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05/01/2026

El obispo explicó el significado del Día de Reyes y remarcó la importancia de tener en cuenta al “hermano que lo necesita”

“Al darle un regalo a un pequeño, se lo estamos entregando al mismo Jesús”.
El obispo Juan Carlos Ares destacó la importancia de la celebración (foto: Facundo Pardo).
El obispo Juan Carlos Ares destacó la importancia de la celebración (foto: Facundo Pardo).

Ante la llegada del Día de Reyes, el obispo Juan Carlos Ares brindó una mirada religiosa sobre la celebración.

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“A la Fiesta de los Reyes Magos, la Iglesia la llama la Solemnidad de la Epifanía del Señor”, dijo, remarcando que la palabra “epifanía” significa “manifestación”. De tal manera, explicó: “Para nosotros, es la manifestación de Jesús a los pueblos paganos, aquellos que quizás fueron guiados por una estrella a encontrarse con el Niñito Dios, pero que no eran de la confesión judía, como podían ser los pastores que se acercaron al pesebre”. En ese punto, recalca: “El Hijo de Dios se abre a aquellos que lo buscan con sincero corazón”.

Al profundizar en la temática, el religioso señaló: “Se habla de tres Reyes Magos, pero, en realidad, en la Biblia, no aparece el número ni tampoco que sean reyes, sino que el Evangelio de Mateo habla de unos magos de Oriente. Pero, para el mundo persa, la palabra ‘maggi’ no significaba que fueran magos e hicieran trucos de magia, sino que se trataba de sabios estudiosos del cielo, lo que hoy llamaríamos astrólogos”. Y ahondó: “Es decir, veían en los signos de la naturaleza ciertos tipos de cambios y los estudiaban”.

“En ese estudio, los magos de oriente determinaron que en la tierra de Judea vendría el Salvador, por eso fueron guiados por una estrella”, continuó, para luego expresar: “La tradición determinó que eran tres porque la ofrenda que llevaron ante el Niñito Jesús incluía tres regalos”. 

En tal sentido, precisó que aquellos elementos eran “oro, incienso y mirra”.

“El oro era siempre el regalo para la realeza; a aquel que era rey, se le obsequiaba como expresión de su reinado”, manifestó el obispo.

De la misma forma, detalló: “El incienso se ofrecía en el santuario, por lo tanto, era una ofrenda hacia la divinidad”.

En cuanto a la mirra, señaló que apuntaba “al sufrimiento, porque era un aceite que se ponía en las heridas; también se usaba cuando había una sepultura, para que la descomposición del cuerpo no diera mal olor”. Al respecto, sumó: “Eso, obviamente, habla de la sepultura de Jesús”.

Así, reflexionó: “Estos tres regalos reflejan que estaba reconociendo al Niñito Jesús, que es rey, hijo de Dios y, también, hombre, y va a sufrir y a morir como cualquiera de nosotros”.

En cuanto a la tradición de los regalos, indicó: “Nosotros le tenemos que ofrecer obsequios al Niñito Dios, y está bien que pensemos que, al darle un regalo a un pequeño, se lo estamos entregando al mismo Jesús, porque el propio Jesús lo dice en el Evangelio: ‘Cuando lo hacen con alguno de estos pequeños, lo hacen conmigo también’”.

A modo de conclusión, el obispo deseó “una muy feliz Fiesta de Reyes” a toda la población de Bariloche y anheló: “Que podamos adorar al Niño con nuestra ofrenda, pero que eso lo podamos dar a aquel hermano que lo necesita, estando este año también queriendo manifestar esta presencia del Señor entre nosotros”.

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