Publicidad
 
10/09/2025

Presidente del IAEF: “Un problema muy grande en la Argentina es que la política se mezcla con la economía”

Tras la convención de la entidad en Bariloche y las elecciones en la provincia de Buenos Aires, Pablo Miedziak afirmó que los resultados en aquella provincia fueron “una muy mala noticia para todo lo que tiene que ver con la posibilidad del desarrollo económico argentino”.
El presidente del IAEF remarcó lo mal que cayó en los mercados el resultado electoral que tuvo la provincia de Buenos Aires el domingo (foto: Matías Garay).
El presidente del IAEF remarcó lo mal que cayó en los mercados el resultado electoral que tuvo la provincia de Buenos Aires el domingo (foto: Matías Garay).

Durante la cuadragésima sexta Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se realizó en el hotel Llao Llao durante el jueves y el viernes de la semana pasada, prevaleció la sensación de que varios expositores (sobre todo, los políticos pertenecientes al Gobierno nacional), al hablar de elecciones, preferían poner la mirada en octubre, salteando los sufragios para los que faltaba casi nada en la provincia de Buenos Aires. Pero no parecía ser por negar una certeza, sino por temor a lo desconocido. Es decir, había un halo de desconcierto acerca de qué sería lo que sucedería. Y lo que finalmente pasó marcó un revés importante para la gestión Milei.

Así, el presidente del IAEF, Pablo Miedziak, analizó el después del encuentro en Bariloche.

—La mayoría de los expositores, en la convención, al hablar de elecciones, apuntaban a las de octubre, pero resultaba evidente que había cierta inquietud por lo que pudiera ocurrir el domingo en la provincia de Buenos Aires. Ahora, que esa jornada electoral ya pasó, ¿qué análisis hace?

—La verdad es que los resultados fueron una gran sorpresa para todos. No creo que haya habido una persona que estuviera en la convención que esperara un resultado como el que se conoció el domingo por la noche. Lo que deja mucha claridad respecto de si se trata o no de una sorpresa es lo que pasa en los mercados el día posterior. Si los resultados son acordes a lo que la gente esperaba, no se mueven mucho; si presentan alguna sorpresa, se pueden mover un poco hacia arriba o un poco para abajo; si son una gran sorpresa, los mercados se mueven mucho. 

—Precisamente, ¿cómo calificaría ese impacto que el domingo electoral produjo en los mercados?

—El impacto de la elección en los mercados y en el clima de negocios en Argentina fue durísimo. Por el resultado, las empresas argentinas perdieron valor en siete mil millones de dólares. Eso es impresionante. Porque las empresas valen no sólo por lo que son, sino por lo que puede llegar a pasar. Y hubo un resultado a favor de quien hoy es la oposición. La sorpresa fue muy grande, negativa. Las compañías perdieron mucho valor, y los bonos y las acciones argentinas también cayeron. O sea, el resultado tomó al mercado de una manera muy mala; y a los inversores, también. La verdad es que, si los inversores estaban cautos hace una semana, esperando a saber qué iba a pasar, ahora van a estar recontracautos. No veo a nadie, absolutamente a nadie, tomando una decisión de aquí al 26 de octubre.

—¿Cree que habrá algún cambio en el rumbo económico tras lo que pasó el domingo?

—Yo no creo que haya cambios en alguna posición muy fuerte. Un plan económico tiene muchas variables, y también ciertas anclas, de las cuales, para mí, la más importante que posee el plan actual —la cual me parece excelente— es la fiscal. O sea, este Gobierno se paró en una posición en la cual dice: “Tiene que haber déficit cero”. ¿Qué quiere decir eso? No se puede gastar más de lo que entra. Creo que eso es buenísimo, y no me parece que se vaya a alterar en lo más mínimo; hay que ver si habrá o no algún otro cambio. Un problema muy grande que tenemos en la Argentina es justamente que la política se mezcla con la economía. Lo que pasó el domingo fue claramente un acto político. Y fue una elección con un impacto muy grande en la economía. Con lo cual hay que ver si se hace algún ajuste político y también si se lleva a cabo (o no) uno económico. Hay un caso en Sudamérica que para mí es un ejemplo, Perú, donde el presidente del Banco Central, Julio Velarde, lleva diecinueve años como titular, a pesar de que han cambiado seis gobiernos. Ha habido un montón de crisis políticas, sin embargo, ese país le da mucha credibilidad al sistema financiero y económico. Perú se endeuda en su moneda, a bajas tasas y a largo plazo. En Argentina, en cambio, nos cuesta —no sabemos— separar la parte política de la económica. Tenemos esa fragilidad. 

—Si bien lo que pasó el domingo se enmarca en lo político, y hablamos de que fueron elecciones en una provincia, en gran parte responde a lo que sucede con la microeconomía a nivel nacional. A veces pareciera que las cuestiones que se destacan como buenas en lo macroeconómico no hay manera de que puedan vincularse positivamente en la vida microeconómica diaria…

—Creo que nadie esperaba este resultado y seguramente algo debe tener que ver con que tal vez exista, como se dice en el mercado, cierta sensación de recesión. Lo raro es cuando ves los números de los economistas, dicen que Argentina este año va a crecer cinco por ciento respecto del anterior. Ahora, cuando hacés doble clic sobre eso, la verdad es que el año pasado no fue el mejor para comparar. Y cuando encima hacés doble clic en ese número, parece que suben bienes durables, pero no de consumo. Con lo cual, probablemente, sea también un mensaje hacia el Gobierno, donde mucha gente que fue a votar está pidiendo un cambio. Lo que tenemos que ver es cuáles serán esos cambios y qué más sucederá. Sobre todo, de acá a una elección que ahora quedó como increíblemente importante, que es la del 26 de octubre. No sólo en todo lo que tiene que ver con las bancas que se van a ocupar en el Senado, sino también con lo que va a pasar específicamente en la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Axel Kicillof fue el ganador.

—Ante el panorama negativo en los mercados frente al resultado del domingo, ¿teme que pueda ampliarse el inconveniente a poco de que lleguen las elecciones de octubre?

—Para mí, lo del domingo fue tan sorprendente que no creo que cambie nada de aquí hasta el 26 de octubre. O sea, fue un resultado muy grande y el Gobierno va a tener que trabajar mucho para darlo vuelta. Hay que decir también que parecería que el electorado que concurrió a las urnas no fue muy grande; hay gente que tal vez no fue a votar que probablemente vaya la próxima… Pero la sorpresa fue enorme: el domingo a la noche, con los resultados; y el lunes por la mañana, viendo el gran impacto totalmente negativo para nuestro país… Fue una muy mala noticia para todo lo que tiene que ver con la posibilidad del desarrollo económico argentino.

—O sea, las inversiones, de acá a octubre, permanecerán en stand-by…

—Totalmente.

—Más allá de lo que sucedió el domingo, a partir de la gestión que ya lleva casi dos años, ¿qué tan cómodos ve a los empresarios con Javier Milei? 

—Hay sectores que tomaron algún RIGI que deben estar muy contentos; si se observa a empresarios de energía o de minería, probablemente también —Horacio Marín (presidente de YPF) liderando el cambio de la matriz energética, sin duda, es algo muy bueno—. Después, probablemente, hay algunos sectores que están un poco más golpeados. Igualmente, algo que me parece súper interesante e importante es que se está produciendo un reacomodamiento de los precios relativos; o sea, la gente está empezando a pagar algunos servicios lo que debe pagar. Ese ajuste, que lleva tiempo, deja a algunos contentos y a otros disconformes.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?