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25/09/2025

Trabajadores se movilizaron en defensa del sistema científico-tecnológico nacional

En el marco de la protesta a nivel nacional, este jueves trabajadores del Centro Atómico Bariloche, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Conicet e Instituto Balseiro, así como de todos los centros atómicos del país, se movilizaron frente al desguace, vaciamiento y entrega del sistema científico-tecnológico nacional.
Frente a Intecnus (Fotos gentileza)
Frente a Intecnus (Fotos gentileza)

La acción incluyó una concentración desde las 10.30 de la mañana, en el Centro Atómico, y una volanteada a las 11, en la ruta a Catedral, ante la preocupante situación y la falta de respuestas. “Además tenemos un agravante, el anuncio de la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, que es una empresa de la cual la Comisión de Energía Atómica es partícipe. Consideramos que esta venta es una entrega a capital privado de un patrimonio nacional”, explicó Ignacio Cortés, técnico de la Comisión Nacional de Energía Atómica, en diálogo con El Cordillerano Radio.

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A eso, se suma la problemática extrema a nivel salarial, con categorías por debajo de la línea de pobreza. “Un salario básico es de 550.000 pesos. Lo que quiere decir es que una persona que está entrando a trabajar, ya sea en un puesto administrativo o técnico, va a estar cobrando aproximadamente 800.000 pesos acá en Bariloche, donde tenemos el suplemento por zona, de cerca de 200.000 pesos”.

Entre los reclamos que movilizan la protesta en contra del vaciamiento del Sistema Científico y Tecnológico, figuran el rechazo a la suspensión del servicio médico, el cierre del CAREM, la privatización de NASA, y por el correcto funcionamiento de la obra social UP. Puntualmente, con respecto el CAREM, “está desfinanciado en este momento, es un proyecto de un desarrollo modular pequeño”, explicó. Según el especialista “Desde su planificación hasta su comienzo de inversión, cerca de 10 años, hubo una gran cantidad de recursos del Estado en formación de profesionales y en diseño del reactor. Son proyectos que llevan tiempo por su complejidad tecnológica y lo decidieron abandonarlo sin una contrapropuesta de reemplazo y con la pérdida total de la inversión que hicimos todos los argentinos”.

A pesar de que la inversión nacional en ciencia y tecnología es menor que en países desarrollados valoró que “las instituciones científico-tecnológicas nutren a un montón de otras industrias que orbitan alrededor de ellas que son eslabones de la cadena productiva, que cuando se van consolidando con el tiempo de inversión y los años de desarrollo, van generando vínculos virtuosos”.

Por ejemplo, mencionó el aporte para ALVAR o SIDERAR, metalúrgicas argentinas que se ubican en la base de la cadena productiva nacional. “Destruir una institución que funciona bien en pos del mercado, no tiene sentido porque se pierde la capacidad de tener una complejidad económica superior, una alternativa a la producción agropecuaria o producción de materias primas. Significa perder la capacidad de producir otra cosa que no sea commodities”, profundizó sobre el significado del desfinanciamiento de este sector.

Destacó que “Argentina se sienta en mesas privilegiadas internacionalmente porque somos un país que tiene la tecnología de hacer satélites, la tecnología de hacer reactores nucleares”, resaltó. “INVAP por ejemplo, es una empresa que es como una especie de spin-off de CONEA, surgió con personal calificado que se formó en la Comisión de Energía Atómica con recursos del Estado y es una empresa virtuosa para la economía nacional. Romper el sistema científico-tecnológico significa también impedir la posibilidad de surgimiento de empresas de ese tipo”.

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