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11/08/2025

“La simple”: folklore del bueno en el Puerto San Carlos… y todo gracias a León Gieco

Cómo la influencia del autor de Sólo le pido a Dios llevó a un muchacho a querer ser luthier y músico.
Un dúo folklórico que invita a la danza (fotos gentileza).
Un dúo folklórico que invita a la danza (fotos gentileza).

En el marco del ciclo "Café con melodías", impulsado por la Subsecretaría de Cultura, el floklore desembarcará en el Puerto San Carlos, ya que el martes, a las 19, el dúo La simple, conformado por Marco Dome y Ángel Vallejos, actuará en ese espacio emblemático de la ciudad.

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Marco Dome tiene cuarenta y dos años y llegó a Bariloche dos décadas atrás. Oriundo de Bahía Blanca, al ver la belleza del lugar, como también las posibilidades para desarrollar la profesión de carpintero, decidió quedarse. Y en esta parte de la Patagonia, además, tomó impulso su gran pasión: la música. Porque Marco, en realidad, se hizo carpintero debido a que deseaba ser luthier. Todo comenzó cuando estaba por cumplir catorce años y, en el marco de una fiesta popular en Bahía Blanca, vio a León Gieco, con su guitarra y la armónica, y quedó hipnotizado. “Me dio vuelta la cabeza”, dice. Y añade: “Desde ese momento, quise ser luthier”. Más allá de esa intención, comenzó a aprender a tocar la guitarra de manera autodidacta. Se ponía frente a un espejo y trataba de colocar las notas, a la vez que escuchaba música. “Aprendí de oído”, señala. Asimismo, comenzó a sumar otros instrumentos a su desarrollo como músico, como el charango y el cuatro venezolano.

En la actualidad, si bien no se considera un luthier, con orgullo cuenta que es el hacedor de sus propios instrumentos. Es decir, por ejemplo, la guitarra que habitualmente toca la hizo él.

En la adolescencia, aquel concierto de León Gieco lo deslumbró, sobre todo, por su veta folklórica. “La primera vez que escuché un chamamé fue con él”, apunta. Más allá de que le gusta el lado rockero del autor de Sólo le pido a Dios, fue el otro perfil el que caló más profundo en su ser. Y aclara que, hasta ese momento, no tenía ninguna influencia en su casa que rumbeara para ese lado. Por el contrario… “Mi vieja escuchaba a Luciano Pavarotti y a Sandro; mi viejo, a Sergio Denis”, expresa, dando a entender que, claramente, el folklore no era algo que se escuchara asiduamente en su casa.

Ya instalado en Bariloche, Marco hacía lo que define como “una especie de taller de música para chicos que tocaban en la capilla La Virgen del Valle, en el barrio San Francisco”. Necesitaban sumar a alguien en guitarra. Le presentaron, entonces, a Ángel Vallejos. Cuando le pidió que tocara algo, hizo una versión magistral de la mítica composición Pájaro campana.

Con el folklore a flor de piel.

Marco y Ángel, luego, se establecieron como dúo. Primero, priorizaban temas instrumentales; después, las voces pasaron a tener un peso propio.

Ángel posee un rango de voz de tenor, mientras que Marco es bajo-barítono.

Formalmente, como La simple, comenzaron en 2012.

Y ahora, a punto de desembarcar en el Puerto San Carlos, los músicos prometen hacer bailar a aquellos que asistan al show, ya que suelen tocar ritmos folklóricos que llaman a la danza.

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