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APASIONADA

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09/12/2025

Evangelina Anderson mostró el talento oculto de Lola, su hija del medio con Martín Demichelis

La modelo compartió una postal que encendió la curiosidad y dejó ver la verdadera pasión de su hija de 12 años.

En la familia que Evangelina Anderson construyó con Martín Demichelis, las pasiones se reparten casi como si fueran herencia natural. Mientras la modelo sigue multiplicando proyectos —entre la moda, su faceta empresarial y su participación en Masterchef Celebrity— y el DT continúa ligado al universo del fútbol, la nueva generación empieza a escribir sus propias historias.

Entre esos caminos, el de Lola, la hija del medio, se abrió paso con una claridad inesperada: su vínculo con la equitación dejó de ser un simple gusto y se convirtió en un motor que la mueve, la disciplina donde se siente más ella que en ningún otro lugar.

Este fin de semana, Evangelina compartió una imagen que sintetiza a la perfección ese universo que su hija habita desde pequeña. En la foto, Lola aparece todavía con la adrenalina del entrenamiento encima, lista para tomar un mate después de una jornada intensa.

El look ecuestre -pantalones ajustados, botas altas, remera al cuerpo y casco en mano- pintó una postal que reflejó mucho más que estilo: mostró temple, compromiso y una madurez deportiva que asombra, sobre todo teniendo en cuenta que apenas tiene 12 años.

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No es una actividad pasajera ni un entusiasmo reciente. Quienes siguen a la adolescente en redes lo saben: su rutina está llena de horas de pista, de contacto con los caballos, de aprendizajes que comparte con naturalidad. Lola se mueve segura entre animales y obstáculos, con una dedicación que habla tanto de su personalidad como del acompañamiento familiar que siempre tuvo a mano.

Ese crecimiento quedó todavía más expuesto en abril, cuando la joven amazona participó del Concurso Hípico Internacional de Monterrey, uno de los encuentros más destacados de la región. Por entonces, la familia vivía en México por cuestiones laborales de Martín, y Evangelina no faltó ni un solo día en las gradas. La mirada de ambos padres, mezcla de orgullo y nervios, acompañó a Lola en cada vuelta de la pista mientras montaba a Chocolate, su compañero fiel de aventuras ecuestres.

La actuación superó cualquier expectativa: seguridad, gracia y una lectura del circuito que sorprendió incluso a quienes ya la habían visto entrenar. El reconocimiento llegó de inmediato, coronado por una de las historias más tiernas que Evangelina compartió en redes. “¡Grande mi Lolucha!”, escribió junto a la foto de la adolescente sosteniendo su galardón, con una sonrisa tímida y ese brillo en los ojos que solo aparece cuando uno sabe que hizo las cosas bien.

El clima emotivo siguió con otra publicación: una postal de Lola siendo apenas una nena, con casco y botas, descubriendo por primera vez el mundo de la equitación. “Algunos añitos atrás… Lolita”, escribió Evangelina, dejando a la vista que esta pasión no nació de un día para el otro, sino que la fue acompañando mientras crecía.

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Para la modelo, el orgullo no pasa solo por las medallas, sino por los valores que su hija incorpora con cada entrenamiento: perseverancia, respeto, paciencia, vínculo con la naturaleza. Y en una familia donde todos tienen su propio ritmo, Lola encontró el suyo sobre un caballo, en ese equilibrio entre fuerza y sensibilidad que define a los grandes jinetes.

Mientras crece y suma experiencias, la joven amazona avanza hacia un futuro cargado de sueños, con el amor de sus padres como sostén y la equitación como ese lugar donde siempre puede volver. En la vida de los Demichelis-Anderson, cada integrante tiene su propio escenario. El de Lola está hecho de pistas, monturas y metas que ya empieza a alcanzar.