añoranza, quizá obtengan una dosis de descubrimiento, ligada al coleccionismo. Y esa conjunción de sentimientos, donde cada uno, según la edad y recuerdos particulares, obtiene un aprovechamiento vivencial distinto, se debe a la presencia de la Feria Vintage.

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Tras exitosas ediciones —tanto en ese mismo espacio de la costa de la ciudad, como también en el Gimnasio N° 15—, la propuesta, a partir de objetos con historia, convoca a mucho más que ir en busca de elementos añejos.

Revistas, envases, un teléfono, una patente... De todo, como en botica.

En esta ocasión, el encuentro fue en el primer segmento del puerto, es decir, en la antesala, sector que precede al espacio principal. Allí, hubo vinilos, CD y cassettes, junto a viejas publicaciones, algunos libros, adornos, cámaras fotográficas, juguetes, vajilla…

Una sorpresa en cada rincón.

El Puerto San Carlos, con la Feria Vintage, se transforma en una ventana a un pasado no tan lejano, con recuerdos diversos… En Peluca telefónica, un tema de Charly García, donde intervienen Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar, del disco Yendo de la cama al living, al comienzo se escucha preguntar: “¿Ese es tu walkman?”. Y luego: “¡Qué moderno que es!”. La grabación es de 1982. Cuarenta y cuatro años después, en el espacio tradicional de la costanera barilochense, la placa del músico del bigote bicolor, el sábado 10 de enero de 2026, se podía encontrar en cassette, y un par de expositores vendían walkmans que servían para escuchar el álbum con aquella canción que, en tono jocoso, reunió a algunos de los popes del rock nacional.

Y, para muchos, esa posibilidad de hallar cosas así equivalía casi a dar con su propio santo grial.

Música, divino tesoro.

Son cuestiones que se vinculan con la educación sentimental, es decir, esos objetos que acompañan el crecimiento y luego quedan como mojones en la memoria, relacionando tal o cual experiencia con una canción, un disco, una película, un libro, un juguete… Pero crecemos y esos elementos no siempre se quedan con nosotros. En realidad, la mayoría de las veces se pierden en el trayecto. Entonces, volver a ver algo de aquello nos reencuentra con el que alguna vez fuimos. Quizá aquel adolescente que, en tiempos donde abundaban, visitaba disquerías para descubrir algún álbum que lo emocionara, como ahora lo emociona, en el puerto de Bariloche, reencontrarse con ese disco, tanto tiempo después.

En definitiva, la Feria Vintage apunta al corazón. 

Objetos con historia.

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