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06/12/2025

Marley confesó por primera vez por qué Nicolás Repetto le salvó la vida: “Le debo todo”

Marley explicó por primera vez cómo Nicolás Repetto terminó salvándole la vida

Hay encuentros que cambian una vida sin que uno lo advierta en ese instante, y para Marley ese momento llegó cuando tenía apenas 19 años. En una charla con Gregorio Rossello para Telefe, volvió sobre esa escena fundacional: la tarde en que llegó a Fax con un video casero y salió, sin saberlo, con el futuro prácticamente abierto. Todo empezó con un gesto inesperado de Nicolás Repetto.

Marley recordó que lo recibió con una naturalidad que lo descolocó. “Cuando le llevo el video a Repetto viene y dice: -Hola, ¿qué tal?-. Era obvio que era Nicolás Repetto. Me pareció de una humildad”, contó, aún sorprendido por aquella primera impresión. Para un pibe con más ilusión que técnica, esa bienvenida fue el primer indicio de que allí había algo distinto.

 
 
 
 
 
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Después llegó la prueba de fuego: Repetto miró el video, lo rebobinó y no dio vueltas. “No sirve para el aire”, le dijo con total sinceridad. Pero ese no fue el final, sino el punto de partida. En vez de cerrarle la puerta, le abrió una nueva. “Vos tenés algo... ¿qué sabés hacer?”, preguntó. Marley improvisó sobre cine, tiró anécdotas y logró despertar curiosidad. Entonces escuchó la frase que le cambió la vida: “Podés empezar el martes”.

El bautismo televisivo llegó casi sin querer. Marley dijo su verdadero nombre, Alejandro, y Repetto jugó con eso en vivo: “Viva, estamos acá con Alejandro.. vive.. Marley también”, una referencia al lema del músico jamaiquino que terminó dándole identidad para siempre. Sin planificación, ese apodo improvisado se convirtió en la marca que lo acompañaría durante toda su carrera.

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La relación entre ambos se volvió todavía más cercana con una anécdota que hoy es parte de la mitología de la TV argentina. Una noche, Repetto necesitaba estirar el programa y sorprendió al joven asistente con un gesto que desató carcajadas. “¡Qué lindo que estás hoy, wachito!”, gritó antes de tirarse con él hacia atrás en el sillón y estamparle un beso. La escena explotó en el estudio y se volvió rutina.

Con el tiempo, la gente lo empezó a reconocer justamente por ese juego en cámara. En la calle le repetían que veían Fax solo para reír con esos momentos en los que Nicolás Repetto lo descolocaba. Marley entendió que esos gestos no eran solo humor: eran una apuesta, una manera de empujarlo a confiar en sí mismo y a perder el miedo. Esa energía, dice, lo sostuvo cuando todavía no tenía seguridad propia.

Por eso, cuando afirma que Repetto le salvó la vida, no habla en sentido literal, sino emocional. “Es algo por lo que le debo la vida”, dijo, desde un agradecimiento profundo hacia quien vio un brillo donde otros solo veían nervios adolescentes. Marley sostiene que sin ese día, sin ese espacio, sin esa mano tendida, no estaría en el lugar que ocupa hoy. Y en su voz se escucha la certeza de un comienzo que lo marcó para siempre.

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