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21/09/2025

El modelo argentino que quiso cambiar el futuro del planeta y fue frenado por la dictadura

En los años 70, un equipo de científicos en la Patagonia diseñó una simulación global que proponía un desarrollo sostenible y equitativo. El golpe militar de 1976 interrumpió su avance.
Centro de computadoras en la fundación Bariloche / Fotos e-flux
Centro de computadoras en la fundación Bariloche / Fotos e-flux

A comienzos de los años 70, en pleno debate internacional sobre los límites del crecimiento económico y la amenaza de un colapso ambiental, un grupo de científicos de Bariloche presentó una de las propuestas más audaces del Sur Global para pensar el destino de la humanidad. Su herramienta: un modelo de simulación por computadora que buscaba demostrar que el desarrollo podía ser sostenible y, al mismo tiempo, socialmente justo.

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La Fundación Bariloche nació en 1963, impulsada por el físico-matemático Carlos Mallmann, entonces director del Centro Atómico Bariloche y del Instituto Balseiro. Su idea era crear una institución académica con múltiples disciplinas: desde biología y sociología hasta música y recursos naturales. En un contexto en el que el conocimiento científico comenzaba a guiar la planificación económica y social, la Patagonia se convirtió así en un laboratorio de ideas con proyección mundial.

En 1970, un grupo de investigadores de la Fundación participó en un encuentro en Río de Janeiro organizado por el Club de Roma, que presentaba su informe “Los límites del crecimiento”. El estudio, elaborado por el MIT mediante el modelo computacional World3, advertía que el crecimiento poblacional y el consumo de recursos llevarían al planeta a una crisis irreversible si no se frenaba el desarrollo económico.

Los científicos de Bariloche consideraron que el diagnóstico era incompleto y sesgado: describía una catástrofe futura desde la mirada de los países desarrollados, cuando en buena parte del mundo —incluida América Latina— la pobreza, el hambre y la falta de vivienda ya eran una catástrofe presente.

El Modelo Mundial Latinoamericano

En 1971, bajo la dirección del geólogo Amílcar O. Herrera, la Fundación Bariloche presentó el Modelo Mundial Latinoamericano (MLLA), conocido también como LAWM, una alternativa directa al World3.

Su “máquina de simulación” —un modelo computacional alimentado con datos económicos, sociales y demográficos— dividía el planeta en cuatro grandes regiones (países desarrollados, Asia, África y América Latina) y analizaba cinco sectores clave: alimentación, educación, vivienda, bienes de capital y bienes de consumo. A diferencia del modelo del MIT, trataba la población como una variable endógena: el crecimiento demográfico dependía de las condiciones socioeconómicas, no de límites físicos inevitables.

El MLLA postulaba que mejorar las condiciones de vida era el único modo de estabilizar la población y alcanzar un desarrollo equilibrado. En lugar de proponer una “estabilidad perfecta” mediante restricciones de consumo, llamaba a reducir la desigualdad global: los países ricos debían desacelerar su propio crecimiento y transferir parte de su excedente económico para que las regiones empobrecidas alcanzaran un nivel de vida digno.

“La Fundación Bariloche y el Modelo del Mundo” Revista La Nación 

Impacto internacional y un proyecto interrumpido

La propuesta fue debatida en foros científicos de gran prestigio. En 1974, el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) en Austria dedicó su Segundo Simposio sobre Modelado Global a discutir el MLLA. El propio Aurelio Peccei, fundador del Club de Roma, respaldó públicamente el trabajo barilochense y alentó su publicación en Europa.

Sin embargo, el impulso de este proyecto quedó bruscamente truncado en 1976 con el golpe militar encabezado por Jorge Rafael Videla. La dictadura desmanteló la continuidad institucional de la Fundación Bariloche: varios de sus investigadores debieron exiliarse y la posibilidad de llevar el modelo a una aplicación práctica se desvaneció.

Aunque sus autores lo consideraban más una herramienta de demostración que un pronóstico infalible, el MLLA influyó en debates posteriores sobre desarrollo y en organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que incorporaron su énfasis en las necesidades humanas básicas, muchas veces sin reconocer su origen patagónico.

Un legado vigente

Más de medio siglo después, el “modelo Bariloche” sigue siendo un ejemplo pionero de pensamiento global desde el Sur. En un mundo que continúa enfrentando los mismos dilemas de desigualdad y crisis ambiental, la propuesta de aquellos científicos de la Patagonia resuena como una invitación a repensar la relación entre desarrollo, justicia social y sostenibilidad planetaria.

 

Fuente: e-flux architecture

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